Opinión

MORELIA
Carta al señor Andrés Manuel
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 2 de Agosto de 2006
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La primera duda surge, ¿cómo dirigirme a usted? ¿Como el candidato que obtuvo el segundo lugar en la pasada votación? ¿Como «presidente de
México», que es como se ha autonombrado? ¿Como licenciado, conociendo su mortecino currículum? ¿Como MALO, jugando con sus iniciales, tal y como lo hacen diariamente con su adversario «de la derecha» en esa reedición del Pravda en que se ha convertido La Jornada? Ante la duda simplemente decido llamarlo señor y darle tratamiento de usted, para marcar diferencias, porque usted y yo no somos iguales, de entrada y como diferencia principal yo he decidido cumplir las leyes.
Sé de primera mano que no es usted una persona muy afecta a leer mucho, y menos si se trata de artículos críticos o que vayan en contra de sus muy particulares ideas. Además, con toda sinceridad, dudo que exista una sola persona viva en el mundo a la que usted le haga caso, a la que usted escuche, a la que usted considere mejor informada que su propia persona.
Señor Andrés Manuel, sabe usted, y lo saben sus principales asesores, que no ganó la pasada elección para presidente de México, lo sabe perfectamente y sin ninguna duda, pues en poder de sus subordinados se encuentran la totalidad de las actas de la elección, completas, con las cifras en cada una de ellas y con las firmas de los ciudadanos, recalco, ciudadanos, que intervinieron en la misma. Sabe que no ha presentado Ud. ni sus subordinados un solo argumento sólido y consistente para apoyar la tesis del fraude, todos sus argumentos han sido desmantelados y desenmascarados. Puede hablarse de inconsistencias aisladas, pero nunca de fraude. Miente con absoluta conciencia de ello.
Sabe que su votación es escasamente un tercio del total de votos emitidos por el universo de los votantes, apenas medio punto por abajo de Felipe Calderón, pero abajo, no arriba. Sabe entonces perfectamente que la gran mayoría de los mexicanos no votamos por usted, que su propuesta o su persona no nos convenció, que optamos por otras alternativas y así quedó plasmado en las actas. Decir otra cosa es mentir.
No acepto, de ninguna manera sus disculpas por las molestias que innegablemente están causando sus fanáticas huestes en la capital de mi país, porque Ud. sabe que lo que defiende es una mentira, que Ud. y sus principales asesores sólo están engañando, con la mayor mala fe del mundo, la esperanza de millones de ciudadanos que creen en su palabra como verdad revelada. Porque se aprovecha del idealismo de los jóvenes, de la ignorancia de otros, del resentimiento de más y del fanatismo de una buena parte de sus seguidores.
Y en un deplorable ejercicio de demagogia, usted somete a «votación» su petición de secuestrar a la Ciudad de México con un enorme plantón que desquiciará aún más la ya de por sí caótica vialidad de la ciudad, amén de los enormes perjuicios económicos a personas que no votaron por Ud. Sinceramente, al pedir una votación durante su mitin ¿sería creíble esperar una respuesta negativa en medio de sus enardecidas huestes?
Señor Andrés López, tenga un mínimo de consideración por la vida de los miles de adultos mayores que forman el grueso de sus plantones y que arriesgan su precaria salud por una gran mentira, no juegue con la credulidad de los jóvenes por que su desilusión será catastrófica, y sobre todo, no atice con más leña el acelerado fanatismo de sus seguidores.
¿Quousque tandem Catilina, abutere patientia nostra?