Opinión

MORELIA
Cuentos de terror… chino
El gobierno mexicano ha intentado acallar, negar y convertir en fábula todo lo referente al chino Ye Gon
Carlos Enrique Tapia Miércoles 1 de Agosto de 2007
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Érase una vez un chino naturalizado mexicano o un mexicano de origen chino, acomódele usted como crea conveniente, en cuyo palacete se encontraron
más de 200 millones de dólares, amén de otras cantidades en otras monedas, que han hecho que el castillo de naipes calderonista, ilegítimo de origen, fraudulentamente cotidiano, se derrumbara, no por el presunto tráfico de pseudoefedrina de que se le acusa al chino, sino por los enredos palaciegos del propio calderonato.
La trama del chino, quien ahora está solicitando asilo político a Estados Unidos, devino en cuento de terror para Calderón y sus esbirros. Primero, afirmaron que los dólares asegurados eran menos de lo que parecía; después, la PGR se apresuró a exonerar al secretario del Trabajo, quien hasta entonces se distinguía solamente por rentar una lujosa mansión en Las Lomas y golpear, con el aplauso de Calderón, a Ebrard, jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
Enseguida, el dinero asegurado fue trasladado a Estados Unidos y depositado en el Bank of America, mientras el funcionario laboral se enredaba en un viaje relámpago a ese país. Asimismo, los dólares fueron repartidos «virtualmente» en tres dependencias gubernamentales, pero los abogados del chino afirman que el dinero sigue en territorio estadounidense, fuera del alcance del calderonato. Hoy, se dice que el dinero no era ilícito, que causó abandono por cuestión administrativa, sin proceso jurídico de por medio. ¿Más enredos?
No son ganas de creer o no creer, como algunos jilgueros mediáticos señalan. El affaire chino, cuyos datos están ahí para quien haga sus lecturas abiertas, han puesto en aprietos al calderonato, no porque demuestren algún nexo de la corrupción panista y las pasadas elecciones fraudulentas -que por demás, ejemplos sobran, con el caso Yucatán, Baja California Norte y lo que falta; las historias de Fox y Marta Sahagún y sus hijos, y tantos funcionarios del panismo de ayer y hoy-, sino porque quien se apoderó de Los Pinos exhibe diariamente desaseo, mediocridad y falta de oficio político y enreda aún más el caso.
Resulta interesante un artículo de The Washington Post, uno de los periódicos conservadores más influyentes de Estados Unidos, editado en Washington, DC, del 25 de julio pasado, firmado por dos miembros del staff de ese rotativo, en primera plana, en el que destacan algunos datos que poco han llamado la atención de los merolicos mediáticos mexicanos.
Entre otros asuntos relacionados con la detención de Zhenli Ye Gon, en un elegante restaurante de comida asiática, donde sus captores lo trataron de manera por demás decente, el abogado del chino comenta que su cliente es un chivo expiatorio del calderonato, cuyos miembros más conspicuos lo habrían alentado a viajar a Estados Unidos cuando se habló de movimientos poco claros de fondos en la campaña presidencial de Calderón. Aseguró también, que «solamente» 150 millones de dólares eran parte de ese caudal que obligaron a Ye Gon a resguardar.
También, es de tomarse en cuenta que Ye Gon será procesado acorde con las investigaciones y alegatos del gobierno de Estados Unidos, pues los dichos del gobierno mexicano ni siquiera serán tomados en cuenta. Adicionalmente, no se menciona el supuesto pedido de extradición o la búsqueda girada por el calderonato a través de la Interpol. Fueron presentados cargos por violar las leyes estadounidenses sobre tráfico de drogas y la supuesta introducción a ese país de efedrina para la fabricación de metanfetaminas.
Según el periódico estadounidense, el gobierno mexicano, en lugar de clarificar y presentar pruebas contundentes, solamente ha intentado acallar, negar, convertir en fábula, amenazar con cárcel sin enjuiciar los alegatos del chino. En muchos sentidos, el calderonato trata una y otra vez de poner diversas cortinas de humo al respecto, cuando el asunto, de no estar atendido por mediocres, pudo haberse resuelto sin tantos enredos.
Desde el principio, el cuento aparente se convirtió en una historia de terror para Calderón y sus esbirros, no solamente por no saber manejar política y mediáticamente el asunto, sino porque al carecer de legitimidad y ser frecuentemente cuestionado, se busca entorpecer cualquier altercado; particularmente, las sospechas, ya no del fraude en las urnas, pero sí del dinero que se sospecha que ilegalmente se movió en la campaña presidencial. Calderón no tuvo Amigos de Fox visibles, pero sí un chino y otros que podrían decir mucho.
Ahora bien, el calderonato y las historias recientes del panismo no pueden ser ignoradas en aras de vender el producto Calderón. La corrupción y el terror impulsado por el panismo en las últimas elecciones, casos de Yucatán y Baja California; el involucramiento de Calderón en situaciones poco claras (Fobaproa-IPAB, Banobras, su cuñado); el escándalo del foxiato y el intento por cubrir todo rastro, además del proceso fraudulento de las pasadas elecciones presidenciales, no son poca cosa. No son ganas de creer o no creer. No son simples sospechas. Los hechos son o no son. Lo demás son placeres solitarios mentales para agradar al poder y al caderonato.
Fragmentos: Otro Pemexgate, fraude en la CFE, chinogate enredado, gabinete y oficio político mediocre, mientras se condiciona la renegociación de la deuda del Distrito Federal, por simple y llano odio. Las muertes de dos grandes del cine europeo y mundial, Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni, trajeron a mi memoria el libro del fallecido crítico de cine Emilio García Riera, El cine es mejor que la vida, porque las grandes historias que contaron hacen del sueño del cine una gran y grata experiencia.