Opinión

MORELIA
Repercusiones
Presupuesto educativo, ¿camino al desolladero?
Si no hay cambio a la estructura y las cantidades enviadas a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, indiscutiblemente, el sistema educativo entrará en una crisis enorme que puede ser el inicio de una reorganización en el sector
Samuel Maldonado B. Martes 12 de Diciembre de 2006
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Desde hace varios años he venido indicando que la actitud asumida por ambas partes del magisterio (el denominado democrático como el institucional), ha servido de pretexto a los gobiernos conservadores, desde el de Miguel de la Madrid hasta el anterior de Fox, para ir favoreciendo la impartición de la educación privada en demérito de la que obligadamente por la Constitución Política de los Estados Unidos, debe realizar el gobierno federal.

Esta actitud de constantes demandas magisteriales, principalmente salariales, que no les han sido cubiertas a satisfacción por las autoridades en la materia, ha conducido a este sector oficial a protestar y a protestar en la forma más fácil y cómoda para ellos; esto es, parando labores en forma constante que ha perjudicado directamente a los educandos y a los padres de familia, que, aún sin contar con los recursos económicos suficientes, muchos de ellos se ven prácticamente obligados a sacrificar sus emolumentos e inscribir a sus hijos en escuelas particulares.

Infinidad de maestros han seguido también el ejemplo de esos padres de familia cansados y molestos en contra del magisterio y han preferido que sus hijos reciban instrucción de calidad en escuelas privadas, en donde anacrónicamente, ellos trabajan y en las que sí cumplen con sus obligaciones.

Sabido es pues, que por esas y otras razones más, ha habido una descomposición del magisterio e impera en la educación básica, pasando por la secundaria, media y superior, con sus excepciones, una educación que deja mucho que decir.

La administración federal entrante, que no empezó bien, continúa su caminar por un sendero que lo puede llevar al desolladero, pues con sus declaraciones públicas a través de un diputado federal (pobre Congreso) ha hecho que los ojos de México, principalmente de los intelectuales, observen con pena lo que ésta, la administración federal, piensa acerca de las universidades públicas. Se confirma así que la ruta seguida en la impartición de la educación no ha sido accidental sino premeditada y que se prefiere, tal vez por acuerdos secretos, recomendados o comprometidos con el Fondo Monetario Internacional, que todos los mexicanos, adicionalmente a los impuestos obligados, paguemos por la educación pública.

Ciertamente la problemática vivida en materia educativa no se deba solamente a los conflictos intersindicales, pero los gobiernos conservadores han tomado esta situación como pretexto para no incrementar los recursos económicos.

En mi artículo anterior, quedó asentado que el comienzo de Calderón no ha sido terso y para nadie, satisfactorio y ahora, menos lo puede ser para él y su grupo. La determinación de la reducción del presupuesto pero más que otra cosa, las absurdas y poco inteligentes formas de procesarlo ha provocado gran escándalo nacional y peor estará el gobierno si no logra obtener el consenso del PRI (¿a cambio de cuánto?) y el presupuesto de referencia le es modificado.

Por otra parte, si no hay cambio a la estructura y las cantidades enviadas a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, indiscutiblemente, el sistema educativo entrará en una crisis enorme que puede ser el inicio de una reorganización, orientación y reencuentro del magisterio, que les permita modificar conductas, dedicarse a la enseñanza con el espíritu que ya una vez quedó palpable y registrado para la historia y convertir, con menos recursos, a la educación pública enana que padecemos en una de mejor calidad o, la falsa salida, de reprimir a los maestros con todas las consecuencias que esto pueda traer.

Aún es temprano y habrá tiempo para tomar la senda correcta o al menos la menos peligrosa, que permita no lamentarse después.