Educación

UNAM - Semana Mundial del Espacio 2015
Juan Alberto Bustos Hernández Martes 6 de Octubre de 2015
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Morelia, Michoacán.- ¿Existían astrónomos en Mesoamérica?, la respuesta es sí y el acercamiento a la observación de la bóveda celeste por parte de las culturas en América es a través de la arqueoastronomía, externó Daniel Flores Gutiérrez, académico del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, quien dictó una conferencia a estudiantes en el marco del inicio de la Semana Mundial del Espacio 2015.
Ayer después del mediodía, en el Aula Magna II de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el especialista dictó la conferencia “¿Qué es la arqueoastronomía? Su razón de ser en los edificios orientados y observaciones astronómicas”.
La Semana Mundial del Espacio es una celebración internacional sobre la contribución de la ciencia y la tecnología a la mejora de la condición humana. Las Naciones Unidas la declararon anualmente del 4 al 10 de octubre; la fecha conmemora el 4 de octubre de 1957, cuando se lanzó el Sputnik I, el primer satélite terrestre hecho por el hombre.
El astrónomo explicó a los estudiantes que la actividad de observar el cielo en Mesoamérica se comprobaba mediante la existencia de una actividad astronómica importante que se ve en la elaboración del calendario mesoamericano en dos cuentas, uno de 260 días y otro de 360 días.
Detalló que entre los elementos para señalar la existencia de una actividad astronómica muy fuerte son la orientación de edificios como las pirámides y la existencia de conceptos astronómicos, que hablaban de una intensa actividad que mezclaba lo sagrado con las utilidades prácticas de conocer la trayectoria de cuerpos celestes a través de cálculos complejos.
Mediante diapositivas, el editor del Anuario Astronómico de la UNAM expuso cómo los edificios de la ciudad sagrada de Teotihuacán con las pirámides del Sol y la Luna se alineaban con los fenómenos celestes y que inauguraban o clausuraban actividades de las sociedades mesoamericanas.
Explicó cómo la Pirámide del Sol se alineaba con el “polo norte celeste”, que es el cinturón de Orión y cómo en la Calzada de los Muertos o en el inicio de las escalinatas de la Pirámide del Sol se puede observar el ecuador celeste.
Detalló que en todas las culturas mesoamericanas existió la observación del cielo con fines rituales, y que en su mayoría siguen las trayectorias de cuerpos celestes, en particular del Sol, para marcar el inicio de periodos como cosechas o rituales religiosos, “como es el 7 de febrero que marcaba el fin del calendario mesoamericano”.
Sin embargo, lamentó que a pesar de los avances a través de lo que se puede estudiar y deducir de los edificios y vestigios de las culturas mesoamericanas, todavía hay más preguntas que respuestas, ya que por ejemplo, mucha de la información que podría ayudar a detallar las actividades de observación está en códices, donde sólo se ha logrado leer el diez por ciento de su contenidos.
Por ejemplo, dijo, no sabemos qué objetivo tenían las dos cuentas del calendario mesoamericano, la de los 360 días y los 260 días, se especula que el último sería un periodo sagrado, ya que son los mismos días en promedio de la gestación humana.
Actividades de hoy martes
La conferencia “La tormenta solar perfecta” será impartida por Pedro Corona, del Instituto de Geofísica Unidad Morelia, en el Aula Magna II del a ENES de la UNAM, a las 13:00 horas. Por la tarde, a las 18:00 horas, “Objetos cercanos a la Tierra… ¿A la Tierra?, por Sinhué Haro, de la ENES UNAM, en el auditorio del Planetario Felipe Rivera en el Centro de Exposiciones y Convenciones de Morelia.