Opinión

MORELIA
Ley del Issste, ignorancia y mentiras
En el caso de la Ley del ISSSTE el catálogo de medias verdades, mentiras completas y sesgos son suficientes para llenar un capítulo completo sobre desinformación
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 11 de Abril de 2007
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Mentir es fácil, lo único que se necesita es el deseo de hacerlo. Lo interesante es saber por qué alguien miente, ¿por mala fe?, ¿por así convenir a su grupo o facción?, ¿por deseo de manipular? ¿Por una combinación de todo lo anterior?
Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en la recientemente aprobada Ley del ISSSTE. Aquí vemos la capacidad que tiene un grupo de políticos, concretamente varios del PRD y sus seguidores, para fabricar mentiras y aderezar medias verdades con el fin de «llevar agua a su molino». Lo más criticable es que actúan con dolo, pues saben que sus incondicionales masas no acostumbran verificar datos, por lo tanto escriben y hablan sin preocuparse por sustentar sólidamente lo que afirman, total, ¿a quién se le ocurre dudar de la buena fe del presidente legítimo, de los honestos, cultos e instruidos legisladores del PRD, de los sapientes y razonables lideres del magisterio democrático, profundamente preocupados por el bienestar de sus agremiados, o de la veracidad del periódico objetivo y sus muy objetivos columnistas?
En el caso de la Ley del ISSSTE el catálogo de medias verdades, mentiras completas y sesgos son suficientes para llenar un capítulo completo sobre desinformación. Veamos algunas: Primero, no es ningún albazo, ni madruguete ni mayoriteo; la Ley del ISSSTE viene discutiéndose desde hace mas de cinco años, existen anteproyectos de la misma, un gran trabajo de comisiones, algunas incluso del mismo PRD, que datan de varios años. Los consensos se dieron con los partidos que lo desearon. Que el PRD, obedeciendo al presidente legítimo se niegue a dialogar seriamente con el PAN por ser el partido del espurio y el pelele y demás idioteces es bronca del PRD y de su esquizofrénica conducción.
Que el ISSSTE ya era inviable es una realidad que nadie en sus cabales puede negar. Que su sistema de pensiones estaba rebasado es absolutamente cierto. Algunos datos: los sistemas solidarios de pensión, en los que los trabajadores en activo financian las pensiones de los ya retirados, han probado ser ineficaces cuando se propusieron el mundo y la demografía eran otros, pero ahora la población vive más, pero se reproduce menos. La pirámide poblacional ha cambiado y ya no hay suficientes jóvenes en edad de trabajar para cubrir el costo de las pensiones de los cada vez más numerosos jubilados que, además, viven ahora más tiempo. Para rematar el cuadro, desde hace ya 30 años las economías generan menos empleos tradicionales, esto en México y en todo el mundo.
Para imaginar el tamaño del problema, consideremos que la aportación de los trabajadores al servicio del Estado, para financiar su pensión es de siete por ciento de su salario (la mitad la paga el gobierno y la otra mitad el trabajador). En promedio, financiar a un pensionado requiere de catorce trabajadores en activo. Puesto que hoy tenemos 600 mil pensionados del ISSSTE, sería necesario que hubiese 8.4 millones de trabajadores, en lugar de los 2.4 millones que tenemos. No se ocupa mucho cálculo para ver que eso significaría tener, rápidamente, muchos más pensionados, que requerirían a su vez muchísimos más trabajadores en activo... así hasta acabar con toda la economía.
Notoriamente los «esquemas solidarios» de pensión son absurdos, a menos que la pirámide poblacional sea estable, los pensionados vivan poco, y siempre haya empleo. Pero el mundo no es así.
En el caso de la reforma del ISSSTE, de lo que se trata es de llevar a cabo una transición entre el sistema actual, impagable, y el nuevo, en donde el gobierno se hace responsable de cubrir todos los derechos acumulados hasta el momento, y de aquí en adelante, cada trabajador estará financiando su propio retiro.
Para evitar que un trabajador con un salario bajo y poco tiempo de cotización pudiera quedar en situación grave al jubilarse, hay una pensión mínima garantizada, del doble de la que se garantiza en el IMSS.
Otra mentira: Los perredistas afirman que «se condena a millones de trabajadores al servicio del Estado a no contar con una pensión digna para su vejez e inclusive a vivir en la pobreza». Falso, al contrario: hoy, si los trabajadores al servicio del Estado no tienen una antigüedad de 20 años en el sector público no reciben ninguna pensión, aunque hayan aportado 19 años, tampoco si compartieron su vida laboral en el sector público y el privado. Además, ninguno de los actuales trabajadores pierde sus derechos: seguirán cobrando, si así lo desean, la pensión que les corresponde de acuerdo con la antigua ley. Los que prefieran acogerse a la nueva podrán hacerlo y tendrán un bono adicional en sus cuentas de pensiones.
Otra mentira: «Se beneficiará sólo a financieros y líderes sindicales, a quienes se les entregarán para su manejo miles de millones de pesos de las aportaciones de los trabajadores». Falso, el Pensionissste será administrado por el sector público durante los tres primeros años, y se establecen candados para el administrador de esos fondos. Luego de tres años, los trabajadores decidirán quién les administre sus fondos de retiro: podrán, si lo desean, quedarse en el Pensionissste o irse a las Afores privadas.
Ya encarrerados los voceros del legítimo y los honestos líderes sindicales sueltan otra mentira, ésta sobre el «manejo discrecional de los fondos de retiro». Falso, primero porque esa Afore pública tiene objetivos y candados en la ley sobre cómo y dónde invertir, no puede tener un manejo discrecional. Segundo, por la elemental razón de que debe producir rendimientos acordes con el mercado.
De lo que no cabe duda es que los trabajadores al servicio del Estado son privilegiados. Los que trabajan en la iniciativa privada no tienen nada cercano a esto. Todos tienen que crearse su propio fondo de pensión.
Ahora algunas verdades: La calidad de la atención médica en las unidades del ISSSTE varía de mediocre a pésima, el surtido de medicamentos es incompleto, los diferimientos en consulta y quirófano son indignantes. Que urge remediar eso también es muy cierto.