Opinión

MORELIA
Un gobierno ineficiente
«¿Cuándo entenderán nuestras autoridades que la ley no es objeto de negocio y que la cobardía es un mal consejero?»
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 31 de Enero de 2007
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¿Usted estimado lector, compraría unas tijeras que no cortaran? ¿Adquiriría un televisor que sólo le permita ver ocasionalmente un par de canales y
de pilón los más chafas? ¿O un vehículo que ocho de cada diez veces lo dejara a medio camino, no importa si usted lleva prisa o es de noche y está lloviendo? ¿O consultaría a un médico al cual el 95 por ciento de sus pacientes empeoran o fallecen y de paso les cobra mucho? ¿Contrataría a un pintor para que después de cobrar la totalidad de la obra la abandone a la mitad? La respuesta a cualquiera de las anteriores preguntas es obviamente un rotundo no. Evidentemente nadie en sus cabales desea comprar o tener algo que simplemente no cumple con las promesas o expectativas que pregona. Y si por desgracia el aparato, vehículo o profesionista contratado no cumple con lo publicitado, usted tiene la posibilidad de quejarse ante determinadas instancias e hipotéticamente, poner remedio al engaño sufrido.
Sin embargo, ¿qué hacer cuando es el gobierno, municipal, estatal o federal el que no cumple con lo más elemental de sus obligaciones, ya no digamos promesas de campaña pues ésas no pasan de ser buenas intenciones y engaños destinados a conseguir votos? ¿Qué hacer cuando vemos que los comerciantes fijan el precio de determinados artículos o bienes a su personal arbitrio, sin importar lo que digan las autoridades? ¿O cuando un grupo de transportistas se pitorrean de las «autoridades» y simplemente hacen lo que les da su regalada gana? ¿O cuando un grupo de patanes, agitadores, pseudoestudiantes, secuestran un día si y otro también la decadente Universidad Michoacana? ¿O cuando el grupo que sea, protestando por lo que sea o pidiendo determinada reivindicación, justa o injusta, eso es lo de menos, secuestra vehículos, bloquea las principales vías de comunicación, impide el libre tránsito de ciudadanos que no tienen vela en el entierro, pintarrajea fachadas y provoca todo el caos posible?
Insisto en la pregunta principal: ¿Qué hacer cuando es el gobierno el que incumple sus funciones? ¿Cuando por miedo (prudencia), cobardía (diálogo), incompetencia (estudiar el problema) o simple omisión no ejerce las atribuciones que por obligación debe realizar? Recordemos que al gobierno le hemos dado el monopolio de la fuerza. Por lo tanto ¿ante quién nos quejamos (y que sirva de algo la queja) porque bloquearon o tomaron una carretera, una escuela, la universidad (que la pagamos los contribuyentes, no los nefastos grillos), la Avenida Madero o el Boulevard Industrial?
¿Cuándo entenderán nuestras autoridades que la ley no es objeto de negocio y que la cobardía es un mal consejero? Ya lo afirmaba hace muchos años G. Guareschi: «Cuando se tiene miedo, no se hace uno alcalde».
En el caso concreto de Michoacán la experiencia me hace ser completamente escéptico. Simplemente no veo cómo ni con quién nuestras H. autoridades tengan ni los arrestos ni la capacidad para gobernar. Vamos a ver si a nivel federal el panorama es diferente. Por lo pronto parece que sí, para desgracia de la «izquierda paleolítica». En fin, ya nos veremos a la hora de las elecciones.