Opinión

MORELIA
Migración México-Estados Unidos: Remesas a la baja, políticas incongruentes
En Estados Unidos, los mexicanos expulsados diariamente de un país que no mejora y menos cambia, enfrentan solos las adversidades, mientras en México el calderonato se convierte en gendarme de la política antiterrorista de Bush encarcelando centroamericanos
Carlos Enrique Tapia Miércoles 22 de Agosto de 2007
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Distintos analistas, políticos y académicos, estudiosos del fenómeno migratorio México-Estados Unidos, argumentan con razón la imprudencia de la polí-
tica de aprovechamiento productivo de las remesas, cuya mayor incongruencia es otorgarles el papel de motor del desarrollo local, cuando las evidencias empíricas desmienten esta pretensión con creces.
Los organismos financieros y de desarrollo internacionales siguen impulsando dicha política a pesar de su escaso avance, arguyendo que la participación de los migrantes es crucial para el desarrollo local. Postura plausible que acentúa la idea de que las diásporas tienen evidentes obligaciones económicas, debiendo suplir las ausencias y falta de compromisos del Estado neoliberal, pero derechos políticos limitados.
Asimismo, contradictorios, pues poco hacen para variar su política, esos organismos realizan encuestas para conocer las tendencias de la migración y las remesas. El 8 de agosto pasado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Multilateral de Inversiones (MIF-Fomin) y la firma Bendixen & Associates, dieron a conocer su última encuesta: Survey of mexican and centralamerican immigrants in the United States. August 8, 2007.
Entre los resultados destaca la importante caída en los envíos de remesas de los mexicanos en Estados Unidos a sus familias y comunidades de origen, al pasar de 71 por ciento en 2006 a 64 por ciento en este año. En estados donde la inmigración latinoamericana es más reciente, el descenso es desconcertante: entre los mexicanos pasó del 80 al 56 por ciento. Si bien, en las entidades de inmigración «tradicional» la baja fue de dos puntos (66 a 68 por ciento), el dato es relevante.
La encuesta registra la dispersión de los mexicanos en territorio estadounidense (18 por ciento), así como las dificultades para conseguir empleos bien remunerados, respecto al año pasado, y los obstáculos principales: falta de documentación legal, educación formal y dominio del inglés, además del aumento de la discriminación hacia los hispanos en general. Más de la mitad de los encuestados eran indocumentados.
Hay que destacar que la mayoría de los mexicanos entrevistados tenía entre 18 y 34 años de edad (49 por ciento); el 61 por ciento obtiene ingresos de menos de 20 mil dólares anuales (antes de pagar impuestos); el 53 por ciento tiene más de diez años viviendo en Estados Unidos (22 por ciento menos de cinco años y 25 por ciento entre cinco y diez años); 66 por ciento de quienes viven hoy en estados tradicionales piensan seguir viviendo en donde mismo en los próximos cinco años (49 por ciento en los estados de migración reciente), mientras 22 por ciento cree que en México (31 por ciento en estados nuevos), y doce por ciento está indeciso (20 por ciento en estados nuevos).
Entre los mexicanos, el 31 por ciento trabaja más horas que el año pasado; 43 por ciento algunas horas más, y el 26 por ciento las mismas horas. El 82 por ciento asienta que es más difícil encontrar trabajo respecto a hace un año, y un 21 por ciento cree que no hay suficientes empleos. En relación a los problemas que los inmigrantes y sus familias enfrentan actualmente, para el 34 por ciento es la discriminación; 24 por ciento los bajos salarios; 17 por ciento el incremento del costo de la vida; doce por ciento, pérdida de empleo, y doce por ciento falta de acceso a la salud.
Los datos anteriores muestran la incertidumbre y las crecientes amenazas que hoy enfrentan los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Es de destacarse que el 51 por ciento de los entrevistados era indocumentado; 25 por ciento residente legal, y 21 por ciento ciudadano estadounidense. La política interna que en ese país equipara al inmigrante indocumentado con terroristas; el creciente malestar entre la sociedad conservadora en contra de la inmigración indocumentada, y la cerrazón de los políticos conservadores hacia la reforma inmigratoria integral y comprehensiva, golpean cotidianamente a los mexicanos.
En Estados Unidos, los mexicanos expulsados diariamente de un país que no mejora y menos cambia, enfrentan solos las adversidades, mientras en México el calderonato se convierte en gendarme de la política antiterrorista de Bush encarcelando, maltratando y deportando a miles de centroamericanos que buscan llegar a territorio estadounidense. La semana pasada nuestra frontera sur se convirtió en la frontera sur del vecino del norte.
Asimismo, las remesas siguen en la mira de los políticos y de un gobierno limitado y mediocre, sin compromisos con los migrantes, pero con el interés en las remesas que por diversos factores tienden a disminuir, como la encuesta comentada nos muestra.
Fragmentos: El PRD está muerto. La supuesta «nueva izquierda», la «izquierda» a modo del priísmo corrupto y el fascismo calderonista-panista, lo sepultará; para quienes honestamente buscan el cambio en una perspectiva real de izquierda, puede ser positivo, al abrirse la oportunidad para fundar una nueva agrupación. La Iglesia Católica mexicana se fue sobre el actual Congreso de la Unión: los priístas no son confiables, los perredistas siguen en la negativa y los panistas son débiles. Tiene cierta razón, pero mejor sería que se ocupara de sus propios tejes y manejes, dejando de proteger a protectores de paidofilos y abusadores que en nada enaltecen al Evangelio de Jesucristo.