Opinión

MORELIA
Migración México-EU
¿Una reforma migratoria comprehensiva?
Carlos Enrique Tapia Miércoles 23 de Mayo de 2007
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El reciente acuerdo senatorial para discutir una reforma migratoria en Estados Unidos fue recibido con escepticismo en varios sectores, particularmente
entre distintas organizaciones de inmigrantes, mientras que en otros fue celebrado, como es el caso del oficialista y pro-panista Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) y el mismo calderonismo.
Desde un punto de vista pragmático, el acuerdo es interesante, pero revisado con cierto detalle tiene importantes limitaciones, incluso podría ser técnicamente imposible de llevar a cabo, pues prevé una serie de mecanismos que de ser acatados por los empleadores, los inmigrantes y el propio gobierno, implicaría fondos e infraestructura adicionales.
Si bien la iniciativa establece caminos para que una buena parte de los doce millones de indocumentados, particularmente mexicanos, legalicen su situación, enfatiza la necesidad de reforzar la seguridad fronteriza. Por lo mismo, la propuesta también busca frenar las actuales tendencias de la migración, donde la reunificación familiar es fundamental.
Los senadores estadounidenses centran la propuesta en lo laboral, buscando limitar las posibilidades de que los inmigrantes continúen su éxodo para asentarse permanentemente en Estados Unidos con su familia, pues las disposiciones establecen mecanismos más rigurosos que frenarían la reunificación familiar y, por ende, el asentamiento definitivo de los inmigrantes.
Aspectos centrales del acuerdo inmigratorio senatorial
Seguridad fronteriza
Construcción de 595 kilómetros de barda y 321 kilómetros de barreras móviles. Instalación de 70 bases de radar y torres con cámaras. Despliegue de vehículos aéreos no tripulados

Patrulla Fronteriza
Contratar 18 mil agentes, incluyendo agentes adicionales para campo e investigación. Desplegar recursos para detener más de 27,500 indocumentados diarios sobre una base anual. Terminar la práctica de «detener y lanzar»

Sitio de trabajo
Requerir a empleadores verificar electrónicamente nuevas contrataciones cada 18 meses y a todos los empleados cada 3 años

Programa de Trabajadores Huéspedes Programa para entre 400 y 600 mil trabajadores temporales anuales para los empleos que no puedan ser ocupados por estadounidenses. Pueden ser admitidos por 2 años y renovar dos veces, pero permaneciendo fuera del país un año entre las admisiones

Legalización de inmigrantes indocumentados
Permite a los indocumentados trabajar en Estados Unidos mientras solicitan visas renovables de 4 años. Los visados podrían solicitar una green card, pagando multas. Los jefes de hogar regresarían a su país de origen para hacer la solicitud

El acuerdo senatorial implicaría cambios importantes a las leyes y la política inmigratoria estadounidense en más de 20 años. Favorecería políticamente a Bush, quien registraría un logro durante su segunda administración, convirtiendo la aprobación de la propuesta en bandera republicana en vista a las elecciones presidenciales. También los demócratas obtendrían ganancias políticas, beneficiando a los nuevos líderes demócratas del Congreso.
Una lectura política del acuerdo da cuenta de la transacción entre demócratas y republicanos: los primeros obtienen un programa de legalización y los segundos un sistema de inmigración basado en méritos laborales. Pero el mismo parece políticamente precario, pues los demócratas aún no disipan la preocupación de los grupos hispanos, quienes temen que la ley dificulte a los inmigrantes llevar a sus familiares, y los republicanos enfrentan críticas de algunos conservadores que dicen es una virtual amnistía.
Los negociadores insisten en que el programa de legalización es diferente de la amnistía, porque los indocumentados tendrían que pagar y sus antecedentes serían revisados. Podrían trabajar en Estados Unidos bajo un estatus provisional, renovándolo por las visas «Z» de cuatro años. Los jefes de familia regresarían a sus países de origen para solicitar las green card si optaran por la residencia permanente y posteriormente la ciudadanía.
Como quiera, entre algunos demócratas no fue bien recibida la ley, pues es una propuesta radical sobre un sistema de visas para empleo que se opone al sistema familiar, al mantener a los miembros cercanos de una familia separados. Asimismo, aunque la ley crea un programa de trabajadores temporales, por el que entre 400 y 600 mil trabajadores podrían ser admitidos anualmente, podría crearse una subclase permanente de trabajadores importados para ocupar trabajos estadounidenses.
Asimismo, al abrir la puerta a la legalización de los indocumentados, se refuerza la frontera con más muros, medidas adicionales y el incremento del número de agentes de la Patrulla Fronteriza. En base a los méritos, el gobierno estadounidense evaluaría las calificaciones de los solicitantes de un permiso para inmigrar, usando los puntos para favorecer a quienes reunieran ciertas habilidades laborales y fueran competitivos educativamente y con habilidades para el inglés. Como un republicano afirmó, quienes quieran «ser estadounidenses» lo serían en los términos de los estadounidenses.
Dicha medida retoma las preocupaciones de los conservadores respecto al impacto de la inmigración en los valores y costumbres estadounidenses, por lo que se estaría promoviendo una política asimilacionista cultural y social, donde se buscaría que los inmigrantes se integraran a la sociedad, con la pretensión de romper los procesos transnacionales y binacionales que hoy caracterizan a los inmigrantes, particularmente los latinoamericanos y caribeños.
Según Bush, la ley incluye cuestiones necesarias para una reforma integral de la inmigración, pero afirmó que antes de emprender la legalización se reforzaría la vigilancia fronteriza y la revisión de autorización a trabajadores, además de enfatizar la importación de inmigrantes altamente calificados. Como vemos, el adjetivo «comprehensiva» le quedó grande al acuerdo senatorial. Parece una medida policiaca, cuyo fin es tener mano de obra disponible.