Política

Consulta popular, el susto de la SCJN
La Suprema Corte de Justicia de la Nación “se asustó un poco” con invitar a los ciudadanos a opinar sobre temas que son importantes.
Samuel Ponce Morales Miércoles 26 de Noviembre de 2014
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  • Luisa María Calderón Hinojosa ponderó que más allá de que estaban impedidas por incidir en materia constitucional, la SCJN “se asustó un poco” con invitar a los ciudadanos a opinar sobre temas que son importantes.

Morelia, Michoacán.- Sobre la determinación del Poder Judicial Federal de rechazar consultas populares en temas como energía, salario digno y las figuras plurinominales, Luisa María Calderón Hinojosa ponderó que más allá de que estaban impedidas por incidir en materia constitucional, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) “se asustó un poco” con invitar a los ciudadanos a opinar sobre temas que son importantes.
“Los tres temas son importantes: la Reforma Energética, tal vez si la hubieran acotado los proponentes a que no tuviera que ver con una reforma constitucional podría haber pasado; la nuestra que era de poner en la mesa un salario digno como parte de la movilidad social y la del PRI de los pluris, que había sido originalmente propuesta nuestra”, ilustró.
Subrayó que la Suprema Corte no quiso abrir a la ciudadanía ese tipo de consultas, luego entonces, consideró que “nosotros tendremos que pensar entonces en una estrategia legal distinta para que los ciudadanos puedan participar, porque creo que es vital su participación”.
Y, en ese sentido, recordó que la reciente manifestación en varias partes del país por el esclarecimiento del caso de Ayotzinapa: “Miles y miles pudieron hacerlo en muchas ciudades, ordenados, acotando, conteniendo la provocación que hubo. Los ciudadanos tienen ganas y necesidad de participar, así que tendremos que buscar una manera distinta de que quepan en las consultas”.
Indicó que ante la determinación de la SCJN “nos hizo cuestionarnos en modificar la propia ley de consulta que habíamos publicado”, aunque advirtió que hay otras formas de buscar que la gente se involucre directamente en los temas públicos.
“Tengo presentada justo una ley de participación ciudadana, una iniciativa que ahí también la tienen ‘dormidita’, que tiene que ver con otras formas permanentes de participar de los ciudadanos, de agruparse como observatorios, de tener presupuestos participativos…”.
Pese a que hay voces que lo impiden, estableció que está totalmente de acuerdo en que la ciudadanía ya está en una etapa de participar ordenadamente, de exigir que las cosas estén bien, de hacernos que transparentemos toda nuestra actividad, de rendir cuentas.
Y, señaló que la observación ciudadana no sólo es sobre los legisladores, sino también tener un seguimiento del rendimiento de los ministerios públicos, que ahora se van a llamar fiscalías, de cuántas denuncias levantaste, a cuál juez se las mandaste, si fuiste eficiente, si lo integraste mal. “Pienso que sí es tiempo de una ciudadanía participante”.
Habló de que ese tipo de movilización se da porque “pienso que hemos ido perdiendo gobernabilidad, que de repente de alguna manera el gobierno está contra la pared, esperando a que pase el clímax de la protesta pública”, aunque, advierte, habría un conflicto mayor si de repente la inconformidad se ataja con las Fuerzas Armadas, “sería peor”.
Enumeró otros dos casos, aparte del de Ayotzinapa, el del Politécnico y el de la llamada Casa Blanca, en los cuales el gobierno federal no supo qué hacer, en el primero dijo conversemos pero luego no pudo dar solución, y en el segundo mejor se acordó el que “ella que diga de dónde sacó su casa”.
“No ha habido un manejo firme, claro, no hay hacia dónde ir; no hay una estrategia clara del gobierno, que vaya adelante. No sé si tengan fuego amigo también entre ellos, pero más valdría que todos se sentaran a la mesa y dijeran “estamos todos en el mismo barco, ¿pá dónde vamos?, después discutimos”.
Sostuvo que lo anterior es un tema muy delicado en el que “deberíamos colaborar todos; por ahí hay gente que dice “que se vaya Peña Nieto”, supongamos que se va, ¿qué sigue?, ¿vamos a ir a otro proceso electoral?, ¿vamos a hacer un referéndum?, ¿qué vamos a hacer?”.
Lo primero que tenemos que hacer, opinó, es recuperar gobernabilidad y después poner cauces para al mismo tiempo en una cuerda paralela, poner cauces para dar cuentas, para llegar a resultados, para marcar la línea hacia dónde vamos, porque sí creo que estamos en un tema crítico.
Para ella es tiempo de que la ciudadanía se sume a fortalecer las instituciones, porque no cree que una solución sea acabar con las instituciones y “sí hay que transformarlas, hacerlas transparentes, en que rindan cuentas, en tener indicadores, en que den la cara…”.
No a los diputados contaminados
Consideró que hay que poner límites a la actuación de los legisladores federales, porque si bien tienen la tarea de hacer y modificar leyes, “cuando empiezas a darles recursos o posibilidad de que etiqueten, empieza a crecer la tentación de contaminar su función.
“Es un asunto que tiene que ir al fondo, a transparentar todo el recurso”, dijo. Las reglas deben estar bien claras en la distribución de recursos -como sucedía en el gobierno estatal de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano-, prosiguió, de tal manera que como el caso de los alcaldes no estén mendigando recursos.
Volvió a establecer que ya está agotada la actual estructura de la coordinación fiscal que viene desde el 83, “los municipios no colectan, se va todo a la Federación y luego ésta los distribuye, y esto ha ido contaminándose”.
Hoy en día, acotó, luego de que los diputados sólo aprobaban un presupuesto, una parte del mismo lo etiquetan, “entonces, como alcalde, si te portas bien te va bien, sino pues te va mal”.
Puntualizó que se tiene que acabar con la discrecionalidad legislativa en el otorgamiento de recursos y en la forma en que son distribuidos por la Federación hacia los municipios, “para evitar tentaciones y todas estas cosas que puedan ser rumores o que puedan ser realidades”.