Opinión

DF, mentiras y cuentos chinos
Carlos Enrique Tapia Miércoles 18 de Julio de 2007
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Como lo comenté brevemente en alguna colaboración pasada, el calderonato tiene hoy en la mira al gobierno legítimamente electo del Distrito Federal. Mientras el arribo al poder de Calderón es cotidianamente cuestionado y está muy lejos de la legitimidad, aprovecha el río revuelto para atacar a un gobierno legal y legítimo. En el último mes, ha propinado tres golpes mediáticos al jefe de Gobierno del Distrito Federal.

La Ciudad de México es una urbe con múltiples problemas, pero no es la única en nuestro país. Guadalajara y Monterrey también arrastran graves rezagos en inseguridad, vialidades, transportes, contaminación ambiental, delincuencia, entre otros. En muchas ciudades medias, como Morelia, Mérida, León, Guanajuato, las complicaciones se agravaron en los últimos 5-10 años. En varios casos, los gobiernos panistas han sido una calamidad.

No hay dudas sobre las emergencias ambientales, de seguridad, contaminación, transporte, entre otras, que enfrenta la Ciudad de México y que el jefe de Gobierno tendrá que atender, pero de ahí a orquestar una campaña mediática llena de mentiras, odio, desinformación, intervencionismo, hay un gran paso. El hecho es que Calderón está buscando vengarse y no duda en usar el aparato del Estado para su guerra terrorista.

Las decisiones tomadas por los gobiernos que antecedieron a Marcelo Ebrard, casualmente perredistas, pero particularmente el encabezado por AMLO, tal vez no fueron las adecuadas al privilegiar el transporte privado por encima del colectivo. Lo mismo intentó hacer en Morelia Salvador López Orduña con el megatúnel, y jamás argumentaron nada en contra los panistas y calderonistas. Solamente la ciudadanía organizada pudo detenerlo.

En el caso de los hundimientos, existen datos e investigaciones serias sobre las consecuencias de la sobreexplotación de los mantos acuíferos, tanto para la Ciudad de México como para otras urbes y ciudades medias, pero es hasta ahora que los calderonistas con sueldos de lujo, incrustados en la CNA y la Semarnat, vociferan sin freno y en tono apocalíptico los graves problemas del Distrito Federal, e ignoran interesadamente los de otras ciudades.

Hay una evidente politización extrema de los problemas de la Ciudad de México; no por casualidad y tampoco porque Calderón esté interesado en el bienestar de la mayoría de los habitantes de esa urbe, sino porque ha decidido emprender otra de sus pequeñas guerras mediáticas, de terror y miedo en contra de un gobierno legítimo. Ese es el particular interés de Calderón y sus esbirros. El panismo autoritario, antidemocrático y rezandero quiere acabar con la oposición como sea.

Esta pequeña guerra contra un gobierno legítimo contrasta con las declaraciones que Calderón vierte cada que puede sobre los supuestos vínculos del PAN y un funcionario de su equipo con Zhenli Ye Gon, cuyas afirmaciones están dando sustento a las sospechas sobre las corruptelas en torno al financiamiento de su campaña en el 2006. Ante el presidente del Gobierno español, alcanzó a decir que las acusaciones del empresario chino eras «falsas» y «ridículas», pues estaban ligadas a su otra guerrita contra el narcotráfico.

Como quiera, es de observarse que la cortina de humo de los supuestos ataques del EPR contra las instalaciones de Pemex no está dando los resultados que su asesor en terror y miedo le vendió. Los cuentos del chino siguen alimentando la idea de que detrás de todo hay muchos vicios privados que desenmascaran las aparentes virtudes públicas del calderonato.

Las citadas declaraciones destacan también porque se hicieron en el contexto de las críticas y «preocupaciones» expresadas por el jefe del Gobierno español, durante su reciente visita a México, así como de empresarios españoles, sobre seguridad pública y privada para garantizar sus inversiones. Criticaron la miscelánea fiscal calderonista, la cual, según el propio Calderón, es similar a la del Frente Amplio Progresista (FAP), pero quizás en el tipo de letra y en el papel bond usado, porque ambas presentan escenarios y propuestas totalmente contrarias.

Por último, es de subrayarse el papel de varios medios electrónicos e impresos, así como de muchos merolicos mediáticos, en las pequeñas guerras de Calderón. Aplauden y hacen «sesudos análisis» de la mediocridad de la gente que hoy ocupa Los Pinos, mientras las emergencias de todo tipo pueblan nuestro país: ejecuciones diarias, golpes a los movimientos sociales, miedo y terror panista en las casas de los ciudadanos, devastación ambiental, conflictos políticos, saqueo a la vista por los grupos privilegiados. Esto y más son pecata minuta para Calderón; lo importante es derrocar a un gobierno legítimo.

Fragmentos: Los panistas michoacanos apelan hoy a la «unidad» y niegan la imposición, cuando es evidente el desencanto y la rabia de quienes supuestamente defenderían su postura, mientras los desechos del priísmo se engallan en la capital del estado con la negativa a «cesiones o negociaciones». El The New York Times en su edición del lunes, destaca que los candidatos demócratas al 2008 se están comprometiendo con cierto «populismo económico» que favorecería a las clases medias y más necesitadas, en respuesta al fracaso de la política económica de liberalismo a ultranza de Bush que ha llevado más exclusión y desigualdades a la sociedad estadounidense, mientras en México siguen aplicando las mismas recetas hoy repudiadas en el centro del poder económico