Opinión

MORELIA
El regreso de LEA
Las semejanzas de LEA con AMLO están en la visión de la política y la economía, en la intolerancia y cerrazón, en la prepotencia y agresividad contra los que no piensan como ellos
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 22 de Marzo de 2006
A- A A+

AMLO nos va a partir la madre a todos.
Subcomandante Marcos, agosto 2005

¿Usted, estimado lector, es menor de 40 años? Si es así, felicidades, tuvo la fortuna de no haber padecido uno de los peores sexenios que se hayan
registrado en la historia del México contemporáneo. ¿A cuál sexenio me refiero?, pues ni más ni menos que al desastroso periodo del licenciado Luis Echeverría Álvarez, de triste memoria para los que lo recordamos. LEA, por sus iniciales, taimado político de la más pura y rancia estirpe priísta, gran maestro del populismo, demagogo químicamente puro y sublime exponente de la prepotencia, la intolerancia y la majadería como no lo ha visto ningún mexicano vivo en la actualidad.
Pero, ¡aguas!, ni crea usted, apreciado lector, que se encuentra a salvo de sufrir una situación semejante. No, para nada, al contrario, pues estamos en gran riesgo de reeditar un sexenio similar, pero ahora a escala astronómica, dadas las características de una sociedad tecnológica y económicamente globalizada como es la nuestra.
¿Ha escuchado con atención los discursos del señor Andrés Manuel?, y no me refiero únicamente a los actuales de campaña, plagados de compromisos más fáciles de prometer que de cumplir, sino a sus discursos, proclamas, opiniones y conferencias de los últimos años. ¿Ha puesto atención a los discursos y comentarios de sus incondicionales sirvientes y voceros integrantes de su primer círculo? Pues para los que padecimos el sexenio de Echeverría la semejanza es franca y definitivamente ominosa. Escucho a AMLO, a Yáñez, Noroña, Batres, Ortega, Arreola, etcétera, y sus agresivos discursos y encendidas proclamas me remiten instantáneamente a Augusto Gómez Villanueva, Porfirio Muñoz Ledo, Fausto Zapata Loredo, Horacio Flores de la Peña y otros capitostes del echeverrismo. Los mismos discursos llenos de soberbia, intolerancia, prepotencia y agresividad contra los «riquillos» y los «emisarios del pasado» (no eran pirruris entonces). Discursos destinados a un costoso e inútil enfrentamiento con la iniciativa privada, situación que vivió un episodio crítico con el asesinato de Eugenio Garza Sada, figura mayor del llamado Grupo Monterrey, antagonistas decididos de Echeverría.
Luis Echeverría, el político de las guayaberas, (igual que AMLO) el político «nacionalista» con el costosísimo (para los mexicanos) delirio de obtener el Premio Nobel de la Paz. El político que no escuchaba razones. El político promotor de un ruinoso estatismo que lesionó gravemente la economía del país. El político del discurso hipócrita porque al amparo de su pretendido apoyo a los más necesitados se labraron impresionantes fortunas, floreció la corrupción, los grupos de choque y los invasores (¿alguna similitud con el actual DF?).
Evidentemente las semejanzas de LEA con AMLO están en la visión de la política y la economía, en la intolerancia y cerrazón, en la prepotencia y agresividad contra los que no piensan como ellos (chachalacas). No se trata de semejanza en detalles accesorios (guayaberas), temporarios o coyunturales, eso es absurdo. Con el se reeditará, sólo que ahora mas exacerbada, la polarización pobres vs ricos y de paso contra la clase media de una vez.
Escenario probable con AMLO, aparte de una sociedad dividida y enfrentada: Bronca inmediata con el Banco de México (Ortiz) = Fuga de capitales = Caída de la inversión, (menos Slim que ya se apuntó) = Caída de los ingresos del Estado = Inflación progresiva = Devaluación y ahora sí... qué error de diciembre ni qué nada, el dólar se va a las nubes.
Pero la parte más tenebrosa de este escenario la refiere alguien que conoce a El Peje de primera mano, Ricardo Pascoe, que vaticina: «El problema no es que AMLO llegue al poder, sino que no lo va a dejar».
Conclusión: Para los acríticos siervos, seguidores y adoradores de AMLO, si son pobres, no hay problema, seguirán pobres, si son millonarios, podrán sobrevivir más o menos, pero si son clase media... ni modo, se les avisó y no entendieron. Sinceramente lo último que deseo es decirles: «Se los dije».