Opinión

En el camino de la esperanza
Samuel Maldonado B. Martes 27 de Marzo de 2007
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El país camina por la derecha y sin obstáculo alguno de mayor importancia, pues el único partido político que alguna vez tuvo la gran posibilidad de hacerle frente al proyecto neoliberal impulsado por los partidos Revolucionario Institucional y de Acción Nacional, se pierde en una serie de acciones inverosímiles que nos parecen rayan en lo absurdo; dígalo si no la actitud de algunos militantes del PRD en Zacatecas, supuestamente seguidores de Ricardo Monreal, ex gobernador de esa entidad y actual senador de la República, quienes inconformes con los resultados negativos que tuvieron en recientes elecciones internas, públicamente abandonan este partido y se van a refugiar a otro, que mal no canta las rancheras.

En otras condiciones del país, ni siquiera valdría la pena de ocuparnos de esas tribalidades, pero el caso es que la suma de dificultades internas tenidas en el PRD, junto al pragmatismo practicado por quienes lideran a las sectas en el partido, todo en el absurdo de ganar algunas curules o escaños en el Congreso de la Unión, a costa de entregar las representaciones del partido a muchos «empresarios y gente de la sociedad civil» que más tardan en ser «nuestros» representantes políticos que en demostrar que pesa más el interés particular y que, finalmente, sale a relucir que no tienen ninguna identificación con nuestros principios estatutarios, con la ideología de izquierda y van en contra de los intereses nacionales que nosotros defendemos.

La reciente reforma constitucional, que pone en peligro la administración de los fondos económicos y las prestaciones sociales de miles de trabajadores al servicio del Estado, es una muestra real de cómo los votos de muchos diputados (y es esta semana), de varios senadores, van dándole vía libre a la política neoliberal de beneficio a unas cuantas poderosas familias. Por eso señalamos la actitud de los ex compañeros perredistas, porque la suma de errores que hemos cometido, permite cada día alejarnos de la posibilidad real de cambiar el escenario político nacional.

En el caso particular de Michoacán, donde la banalidad y desesperación de algunos aspirantes a la gubernatura empiezan a florecer en acciones anticampaña en contra de quienes mayor posibilidad tienen de alzarse con la candidatura, es una señal, primero de desesperación, porque se sienten perdidos de antemano y, segundo, de irresponsabilidad, pues con su actuar, están poniendo en peligro un proceso electoral interno, que puede complicar y poner en riesgo no sólo la enorme posibilidad de mantener la titularidad del Poder Ejecutivo en manos de gente del PRD sino de agrandar el espacio de actuación política fortaleciendo a toda la izquierda en el país.

Lo más valioso que tiene la mayoría de la militancia «real» del PRD, lo es su convicción de que sí es posible tener un país «para todos»; de que el seguimiento y la aplicación de nuestros principios ideológicos, nos pueden llevar a aminorar la problemática social y a reducir las diferencias sociales y, desde luego, a mantener condiciones de desarrollo y estabilidad adecuada para la mayoría de la población. Michoacán puede ser el punto de partida nuevamente para alcanzar dichos fines a nivel nacional. Repetir el gobierno actual sería mandar una señal de hálito al resto del país.

En artículos anteriores he indicado que los más de los aspirantes perredistas a la gubernatura son activos valiosos del partido y uno sólo tiene que ser el primero entre sus pares. Por eso no vale ni mandar escribir en contra de alguien para descalificarlo, ni mucho menos quejarse de que hay «dados cargados». Los que están incurriendo en estas acciones, deberían empezar por hacer un autoanálisis de lo que ha sido su trayectoria profesional, de que los logros en sus trabajos en los diferentes posiciones políticas obtenidas, con mucha frecuencia, se debe a la realización de acciones similares a las que hoy empiezan a criticar.

Ese análisis es lo que hemos hecho con un grupo de compañeros y por eso afirmamos que candidatos virtuales a la gubernatura solamente hay dos, mismos que tendrían amplias posibilidades de ganarles a los representantes del PAN o del PRI, que al final de cuentas, termina siendo un solo partido que ha actuado en contra de los intereses nacionales, desde hace más de cuatro sexenios.

Los aspirantes perredistas no debieran contristarse; por el contrario, un acto de autoanálisis les sería positivo, pues sabrían a la perfección cuál ha sido su comportamiento tanto moral como ético que los ha llevado al sitio que ocupan. Empecinarse en hablar o en escribir en contra de cualquiera de los virtuales candidatos, los hace ver muy pequeñitos.

Todos juntos podemos dar una muestra de respeto a la sociedad y asegurar que el triunfo en Michoacán sería un triunfo para la esperanza de todos.