Opinión

MORELIA
El Islam y las mujeres
Nadie en su sano juicio puede afirmar que la religión islámica se distingue por su tolerancia y humanismo
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 15 de Marzo de 2006
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En los últimos 96 años, desde que en Dinamarca y Chicago se llamó a las obreras, principalmente de grupos socialistas, a luchar por sus derechos
y a celebrar mundialmente cada año una jornada reivindicativa, el 8 de marzo se constituyó como la fecha emblemática que recuerda la permanente y difícil lucha por los derechos políticos y sociales de las mujeres y el reconocimiento de esos derechos, públicos o privados, de la vida cotidiana que han dado en llamarse simbólicos y culturales.
A casi un siglo de establecido este aniversario, y en la polarizada dinámica de un mundo que, ya innegablemente, padece un doloroso y sangriento conflicto de civilizaciones, calamidad prevista por el satanizado (por la izquierda) Samuel Huntington, en estas condiciones, insisto, es necesario recordar la situación en que viven actualmente millones de mujeres, en este siglo XXI, en gran cantidad de países con un denominador común: su doctrina islámica.
Nadie en su sano juicio puede afirmar que la religión islámica, en estos días, se distingue por su tolerancia y humanismo. Lo estamos viendo con las inocuas caricaturas de Mahoma y su sangrienta secuela. El precio puesto a la cabeza de los dibujantes por los ulemas. No necesitamos remontarnos a la fatwa en contra de Salman Rushdie. La impronta que ha dejado el islamismo, de por sí la más salvaje de las grandes religiones, exacerbada por el fundamentalismo wahhabi, ha mandado los derechos humanos de las mujeres en los países islámicos en viaje relámpago hasta la edad de piedra.
Pero no ese el único problema, la triste realidad es que el fundamentalismo, la superstición, la ignorancia, la falta de derechos humanos, las mutilaciones genitales femeninas, la reclusión forzada de la mujer dentro de sus casas y sus hijabs; el extremismo religioso, los atentados suicidas con bombas, y el terrorismo islámico continúan siendo los mayores logros de los estados y sociedades musulmanes que están bajo la influencia del Imperio Espiritual Islámico Saudí de los petrodólares, o del área de influencia iraní-chiíta bajo el dinero obtenido del petróleo; esto nos obliga a reflexionar, ya es tiempo de que el mundo civilizado despierte del ensueño de un hipotético y no funcional multiculturalismo y de la cobarde y cándida tolerancia ante la intolerancia organizada; porque la enfermedad de la intolerancia islámica ya se está diseminando. Muchos de los actos de los estados y sociedades islámicas, de sus organizaciones e individuos, son bárbaros y medievales; la decapitación de rehenes inocentes, las penas de muerte y asesinatos por razones religiosas; el popular castigo de amputaciones de manos y pies; la lapidación hasta la muerte a mujeres por el «crimen» de haber sido violadas o por improbables acusaciones de adulterio; verdadero asesinato por «honor» basado en simples sospechas, delirantes hombres-bomba y sangrientos actos de terrorismo. Estos son los indicadores de una grave enfermedad. Dicho con todas sus letras: el asesinato en el nombre de un misericordioso Alá es una criminal hipocresía.
Para darnos una idea de lo significa ser mujer en un país islámico, en este caso uno de los favoritos sentimentales del periódico Pravda mexicano (por su abierta enemistad con USA), transcribo una noticia reciente que parece sacada de un relato de horror:
Teherán, Irán, Sep. 06. 05
En la ciudad iraní de Shahin-Shahr se han colgado carteles con avisos que advierten:
-A las mujeres que visten inadecuadamente serán arrestadas y condenadas a recibir 100 latigazos.
-Se procesará y azotará a los individuos cuya ropa o maquillaje no esté acorde con las leyes religiosas.
-Las bufandas que no cubran el pelo y el cuello, los sobretodos y las capas o faldas que acaben por encima de las rodillas y las mangas que terminen por encima de las muñecas, los pantalones apretados y el maquillaje de las mujeres quedan totalmente prohibidos.
-Las mujeres cuyas bufandas no cubran correctamente su pelo harán frente entre 10 días a 10 meses de prisión.
En México estamos mal, pero, sin que sirva de consuelo, la vida para una mujer en los países islámicos es aún un infierno.