Opinión

MORELIA
La educación en México, batalla perdida
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 15 de Noviembre de 2006
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Para desgracia de México, leer sobre la pobre calidad de la educación y el bajo rendimiento de los estudiantes mexicanos no es ninguna no-
vedad. Año con año, evaluación tras evaluación, quedamos en los últimos lugares en rendimiento y calidad educativa y lo más triste, sin esperanza racional de abandonar estos lugares.
Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la situación que enfrenta México en cuanto al logro educativo es cada vez más preocupante porque hay menos progreso que en el resto de los países miembros de esa organización y eso hace que vaya perdiendo posiciones en la competencia internacional, a pesar de que el país ha hecho inversiones importantes en educación en el periodo que va de 1995 al año 2003.
Al explicar las razones del bajo logro educativo, la OCDE advierte que en esos ocho años, en México hubo un crecimiento de trece por ciento en la matrícula escolar, lo que provocó que el gasto por estudiante se redujera hasta representar una tercera parte de lo que invierten en promedio los 32 países restantes miembros de la organización, destaca el «Panorama de la educación 2006». Y en este mismo estudio vemos que si bien el gobierno de nuestro país ha incrementado el gasto en el salario de maestros y de maestras, así como en el desarrollo de los alumnos, mantiene los peores niveles reprobatorios de todos los países de la OCDE. Según ese informe, México incrementó en ocho años el gasto en salarios de maestros de secundaria, en un 40 por ciento. Mientras que Finlandia, quien también es miembro de la OCDE tuvo un incremento de gasto en maestros de secundaria del 39 por ciento en el mismo lapso.
A la vez, México incrementó en 32 por ciento el gasto por estudiante, igual que lo hizo Holanda, otro integrante del organismo. Sin embargo, los resultados educativos son contrastantes. Los bien pagados maestros finlandeses tienen a seis de cada 100 niños en el nivel de excelencia de matemáticas y apenas uno de cada 100 niños en nivel reprobatorio, según el examen PISA de 2003, referido en el informe.
Holanda tiene a siete de cada 100 estudiantes en el nivel de excelencia de matemáticas, y dos de cada 100 en nivel reprobatorio. México, en cambio, no tiene a ningún alumno en nivel de excelencia. Además es el país de la OCDE con el porcentaje de mayor reprobación en matemáticas en educación secundaria: 38 de cada 100.
Y para mayor vergüenza, resulta que México ocupa uno de los últimos lugares en comprensión de lectura. O sea, que en México, que de por sí se lee poco, lo que se lee no lo entienden. Vamos lucidos con nuestros alumnos.
Para completar nuestra tragedia educativa y de paso enterrar definitivamente cualquier esperanza de redención con el actual sistema vemos que en el reciente problema de Oaxaca, donde los escolares han sufrido un daño educativo irreversible, ninguna autoridad estatal ni federal mostró mayor preocupación por el destino de esta niñez. Todo les importó, conveniencias políticas, odios y pasiones, ventajas económicas, venganzas personales, intereses partidistas y de grupos, todo, menos el triste panorama educativo.
Y si teníamos alguna duda del escaso o nulo interés por la enseñanza que tienen algunos «profesores», sólo basta recordar las amenazas y conducta de un rollizo «líder» sindical de la muy democrática Sección XVIII en Michoacán, hablando a nombre de ese cadáver pestilente que es la Asamblea Popular del Pueblo de Michoacán, (APPM), filial de la República patito, ese invento del ya irremediablemente dañado Mesías tropical; este señor se alcanzó la puntada, verdadero monumento a la idiotez, de amenazar con la posibilidad de suspender por tiempo indefinido las clases en todo el estado si no se cumplían los caprichos de la gente en Oaxaca. Que Michoacán, ocupe uno de los últimos lugares en educación en el país no importa, que muchos maestros sean unos verdaderos ignorantes no interesa, que estén mal preparados y peor motivados tampoco importa. Lo que realmente importa para estos despreciables especímenes son los cotos de poder, el manejo de cuotas, posiciones políticas, la posibilidad de desahogar, sin miedo a la ley, sus más profundos rencores y resentimientos. ¿Y los alumnos?... que se jodan.
Por lo tanto, al seguir fatalmente México en el cabuz de la tecnología y la educación mundial, debemos estar preparados para continuar escuchando la conocida letanía magisterial que pretende exculparlos por el atraso: La culpa es del imperialismo, del neoliberalismo, del capitalismo, de la iniciativa privada, la globalización (¿sabrán que es eso?), del Opus Dei, del Yunque, del PRI, del PAN, de los marcianos. Pero de ellos... nunca.