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Huetamo, Mich.
El Cristo Negro de Carácuaro, con sus múltiples y variadas historias
El Miércoles de Ceniza confluyen ahí miles de creyentes, lo mismo de las zonas montañosas del norte como de la Tierra Caliente de Guerrero y Michoacán
Ángel Ramírez Ortuño Domingo 20 de Enero de 2013
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  • Cristo Negro de Carácuaro

Huetamo, Michoacán.-En el altar mayor del templo agustino de Carácuaro se mantiene vigente la imagen escultórica del Cristo Negro Crucificado, el Señor de Carácuaro, esa sagrada imagen que tal como lo reseña en un libro el profesor Rosendo Hernández Sierra, es “muy venerada por los innumerables milagros que se le atribuyen, así como por la inquebrantable fe que se le profesa, lo mismo en la zona de la tierra fría lacustre, como por la región de las tierras calientes de Guerrero y Michoacán”.
De las perdidas historias del Cristo Negro, hay versiones de que llegó a México traído por fray Juan Bautista de Moya en el siglo XVI, y que originalmente esa imagen fue obsequiada a un apartado pueblo del Estado de México. Sin embargo, por diversas razones nunca llegó, mientras que el destino final fue Carácuaro, donde permanece por dos siglos y, para el mes de marzo de 1799, arriba el cura José María Morelos para hacerse cargo de dicha parroquia.
Otra versión popular sobre la aparición del también llamado Señor de Carácuaro, afirma que el Cristo Negro se apareció en el cerrito de la margen derecha del río que pasa por ese pueblo, y que unos 60 kilómetros más adelante se convierte en un tributario del Balsas, y punto que se conoce en esta población como el “Tanque de las Ánimas”, lugar donde en fecha reciente inauguró el ex alcalde Román Nava Ortiz un espectacular monumento religioso que reproduce la imagen del Cristo Negro.
Con el correr de los siglos, se acumularon maravillosas versiones contadas por el pueblo de Carácuaro referentes a la imagen de pasta de caña: se afirma, por ejemplo, que estuvo en las manos de personajes como Tata Vasco y fray Juan Bautista de Moya, que en su tiempo llegó de manera inesperada a este pueblo; que ante ella muchas veces se arrodilló y rezó el cura Morelos, entre otras.
Hoy día, como en cada celebración del Miércoles de Ceniza, entre música y danza, flores, canciones y vigilias, se sigue venerando en Carácuaro al Cristo Negro.