Opinión

MORELIA
Diálogo imposible con el PRD
Es inocultable que en el actual PRD no hay lugar para el cuestionamiento y mucho menos para el disenso
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 4 de Octubre de 2006
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Analizando detenidamente el desempeño del presidente Vicente Fox a lo largo de su sexenio, y aún agregada de nuestra parte una buena dosis de,
digamos, benevolencia, no tenemos más remedio que aceptar que ha sido un presidente timorato, pusilánime, débil, carente de ¿voluntad?, ¿capacidad?, para imponer la ley cuando notoriamente era obligada su aplicación. Un presidente candoroso que jamás pudo prever las trampas y obstáculos que continuamente le puso la desleal oposición, más preocupada por recuperar el poder que por resolver los problemas de México. Que en mala hora confió en la palabra de quienes no pueden, intrínsecamente, tener palabra como lo son Madrazo y su grupo. Que ante la inoperancia de muchos de sus principales funcionarios no fue capaz de poner orden en su gabinete. Que prefirió aguantar lo inaguantable, aceptar lo inaceptable, perdonar lo imperdonable con la irracional idea de terminar su periodo sin recibir críticas ni acusaciones de represor. ¿Miedo al fantasma de Díaz Ordaz?, puede ser, ¿pésima asesoría por tener como consejero a una reencarnación de Neville Chamberlain?, también puede ser, ¿simple cobardía?.. me inclino por esta última.
Hay sobrados antecedentes del miedo cerval de Fox, recordemos los machetes de Atenco, su tolerancia a las agresivas acciones de los violentos grupos ligados al PRD y algunos grupos residuales del PRI, el alarmante incremento de la inseguridad y criminalidad en prácticamente todo el país, entre otras razones por su incapacidad para poner en orden las múltiples estructuras policiacas, el magro resultado del combate a la corrupción, la imparable infiltración de estructuras por el narcotráfico. Definitivamente la firmeza no es el fuerte de don Vicente.
Ahora, al término de una contienda electoral reñida, donde hubo golpes bajos en todos los frentes, con una elección revisada con microscopio, con un resultado apretado, con una decisión del Tribunal Electoral cuidada hasta la exageración y jurídicamente inatacable que dio como resultado el triunfo de Felipe Calderón, el ciudadano presidente ha sido receptor de todos los insultos y descalificaciones emitidos por los convencidos seguidores del credo lopezobradorista. El más barato es «traidor». Eso era de esperase y no representa nada del otro mundo. El problema se da ahora con el derrotero que ha decidido seguir el ciudadano López, persona que desde hace meses habita en una realidad alterna, plenamente convencido de ser el verdadero y legítimo presidente de México, y que cuenta con el apoyo irrestricto de un grupo de fanáticos que en su «convención» lo nombraron «Presidente», como igual lo hubieran podido nombrar «Emperador de México», «Zar de Tenochtitlán» o «Gran Faraón del Altiplano», total, la fantasía no tiene límites.
Hasta ahí no pasa de ser una chifladura inocua apoyada por un grupo de resentidos y los amanuenses y moneros de su «Periódico objetivo». Pero no ha quedado en eso. Resulta que el señor «presidente legítimo» ha decidido transitar por la ruta del choque frontal contra el sistema y las instituciones y en contra de lo que él llama «candidato espurio». Para eso cuenta con un decidido grupo de agresivos fanáticos, impermeables a todo razonamiento, como son los señores Noroña y Batres y aparte presiona a los legisladores del PRD para que lo acompañen, con los ojos cerrados, en esta demencial carrera hacia un despeñadero. Ya logró mandarlos como borregos para ocupar físicamente la tribuna en el Congreso, impidiendo de esta manera el derecho del presidente a leer su informe. El costo en imagen fue alto, pero al Mesías eso no le importa y a varios legisladores no les alcanza en entendimiento para calibrar semejante desatino.
Es inocultable que en el actual PRD no hay lugar para el cuestionamiento y mucho menos para el disenso. El amo exige sometimiento absoluto. Él es La Verdad y el Camino. Quien no esté de acuerdo con él es un traidor. No importa si únicamente plantea cuestionamientos como Cuauhtémoc Cárdenas; disentir es traicionar. Ahora han decidido dedicarse a la provocación ya descarada, agrediendo verbal o físicamente al equipo de Calderón. Desean y necesitan con urgencia un mártir para galvanizar su movimiento y hacen hasta lo imposible por lograrlo.
Ante este panorama cualquier ser pensante se dará cuenta de que un diálogo racional con el actual PRD es imposible. Su objetivo repetidamente declarado es aplastar a Calderón, obligarlo a renunciar. Ninguna, absolutamente ninguna otra opción es aceptable para ellos. En estas condiciones pretender entrar en negociaciones con ellos es no entender su lógica. Todo intento fracasará, todo acuerdo parcial que se tome sólo será la plataforma para otro más radical hasta lograr su objetivo. No hay negociación posible mientras decidan seguir el razonamiento perverso de López Obrador.
Calderón no es, ni de lejos, como Fox, por lo tanto se avecinan nubarrones. ¿Esperanza de una solución pacífica?, sólo que en una exhibición de valor y hombría los verdaderos perredistas decidan sacudirse la tutela del Mesías de Macuspana y su grupo de vividores.