Opinión

MORELIA
Resentimiento
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 27 de Diciembre de 2006
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Con cierta frecuencia algunos medios al hablar sobre determinados grupos de aguerridos seguidores de AMLO, ésos firmemente convencidos de su «triunfo»
y que «les robaron la elección», esos que no han podido comprender y menos aceptar su derrota, hablan de «resentimiento». Pero, ¿sabemos qué es exactamente el resentimiento?
Max Scheler, en su obra El resentimiento en la moral, explica este fenómeno social, partiendo de las motivaciones más íntimas del resentido: odio, envidia, rencor, deseo de venganza, hasta llegar a analizar los orígenes de este sentir en el comportamiento social. Encuentra una inversión en los valores; el tener por encima del ser, diríamos hoy en día.
Ya Picón-Salas observaba cómo en estas crisis, los «mesías de plazuela» y los «oradores de cervecería» aprovechan, manipulan, exacerban y explotan el resentimiento para llevar a las multitudes engañadas a la conveniencia de un ilusorio credo político y al estímulo de la acción destructora; concretamente la historia del siglo XX muestra las tragedias del comunismo, nazismo y fascismo.
Es precisamente el resentimiento el motor que lleva a sentirse en posesión de la «única verdad», y en función de esta única y absoluta verdad descalifica aquello que «no se ajusta a derecho». Competencia social, celos y envidia, sentimientos de impotencia, ante personas, empresas, instituciones, normas, leyes y sistemas, son posible punto de partida del resentimiento. La envidia, o aspiración hacia un bien, o un don de otro, por el hecho de que éste lo posea, cuando a través de nuestra propia ilusión sentimos que ese bien nos pertenece a nosotros, y el hecho de que él lo tenga hace que yo no lo posea.
Analizando el movimiento actual de López Obrador, observaremos que más que ser un movimiento que se opone a un inexistente y nunca demostrado fraude, se ha convertido en la mejor oportunidad para encauzar grandes dosis de resentimiento social acumulado desde hace décadas, tanto por desatención gubernamental como por efectos colaterales a la propia condición de «lumpen» de algunos de sus componentes.
No es ninguna novedad, el resentimiento social se manifiesta en los discursos de López Obrador, desde hace mucho tiempo. Así fue durante las campañas electorales, todo el tiempo se encaprichó en referirse a los mexicanos con palabras que nos dividen, como «los de arriba» contra «los de abajo», «la derecha» contra ellos, «los ricos» contra el pueblo, etcétera. Nunca hubo un lenguaje conciliador, sino uno que busca a como dé lugar el agravamiento de las diferencias. Era simplemente un discurso de «lucha de clases».
Y es que, al Peje, más que molestarle que existan alarmantes niveles de pobreza, le repugna que existan los ricos. No es que ame a los pobres y luche por ellos, sino que le enoja la existencia de la gente acaudalada. El Peje no puede perdonar a los ricos. Se siente enemigo de ellos y los ve como gente despreciable, sin antes siquiera haberlos escuchado. Los descalifica por ser ricos. Sólo por eso. ¿Cómo puede evitar que los ricos sean ricos? Eso sólo podría lograrse, y parcialmente, por la vía armada. Pero el país se empaparía de sangre y al final del día otros se enriquecerían, como siempre ha sucedido en la historia de las revoluciones de todo el mundo. Una nueva élite, los Batres y Noroñas se enriquecen y las cosas cambian para quedar igual.
Revisando los sitios en Internet que apoyan decidida y acríticamente al mesías, he encontrado esta joya del resentimiento, disfrazado de «Manual de buenas costumbres en el supermercado». A continuación transcribo algunas de las propuestas de estos especímenes.
1. Cuando pruebes la suavidad y frescura de los Roles de Canela Bimbo o el Panqué con Nuez mide tus propias fuerzas para que accidentalmente no vayas a aplastar el pan. Lo mismo aplica para toda la línea Bimbo, Marinela, Suandy, Tía Rosa y Wonder.
2. Al hojear periódicos como el Reforma o las revistas de Editorial Televisa debes tener precaución para no arrugar el papel, especialmente la portada, pues podría quedar inservible el ejemplar, lo mismo aplica para los cuadernos Scribe de Kimberly-Clark en el área de papelería.
3. Cuando tomes una bolsa de detergente, ten cuidado de no perforar la bolsa con las uñas, sobre todo si se trata de los empaques de 5, 10 o 20 kilos.
4. Cuando escojas tus enlatados hazlo con cuidado, pues si alguna o algunas latas caen al piso, se pueden abollar y quedar inservibles, mucha atención con las latas grandes de Herdez. Lo mismo aplica para las presentaciones tetra-brick de Jumex, Lala.
5. Si pides carnes frías a granel y a última hora no te alcanza para pagarlas o simplemente te arrepientes de la elección y abandonas la mercancía, ésta ya no podrá ser despachada, no lo hagas.
6. Mantequillas Iberia, toda la línea de helados Holanda y pays Vips no deben ser abandonados en el área de ferretería detrás de las llantas, pues no podrían regresarse para su venta. Si se trata de una mantequilla no la vayas a olvidar entre los cuadernos Scribe pues podría derretirse, tampoco en el área de ropa, dentro de un zapato o lugares que no le correspondan.
7. Si destapas algún producto de higiene personal o limpieza para el hogar con el fin de conocer su aroma, no vayas a perder la tapita, en todo caso asegúrate de cerrarlo bien, pues si no lo haces podría derramarse accidentalmente en el carrito de otro cliente, echando a perder los productos.
Excelente muestra del pensamiento de un buen segmento de los resentidos seguidores del Sr. López, presidente «legítimo» de la República Patito.