Opinión

MORELIA
El caudillo quiere sangre
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 23 de Agosto de 2006
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«Soy diputada, hijos de la chingada». Clara Brugada, diputada del PRD, mostrando su nivel de diálogo
«Un muertito, por favor», reza el título de un artículo reciente de conocido analista político, mis-
mo que evidentemente no pertenece a los cada vez más escasos servidores de López O. Esta afirmación, que pareciera una solemne tontería, deja de parecernos fantasiosa si nos ponemos a analizar con detenimiento las acciones, actitudes y discursos del aguerrido Rabí de Macuspana.
No se trata ya de hablar de sus continuas faltas a la verdad, verdaderamente incontables desde la noche misma del 2 de julio, ni hablar tampoco de la ausencia de datos que documenten sólidamente el supuesto fraude electoral, ya que los hechos que han manejado existen fundamentalmente en la fértil imaginación de sus agresivos y limitados amanuenses y feligreses (logaritmos, taqueos, «embarazos», rellenos, actas alteradas, boletas de mas o de menos, etcétera), pues son datos soportados esencialmente por un acto de fe. Tampoco vale la pena hablar del ridículo nacional por parte del PRD al haber enviado al señor Ímaz y a la señora Padierna para vigilar el recuento de votos («Honestidad garante» era el pie de una afortunada foto que mostraba a Ímaz vigilando atentamente el conteo). La verdad es que nada de lo anterior es tan grave como los ominosos datos que traduce la actual conducta del Mesías López.
Contra todo razonamiento y cordura ha decidido seguir con su plantón, radicalizándolo de hecho y con ello castigando a los habitantes de la ciudad que más votos le dio. Su discurso, progresivamente intolerante, está lleno de agresiones e insultos a toda persona o institución, que él considera como «enemigo». Amenaza con «purificar» (palabra que en sus labios me da escalofrío) al país y sus instituciones. Ha roto los puentes para dialogar con adversarios políticos (que no enemigos) y sataniza a quienes lo intentan. Y aunque su percepción de la realidad está distorsionada, se da cuenta de que su movimiento día a día pierde adeptos y sólo gana fanáticos. Por lo anterior, apoyado en un discurso que apela no a la razón ni a la inteligencia, sino meramente a lo visceral, anuncia medidas radicales encaminadas a una confrontación, abusando criminalmente de la ignorancia y fe ciega de sus incondicionales seguidores, para los que la palabra de López es absolutamente una «verdad revelada». Para ellos y sus amanuenses nacionales y locales «no hay más verdad que la de AMLO y Noroña es su profeta».
En este escenario las cosas fácilmente pueden salirse de cauce. El Estado, responsable de la seguridad ciudadana, tiene entre sus atribuciones la ineludible obligación del uso de la fuerza para proteger a país y sus ciudadanos. Hasta ahora ha actuado con prudencia, no le han cumplido el gusto de fabricar un mártir con el cual galvanizarían el movimiento lopezobradorista, que no perredista. Obviamente el mártir pertenecería al grupo de los más acelerados y menos informados, de ninguna manera sería uno de los titiriteros. Pero esto es jugar con fuego. ¿Hasta cuándo se colmará la paciencia de la sociedad? A López poco le interesa quién, quiénes o cuántos serán los muertos, pues ya ha externado su idea de que el movimiento obligadamente tendrá «daños colaterales», lo verdaderamente importante es su íntimo y absoluto convencimiento que ÉL, y sólo ÉL, con mayúsculas, debe llegar a la Presidencia.
Un dato que muestra la torpeza y desesperación obradorista es la reciente difusión de un antiguo video del que fuera el empresario favorito del PRD capitalino, Carlos Ahumada, video obtenido en una de las mazmorras de una dictadura como es la existente en Cuba, país donde los derechos humanos son letra muerta y las garantías individuales simplemente no existen. Este video (retazos en realidad) no es prueba de nada, y salvo su periódico incondicional La Jornada, que fiel a su encomienda lo tomó como verdad revelada por el altísimo, el resto de los medios le dieron su justo valor: Irrelevante.
Finalizo con la reveladora declaración del buen López el sábado pasado, después de comentar ese video: «Nos tienen que entregar la Presidencia». Nada más. (¿Y la nieve de qué?). Insisto, ya se le aflojó no uno, sino varios tornillos al «rayito destructor».