Opinión

MORELIA
Educación, un desastre
La colusión entre sindicatos y autoridades educativas ha provocado la debacle del sector educativo en Michoacán
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 6 de Junio de 2007
A- A A+

De tan repetido ya no amerita primeras planas en ningún periódico. Michoacán aparece en los últimos lugares en educación en el país. Y no es poca cosa ser
de los últimos en una nación que tradicionalmente se ubica a la cola en educación, comprensión de lectura y tecnología en el ámbito mundial. O sea, Michoacán es, sencillamente, el peor entre los peores. Ciertamente se necesita una sólida combinación de incompetencia y torpeza para caer y mantenerse en esos niveles.
¿A quién o quiénes debemos agradecer el pésimo nivel educativo que tenemos en el estado? Si entrevistamos al primer integrante que encontremos de ese grupo magisterial autodenominado democrático, sin pensarlo mucho nos va a recitar que la tragedia educativa nacional y por ende, estatal es debida al (inicia la lista): imperialismo yanqui, la reacción, el PAN, el PRI, la Iglesia, Elba Esther (de Jonguitud ya no se acuerdan), la derecha, el Yunque, Fox, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, las transnacionales, el neoliberalismo, el espurio, los bancos, etcétera; el listado puede extenderse de acuerdo a la imaginación del declarante. ¿Buscar causas o culpables entre ellos? ¿Investigar cuáles han sido los vicios, errores, defectos y omisiones por parte del magisterio? ¿Fallas de origen que vienen desde las Normales donde ellos supuestamente estudian? ¿Reconsiderar criterios de ingreso, permanencia y salida de las Normales? ¡Imposible! La culpa jamás será de ellos, ¿autocrítica? ¿Qué es eso? ¿Con qué se come?, ¡absurdo!, si «todo mundo sabe» que los maestros son de excelencia, lo mejor del honesto y trabajador pueblo mexicano.
¿Aceptar un examen de evaluación nacional y arriesgarse a exhibir su incompetencia? ¡Nunca! Ellos no están para ser evaluados, ni condicionados ni fiscalizados (ni exigidos ni nada); ni ellos ni sus dirigentes, verdaderas «puntas de lanza» de un nuevo orden educativo y social.
Tengo a la mano un pequeño impreso supuestamente hecho por gente de la Sección XVIII donde se ataca, sin más argumentos que sus dichos, al actual gobierno federal. Pueden hacerlo, estamos en México y no en Cuba; criticar no es el problema, el problema es el escrito en sí, su sintaxis deplorable y su mala ortografía, características inequívocas de estos grupos.
Pero lo más triste de este panorama no es la incompetencia de una buena parte del magisterio, total, cada quien con sus neuronas, sino la ya desvergonzada colusión que existe entre autoridades, tanto educativas como las elegidas en determinado cargo público con el compromiso de «cumplir y hacer cumplir la Constitución», para tolerar cuanto desmán y agresión realizan los integrantes de estos grupos, no puedo llamarlos magisteriales, sino de choque y para colmo sin que ellos mismos sepan bien a bien por qué protestan. Pues sólo repiten en automático las consignas que les dictan.
Tanto en el Distrito Federal como en Michoacán y Zacatecas podemos corroborar que la ley no existe para estas hordas. Los ciudadanos con la mala fortuna de vivir con autoridades perredistas tienen y deben soportar las agresiones y tropelías que les propinen los democráticos sin que exista instancia alguna que los proteja. ¿Recuerdan los destrozos en el Teatro Morelos con motivo de la celebración de un congreso del Sindicato del IMSS? Existen documentos, fotos y relatos que ubican a determinados grupos magisteriales y su ex líder como participantes en las agresiones. ¿Les hicieron algo? No ¿Las agresiones a los delegados del SNTE frente a una televisora local? Nada, fue una farsa la supuesta investigación por parte de las autoridades perredistas.
Ignoro la profundidad y grado de intereses entre el Partido de la Revolución «Democrática» y los maestros democráticos, es más, desconozco los acuerdos a que hayan llegado, pero lo que resulta evidente es que al gobierno perredista de Michoacán no le interesa ganar votos haciendo respetar la ley y protegiendo a la sociedad de las arbitrariedades de estos manipulados especímenes, y mucho menos hacer algo en contra de sus manipuladores, así sepan perfectamente quiénes son.
Y en el mismo tema educativo: ¿Meter al orden a los malos elementos que desestabilizan a la decadente Universidad Michoacana? Imposible, son cotos de poder ganados a pulso. ¿Que las autoridades universitarias tengan un mínimo de dignidad? Impensable en las actuales circunstancias. ¿Que la mediocre Universidad esté cada vez peor? No pasa nada mientras los maestros y directivos cobren puntualmente su sueldo, tengan garantizada su pensión y los dejen manipular las calificaciones de sus alumnos (as).
Que pena por los que pensaron que tendríamos «un gobierno diferente».