Opinión

MORELIA
Patognomónico
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 11 de Octubre de 2006
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En medicina, patognomónico es aquel síntoma o signo, que por sí solo nos da el diagnóstico de una determinada enfermedad, esto por la sencilla
razón de ninguna otra tiene ese dato. Si encontramos un dato «patognomónico» el paciente tiene determinada enfermedad y ninguna otra.
Desafortunadamente pocos datos patognomónicos existen, la inmensa mayoría de los pacientes tienen un conjunto de síntomas y signos muy complejos que para colmo varían de un individuo a otro, así sea la misma enfermedad. Dentro de los pocos datos patognomónicos tenemos la crepitación ósea en una fractura, el frote pericárdico en una pericarditis, la presencia de aire en vías biliares en las fístulas biliares internas y otros más.
Sin embargo, la escasez de estos datos no nos impedía que como estudiantes o médicos buscáramos otros, que si bien no estaban sólidamente sustentados con el método científico, sí nos orientaban hacia una determinada patología. Dentro de estos datos recuerdo que a un compañero se le ocurrió, como un hecho de observación, afirmar que todo aquel que portara bajo el brazo un ejemplar del conocido diario deportivo Esto inevitablemente era una persona de muy limitada cultura. Apoyaba su aserto con los datos de que dicho periódico exclusivamente maneja noticias deportivas y de espectáculos. En los ya lejanos 70 y principios de los 80, en el mayor hospital psiquiátrico de México, los residentes sostenían que ejercer determinada carrera relacionada con la enseñanza (no digo cuál por que se enojan los democráticos) era sinónimo de debilidad mental superficial. Entonces cuando un trabajador de esta área llegaba a consulta, ellos ya tenían la mitad del diagnóstico hecho. Lo triste es que las estadísticas los apoyaban.
Actualmente precisar la sanidad mental de una persona por el oficio o profesión que desempeña no sería muy válido, aunque hay que reconocer que se requiere de determinado perfil para dedicarse a matarife, embalsamador de cadáveres o proctólogo. No cualquiera desempeña esos trabajos de primera intención. En cuanto a ubicar su nivel cultural por el tipo de lectura que tiene aquí sí hay cierta correlación, Una joven que compra exclusivamente revistas de la farándula o de programación televisiva evidentemente no tiene mayor interés en situaciones políticas, sociales, económicas, ni laborales. Quien compra revistas y libros de horóscopos, metafísica, aparecidos, fantasmas y demás entelequias simplemente exhibe su pobreza cultural. En cuanto a periódicos, aquí sí podemos afirmar, con muy poco margen de error, que quien únicamente lee el periódico objetivo, con sus previsibles moneros, sus limitados amanuenses y su desoladora sección de Michoacán, está no sólo desinformado, está manipulado y de pilón paga por eso. Una persona que se limite a la lectura de ese periódico tabloide y a las «noticias» que en su personal círculo reciba de sus «compañeros de viaje» definitivamente no es alguien informado y la experiencia dicta que en estas circunstancias no vale la pena perder el tiempo intentando establecer un diálogo constructivo con ellos. Éste resultará tan estéril como la intención de ilustrar y hacer entrar en razón a un convencido fanático de alguna secta religiosa, y ya está visto que la llamada «secta del Mesías de Macuspana» es la más necia e intolerante de todas.
Lo anterior no quiere decir que sólo debamos leer las revistas Nexos, Letras Libres, Proceso, Milenio, National Geographic, etcétera y Newsweek. Sin embargo si deseamos que nuestra opinión tenga algún valor debemos apoyarnos en algo más que en el periódico objetivo.