Escenarios

Lengua, la prioridad en el rescate de la cultura pirinda
José Antonio Castro Lunes 25 de Enero de 2016
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  • Durante el II Encuentro de Pueblos Pirindas de Michoacán

Charo, Michoacán.- La lengua matlatzinca o pirinda como elemento cultural es una prioridad a rescatar y estudiar para de tal forma poder impulsar su difusión e intentar su rescate, al menos parcial, pues se trata de una lengua que ha desaparecido, así se señaló durante el II Encuentro de Pueblos Pirindas de Michoacán realizado el pasado sábado.
El evento tuvo como sede el municipio de Charo, donde en diferentes ponencias se ahondó en la importancia del rescate de esta lengua, pero también se enfatizaron ciertos obstáculos en esta labor.
Etna Teresita Pascacio Montijo, quien impartió la ponencia “Los registros coloniales de la lengua matlatzinca o pirinda”, enfatizó que “la lengua matlazinca o pirinda ya hace mucho tiempo que se dejó de hablar aquí”, desde antes de 1937, según historiadores, pero rememoró que en una intervención durante este encuentro se indicó “que hace algunos años había muerto la última persona que sabía hablar esta lengua”.
Recalcó que “puede haber rasgos de esa lengua que se hayan quedado en el español que hablan aquí, pero eso nadie lo ha estudiado (…), lo que se tendría que hacer es un trabajo con el español que se hable aquí y entonces ver palabras que tengan usos particulares, que sólo sean de estas comunidades (…), y ver si tienen ciertas palabras que pudieran ser de origen matlatzinca y que se hubieran quedado como particulares de la zona”.
Entre los rubros con más posibilidad de encontrar los términos que prevalecieron está la cocina, así como las herramientas para el trabajo en el campo.
Aunque en el Estado de México hay regiones donde aún se habla matlatzinca, además de que hay esfuerzos como cursos, señalética en la lengua y grupos de habla y lectura; el que se impartiera la lengua por pobladores de dichos lugares en Michoacán “es como si quisieras traer a alguien de España o de Argentina a que enseñe español aquí”, debido a que las lenguas refieren diferencias y desarrollos particulares por zonas geográficas.
Rememoró que la pérdida de la lengua en el estado puede llegar a equipararse a una pérdida de una especie biológica, “cuando se pierde la lengua es porque ya cambiaron muchas cosas en la estructura social, que también se fueron perdiendo, entonces es como si fuera una erosión en la cultura”.
En este mismo aspecto, el investigador Carlos Paredes Martínez recalcó que se han dado hallazgos de documentos en matlatzinca que están en Nueva York y París, a partir de los cuales se han iniciado investigaciones en lo histórico y lingüístico.
Entre lo más relevante que se ha encontrado está una lista de topónimos (tipo de nombre propio que se utiliza para nombrar lugares de forma orientada según los orígenes del mismo, de accidentes geográficos, de sus colonizadores, descubridores o eventos históricos, entre otros), escrita por el cronista Fray Diego de Basalenque, que no se había incluido en obras publicadas, “no sabemos porque no las incluyó, pero son listas que pueden dar mucha luz respecto del carácter plurilingüe de Charo y todo el oriente de Michoacán”, y se le añade un listado más de términos médicos.
Desinterés institucional, la “desgracia” para la cultura pirinda
“En los estudios sobre indígenas en Michoacán prevalece lo purépecha, pero otros pueblos que habitan en el oriente del estado no se han investigado tanto”, señaló Paredes Martínez, quien reiteró que el aspecto más desconocido de los pirindas, “desgraciadamente, es la lengua”.
“Es cosa de hacer planteamientos a las instituciones a ver si pueden apoyar, porque muchas investigaciones que hacemos no cuentan con presupuestos y se quedan ahí almacenadas, esa es la desgracia que tenemos”, explicó el investigador.
Ante el desinterés de instituciones públicas se podría optar por fuentes empresariales de financiamiento o impulso, “desde luego que hay que buscar esos vínculos, pero desgraciadamente la iniciativa privada siempre va a buscar cuestiones de ganancias, salvo garbanzos de a libra como Slim o Condumex que apoyan la cultura, los archivos, las publicaciones, salvo esos casos hay pocos”.
Reconoció que hay opción en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, que ha tenido mejores intenciones para conservar las culturas, “pero también se ve muy limitada porque no tiene mucho presupuesto”, y en general las instituciones con interés en estos rescates se ven limitadas en sus alcances.