Opinión

MORELIA
Migración México-EU
Insano desinterés y debates
Ante las condiciones políticas adversas, Bush trata de empujar una reforma migratoria
Carlos Enrique Tapia Miércoles 18 de Abril de 2007
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En Estados Unidos, políticos, candidatos, organizaciones civiles, ciudadanos, académicos, empresarios, e incluso inmigrantes, opinan y debaten so-
bre las implicaciones de la inmigración indocumentada en la sociedad estadounidense; en México, pocas voces se han posicionado sobre el asunto, aunque en lo que va del año se han realizado varios foros académicos y encuentros para discutir el impacto de la migración en ambos países.
La postura oficial mexicana se mueve entre el bajo perfil, deslindes y declaraciones que no dejan duda sobre la poca o nula importancia que el calderonismo le da a la migración mexicana a Estados Unidos en la relación bilateral: la Cancillería rechaza hablar de acuerdo migratorio, pues, asegura, solamente compete a Estados Unidos; pacta continuar con el programa de repatriación forzada, convirtiendo a México en el gendarme de ese país en las fronteras norte y sur mexicanas, y descarta alguna reforma migratoria.
En cambio, ante las condiciones políticas adversas, Bush trata de empujar una reforma migratoria que incluiría un programa de empleo temporal, mayor control fronterizo y ciudadanía condicionada, apoyado por más de 50 grupos empresariales, miembros de su gabinete y algunos republicanos; aunque varios de sus más reacios correligionarios se oponen a «premiar», como interpretan la posibilidad de otorgar la ciudadanía, a los indocumentados que en sus palabras han violado las leyes inmigratorias de ese país.
Como quiera, entre la sociedad estadounidense crece el debate. Una reciente encuesta del Pew Research Center, organismo no lucrativo y no partidista, con sede en Washington DC, muestra que la propuesta de Bush tiende a dividir a republicanos, demócratas y la sociedad estadounidense. En general, seis de diez encuestados está a favor de que los indocumentados que han estado varios años en Estados Unidos accedan legalmente a empleos y en un futuro a la ciudadanía; un 60 por ciento de los republicanos más moderados y liberales apoyan la ciudadanía, pero solamente el 45 por ciento de los republicanos conservadores está de acuerdo.
En cuanto al muro, parte importante de la propuesta de Bush, un 46 por ciento de los estadounidenses está en general de acuerdo, mientras el 65 por ciento de los republicanos lo aprueba. Asimismo, entre estos últimos, los conservadores superan a los moderados y liberales. Por su parte, los demócratas de distinto signo están en contra de esta medida. Datos adicionales revelan que un 75 por ciento de los encuestados favorece restringir aún más la inmigración, además de que de 2003 a 2007 aumentó ligeramente (46 a 48 por ciento) la percepción de que la inmigración «amenaza» las costumbres y valores tradicionales estadounidenses.
Hay que hacer notar que entre algunos sectores estadounidenses que favorecen una reforma migratoria amplia, como es el caso de uno de los portales web líderes en cuestiones inmigratorias, Ilw.com, se sugiere que dicha reforma podría implicar la presión de Estados Unidos para privatizar Pemex (http://www.ilw.com/immigdaily/digest/2007,0413.shtm), en una especie reprobable de intercambio político.
Mientras tanto, en México información reciente sugiere que el calderonismo pretendería reducir varios programas sociales en 2008, entre los que destaca Iniciativa Ciudadana 3x1 (La Jornada, 04/15/07). Si la versión se confirmara, implicaría desdeñar una estrategia, si bien de impacto limitado, que favorece la participación de los migrantes mexicanos, particularmente los residentes en Estados Unidos, en el bienestar local por medio de remesas colectivas.
Datos insanos: El lunes, en Estados Unidos, la patología de la violencia dejó 33 personas asesinadas en un recinto universitario, mientras en México, el narcotráfico ejecutó a 23.