Opinión

MORELIA
Amores perros o entre políticos andes
La conexión chino-panista es un asunto que, a contracorriente del espectáculo mediático acostumbrado por el calderonismo y los merolicos electrónicos e impresos, está mostrando la falta de oficio político del ocupante de Los Pinos y sus esbirros
Carlos Enrique Tapia Miércoles 11 de Julio de 2007
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Retomo el título de la película de González Iñárritu, el afamado director mexicano hollywoodense, para comentar tres asuntos de interés público, los
cuales reflejan la metáfora perruna del amor: los panistas y priístas refrendando su talante autoritario, antidemocrático y clientelar al nombrar a sus abanderados para las próximas elecciones; el esquizofrénico debate sobre el voto migrante, y la conexión chino-panista.
Sin duda, el calderonismo impuso a Salvador López Orduña como candidato a gobernador para las próximas elecciones. Como en los buenos tiempos del priísmo, el panismo refrendó su disposición autoritaria, antidemocrática y clientelar. Después del espectáculo mediático, los panistas michoacanos se abrazan y sonríen hipócritamente, aceptando sin queja y protesta, la decisión de los fraudulentos aposentados en Los Pinos.
Muchos sabían que López Orduña «triunfaría», porque Calderón haría cumplir los caprichos de uno y del otro. Decidieron la imposición para evitar la mapachería, el descrédito y la corrupción exhibida en la reciente elección de Yucatán. También porque así los panistas michoacanos tendrán a su disposición el aparato de Estado, el terrorismo y la guerra sucia, y lo que se les ocurra para «ganar» la gubernatura.
El impuesto López Orduña fue presidente municipal de Morelia en dos ocasiones (1995-1998 y 2005-2008), además de dos veces diputado federal. Aunque se adjudica buenas cuentas como edil, sus pasos por el Ayuntamiento han sido deplorables. En su primer periodo, la antigua Valladolid fue el reino del ambulantaje y, durante el segundo, los ambulantes ocuparon de nuevo algunas áreas de las que fueron retirados en el gobierno de Víctor Tinoco Rubí (1996-2002), con excepción del Centro Histórico.
La ciudad es hoy presa del caos vial, con todo y los millonarios gastos para la «semaforización inteligente». Las calles son campos minados, por los hoyos de la temporada de lluvias. Su capricho del «megatúnel» fue detenido por las presiones ciudadanas, pero a López Orduña no le interesan los ciudadanos; tiene intereses y amigos interesados en los recursos públicos para construir accesos a sus centros comerciales.
Sobre los priístas sobran comentarios. Finalmente, después de rumores, sombrerazos e invitaciones de uno de los precandidatos a la gubernatura por parte del PRD, de filiación priísta-calderonista, a unírsele, impusieron a Jesús Reyna como «candidato de unidad». Lo que algunos merolicos electrónicos e impresos ven como «normal», refrenda la cultura autoritaria, antidemocrática, mapacheril y clientelar del priísmo histórico y de lo que queda del otrora partido invencible. No descartaría un madruguete a favor del calderonato.
El esquizofrénico debate sobre el voto migrante es otro asunto de perro amor. Si bien su aprobación fue producto de presiones e intereses políticos, pues el costo monetario, las evidencias empíricas sobre las dificultades de los migrantes michoacanos para participar activamente, el desinterés de muchos por votar, y los resultados efectivos del voto a nivel federal en las pasadas elecciones, no fueron suficientes para replantear el proyecto.
Ahora, académicos politiqueros, funcionarios sin quehacer, políticos de diversa monta, han abierto un debate esquizofrénico sobre su supuesta inutilidad, apresuramientos, falta de promoción, desinterés, entre otros perrunos pecados. Sin embargo, el problema del voto de los michoacanos en el extranjero no es discutido y menos valorado como política pública de largo alcance, pues se le ha investido de cierta magia por quién sabe qué artes.
No hay fracaso o éxito en el asunto del voto migrante. Evaluarlo en esos dos extremos es evitar un debate informado y analítico sobre sus implicaciones. El oportunismo político de académicos, funcionarios y políticos se presenta como verdad absoluta, porque las expectativas originales para su aprobación no se cumplirán, pero a la larga el interés podría crecer y cambiar la visión de los michoacanos en el extranjero sobre la política interna.
El voto es una política pública justa y necesaria, independientemente de cuántos votarán en las próximas elecciones. Si bien no todos los michoacanos en el extranjero pueden estar interesados en la política estatal, sí muchos están preocupados por la política local y su impacto en sus comunidades de origen. No es posible hacer de las remesas supuesto paradigma de desarrollo sin considerar que los emigrantes también tienen derechos políticos y no únicamente obligaciones económicas.
La conexión chino-panista es un asunto que, a contracorriente del espectáculo mediático acostumbrado por el calderonismo y los merolicos electrónicos e impresos, está mostrando las contradicciones, el desaseo, la corrupción de filiación priísta-panista, la falta de oficio político del ocupante de Los Pinos y sus esbirros. No es que le demos veracidad a las declaraciones de Zhenli Ye Gon, pero el «sospechosismo», tanto sobre la elección del 2 de julio de 2006 como del supuesto gobierno de Calderón, llegó para quedarse.
Hasta ahora, la información sobre el tema ha sido contradictoria y poco clara. Sin embargo, la apresurada exculpación de la PGR al secretario del Trabajo, las histéricas declaraciones del secretario de la Función Pública, las indecisiones del IFE al respecto, y la subida de Calderón al ring con un asunto que políticamente pudo haber evitado y que convirtió en una especie de «chantaje», acabaron por hacer más sospechoso el chinogate.
Fragmentos: Elba Esther Gordillo Morales presidirá vitaliciamente el SNTE, como en los mejores tiempos del priísmo, evidentemente apoyada por el calderonismo y sus enjuagues electorales para hacer «presidente» a Calderón. Que al antidoping en las escuelas públicas no viola los derechos humanos, dicen los dizque «defensores» de esos derechos, favoreciendo la guerra de miedo y terror que el calderonato busca consolidar.