Opinión

MORELIA
Maestros de la mentira
Muerto Arafat, verdadero dique que contenía el activismo terrorista de Hamas y similares, y fuera de circulación Sharon, el futuro en el Estado de Israel no es nada agradable
Alejandro Vázquez Cárdenas Miércoles 8 de Febrero de 2006
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Que el Estado de Israel no es santo de la devoción de la autoproclamada «izquierda» es una realidad muy vieja. Como tampoco lo es de la prensa, nacional e interna-
cional identificada por buenas o malas razones con esta peculiar e intolerante «izquierda». Comparten esta antipatía también varios santones de esta izquierda que más que ideología es, en realidad, un muy concretísimo y específico antinorteamericanismo, sin mayor sustento que una serie de gastados clichés que repiten como mantra sin mediar razonamiento alguno. Un ejemplo muy notorio es el ideólogo favorito del izquierdoso e intolerante diario La Jornada, el señor Noam Chomsky, lingüista norteamericano y acabado ejemplo (junto con Carlos Fuentes) de un izquierdista de salón, personaje que ha encontrado su mina de oro poniendo en duda la existencia del Holocausto y sobre todo hablando mal de un sistema económico que le ha dado y le sigue dando carretadas de dinero, mismo que, sin desdoro de su posición «antiimperialista» lo tiene colocado en muy capitalistas corredurías de bolsa.
Muchos diarios no se distinguen precisamente por su apego a la verdad, y cuando los asuntos tocan fibras sensibles a sus filias el sesgo usado llega a extremos graves. Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en el normalmente confiable New York Times que hace unos meses publicó una impactante foto de un joven ensangrentado mientras un militar israelí blandía su porra frente a él. En el pie de foto se identificaba al herido como a un palestino, víctima de los disturbios ocurridos en el Monte del Templo. La verdad, sin embargo, es que se trataba de Tuvia Grossman, un estudiante judío de Chicago, que había sido sacado a la fuerza de un taxi en un barrio árabe por un grupo de unos cuarenta palestinos que lo apalearon salvajemente. El soldado israelí sólo intentaba parar la agresión. En su rectificación, el periódico se limitó a explicar que el herido era un «estudiante americano en Israel», así, sin más. Ni una palabra del ataque sufrido ni de sus autores. Más tarde tuvo que reconocer toda la verdad, pero mientras tanto, la famosa foto había dado la vuelta al mundo.
Otro ejemplo célebre fue también el caso del «asesinato» de Raquel Corrie, «pacifista» norteamericana, que se nos dijo, murió aplastada por una excavadora del ejército israelí que intentaba derribar la vivienda de un pacífico farmacéutico palestino, en la que vivía con su mujer y sus tres hijos. En realidad, Corrie y sus camaradas, activistas todos del ISM (Internacional Solidarity Movement), grupo anarco-comunista que apoya abiertamente el terrorismo palestino, intentaban evitar que el ejército israelí cegara los túneles que comunican Egipto y la Franja de Gaza, por los que entraba diariamente todo tipo de armamento con destino a los grupos terroristas.
Para estas personas y sus voceros mediáticos, como el reiteradamente señalado de antisemita diario mexicano La Jornada, el reciente triunfo en Palestina del grupo terrorista Hamas le ha caído muy bien, Hamas (acrónimo de la expresión árabe Harakat al-mugawama al-islamiya, Movimiento de Resistencia Islámica), grupo insurrecto islámico palestino que pretende expulsar a Israel mediante la lucha armada, de los territorios que considera pertenecientes a Palestina. Grupo surgido de una rama de los Hermanos Musulmanes, Hamas, recordemos, nació por el impulso revolucionario generado por la intifada palestina, que comenzó a finales de 1987, y se estableció rápidamente como uno de los elementos más violentos y extremistas del levantamiento.
Actualmente, muerto Arafat, verdadero dique que contenía el activismo terrorista de Hamas y similares, y fuera de circulación Sharon, el futuro en esta región no es nada agradable y para nada ayuda este periodismo que emite su opinión disfrazada de información. ¿Les importa eso a los responsables editoriales? Júrelo que no, a ellos le interesa defender su «jihad» y satisfacer los odios y prejuicios de sus lectores ¿Que de paso se lleven la verdad entre las patas?, no hay problema, todo sea por el bien de la causa.
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¿Ya vio usted amable lector, las doce satanizadas caricaturas de Mahoma?, son en verdad inocuas y de humor muy plano, casi infantil; pero han sido suficientes para desatar la demencial ira de los fanáticos islámicos y sus obsecuentes alabarderos periodísticos, como el mencionado diario mexicano, cuyos moneros diariamente nos recetan agresivas caricaturas pero que evidentemente son incapaces de tolerar otras si el objeto de la sátira es un declarado enemigo del Imperio de Satán (EUA)... Hipócritas.