Opinión

MORELIA
Madrazo, un caso perdido
Las imágenes de Madrazo en medio de una rechifla, recibido a huevazos o en desangelados mítines son la constante en su campaña del otrora monolítico PRI
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 22 de Febrero de 2006
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Roberto Madrazo Pintado, el hombre que intenta recuperar la Presidencia de México para el partido que «gobernó», para desgracia de México, por más
de siete décadas, ha iniciado y continúa su campaña con el pie izquierdo. Las imágenes de Madrazo en medio de una rechifla, recibido a huevazos o en desangelados mítines son la constante en su campaña del otrora monolítico PRI.
El PRI, tras perder el poder ante Vicente Fox en las elecciones del 2000, pudo mantenerse como el partido más grande del país y ha dominado el Congreso. Pero la errática campaña presidencial de Madrazo podría cambiar todo eso y transformar de una manera más profunda al futuro de México que la misma victoria de Fox hace seis años. Veamos: desde que el PRI perdió la Presidencia ha utilizado su influencia en el Congreso para bloquear y torpedear las principales propuestas de Fox, buenas, malas o regulares, como permitir mayor participación extranjera en la industria energética o reformar el complicado sistema judicial del país. Recordemos que los legisladores del PRI incluso votaron una vez para impedir que Fox saliera del país para reunirse con el fundador de Microsoft, Bill Gates. Actualmente una ya bastante previsible derrota del PRI está llevando a sus seguidores a inclinarse hacia otros partidos, lo que rompería en la siguiente Legislatura el atolladero legislativo al reducir la nociva influencia del PRI en el Congreso. Hasta la fecha, Madrazo se sitúa consistentemente en tercer puesto, detrás de Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón.
«Madrazo va a ser el último candidato del PRI tal y como lo conocemos», menciona Denise Dresser, profesora de Ciencias Políticas del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Si la debilidad de Madrazo continúa en los próximos meses, podría convertir las elecciones de julio en un enfrentamiento de ideas, entre sólo dos candidatos con puntos de vista opuestos sobre la decisión que tomó el país hace décadas para desmantelar sus barreras comerciales y unirse a la economía mundial.
AMLO, que se presenta como el mesías que nos salvará de los «malosos» e insistiendo en manejar el muy peligroso planteamiento (por polarizante) de «pobres contra ricos» (pirruris, les dice), critica regularmente la decisión de México de permitir que los extranjeros sean propietarios de los bancos e industrias y promete aumentar el gasto en el bienestar social. Por el contrario, Felipe Calderón desea invitar a la inversión extranjera a participar en la industria energética estatal y a acelerar la integración de México al sistema mundial para reactivar su economía como mecanismo para generar empleos ante la competencia que vamos perdiendo con China y otros.
Otro clavo al ataúd del PRI será que Madrazo ya no tendrá acceso a las fuentes tradicionales y ocultas de fondeo con que el PRI contaba en el pasado, como los fondos controlados por el sindicato petrolero. Recordemos lo que ocurrió en la campaña de 2000, cuando desvió decenas de millones de dólares a la campaña de Labastida.
Las luchas internas, como el caso del SNTE; las revelaciones, como la insultante fortuna de Montiel y los desplantes histriónicos del dios Brahma, le han costado a Madrazo importantes y decisivos puntos en la preferencia del electorado. Pero la última vuelta de tuerca que bloqueará a Madrazo en la carrera por la Presidencia ha sido dada por el repugnante espectáculo de uno de sus principales apoyos, el gober de Puebla, Mario El Precioso Marín, protagonista de un sucio episodio que ha exhibido en toda su crudeza la corrupción y grado de impunidad que caracterizan a los gobiernos priístas.
Madrazo y muchos de sus seguidores encarnan lo más atrasado del cavernario PRI, la llamada ala de dinosaurios, que se oponen a cualquier intento de modernizar al país. Y si bien Madrazo ya se ha reunido en varias ocasiones con los grandes capitanes de la industria y los dueños del dinero, no ha tenido éxito en convencerlos. Su bien ganada fama de no cumplir los acuerdos le precede invariablemente.
Por lo tanto, y para fortuna de México, este julio próximo sólo habrá de dos opciones y una de ellas no es el PRI.