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Semas de Numarán, toda una tradición que vale la pena saborear
Varios acontecimientos han marcado la vida del pueblo, pero el homenaje se lo lleva el pan tradicional
Aaron Torres Jueves 18 de Diciembre de 2014
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  • El proceso de elaboración comienza un poco antes de las 05:00 horas y el pan se cuece en hornos de piedra y lodo, con leña de mezquite

Numarán, Michoacán.- Numarán, lugar de plantas aromáticas por su significado en purépecha, es cuna del gran compositor y pintor revolucionario Isaac Calderón Vega, escritor de tan afamada pieza “La marcha dragona”.
Numarán es un pueblo muy antiguo, testigo de muchos sucesos, uno de ellos la boda de don Cristóbal Hidalgo, el papá del Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, la cual fue celebrada en la Iglesia de Santo Santiago Apóstol, ubicada en esta población.
Según datos históricos, fue fundado por Nuño de Guzmán en 1529, ya que a su paso para ir a conquistar la Nueva Galicia, que es hoy Jalisco, se detuvo en este poblado a someter a sus pobladores y evangelizarlos.
Años más tarde, en 1562, Numarán recibió el título de pueblo, le fue otorgado por don Luis de Velazco, segundo virrey de la Nueva España, y al mismo tiempo le asignaron la advocación de Santiago. Este fue un pueblo muy importante en los tiempos de la Conquista, y en pleno auge con un curato que le fue segregado por el señor Portugal y lo llevó a La Piedad.
Años más tarde, en el siglo XVII, llegaron a este recinto los padres de don Isauro Aguirre Rodríguez, hijo de don Isauro Aguirre y Margarita Rodríguez, panaderos inventores del tradicional pan llamado “sema”. Se cree que revolucionarios pasaron por este municipio y se llevaron una gran cantidad de semas hacia la ciudad de Zamora.
El proceso de elaboración de tan esquicito pan comienza un poco antes de las 05:00 horas, cuando se dan cita los panaderos que preparan la sema y una gran variedad de piezas más como lo son las novias, los cuernos, los tradicionales picones de miel y azúcar glas.
En su elaboración se vierte una gran variedad de ingredientes como harina, canela, azúcar, agua, huevo y leche. Es así como se da la mezcla para después amasarla y comienzan a darle su distinguida y característica forma de un pequeño volcán. Después de que las piezas están puestas en sus moldes son llevadas a los hornos de piedra y lodo, donde se cuecen con leña de mezquite todas las piezas que son llevadas a sus entrañas para que estén listos en un poco más de cinco horas. A excepción de las demás piezas de pan, las cuales tardan un poco más de dos horas cociéndose en el interior del horno. Una vez ya cocidos son sacados poco a poco con una pala de madera, que ayuda a introducir y a extraer los moldes para ponerlos a orear al aire libre antes de sacarlas a vender. Para consumir el pan, tanto turistas como vecinos acuden a comprar cada día una de estas piezas.
Tradiciones y costumbres legadas a los pobladores por los ancestros son las que se observan día a día y en diferentes festividades en el municipio de Numarán.