CAMBIO DE MICHOACÁN
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Política
Credencial de elector: documento para votar o identificación

Lunes 11 de Junio de 2007
Rodrigo Alonso Cruz
Cambio de Michoacán




«Sin democracia la libertad es una quimera»

Octavio Paz

Para los mexicanos y para casi todas las personas que habitan el planeta, una credencial de elector garantiza y provee infinidad de cosas, como: reconocimiento personal, facilita realizar trámites burocráticos, otorga distinción nacional, certifica ante la ley que eres mayor de edad, autoriza entrar a sitios que sólo adultos pueden visitar, brinda descuentos económicos en algunos lugares, otorga seguridad y legitimidad a personas que la exigen como un documento de identificación, ya sea cuando solicitas empleo, o realizas una compra con tarjeta de crédito, y también acompañada de un pasaporte te permite viajar al otro lado del mundo, sin embargo, para lo último en lo que se piensa como uso real, es para votar en una elección constitucional.

Y es que cuando eres menor de edad, o estás a punto de cumplir los 18 años anhelas ir a tramitarla, y cuado eres adulto te facilita la vida estés donde estés, y por lo tanto, la utilizas como mejor te conviene.

Pero… ¿Qué es la credencial de elector? ¿Es un documento de identificación oficial? ¿Es una credencial para votar en una elección? ¿Te facilita la entrada a lugares prohibidos? ¿Te permite gestionar infinidad de trámites burocráticos? o ¿Qué significa para ti?

La credencial de elector se creó para poder emitir un voto en una elección constitucional, sin embargo, alguien decidió que servía para más cosas, y fue justo en ese momento cuando todo cambió, y es que tal vez la credencial para votar es la prueba más contundente de que ya eres mayor de edad. Por supuesto que tienes otros documentos, pero son de uso menos cotidiano. Tal vez llegues a tener un pasaporte que lo certifique o tu misma acta de nacimiento, pero la credencial de elector se ha convertido en el documento más práctico y usado por todos.

Credencial de elector

Es el instrumento mediante el cual los ciudadanos podrán ejercer su derecho al voto en los diferentes procesos electorales estipulados en la ley; sin embargo, se ha constituido en la identificación oficial de mayor aceptación en México.

De acuerdo al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en su articulo 140, párrafo II, «la credencial para votar es el documento indispensable para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho de voto».

Padrón electoral y lista nominal

De acuerdo a información de Martín Martínez Cortazar, vocal de la Junta Local Ejecutiva del Instituto Federal Electoral, al corte del 31 de mayo del presente año, el Registro Federal de Electores del IFE cuenta con un padrón electoral de tres millones 63 mil 694 ciudadanos, con una participación de 52.55 por ciento de mujeres y de 47.45 por ciento de hombres.

En lo que respecta a la lista nominal, y de acuerdo al corte del 31 de mayo, el Instituto Federal Electoral registra tres millones doce mil 839 ciudadanos, de los cuales 52.59 son mujeres y 47.41 por ciento son hombres.

En este sentido, Martínez Cortazar mencionó que la cobertura de electores de acuerdo al corte del 31 de mayo, es de 98.51 por ciento, sin embargo, después del 3 de agosto, último día en que el IFE entregará las credenciales de elector, actualizarán las cifras definitivas del padrón electoral y de la lista nominal para conocer la cifra total.

El funcionario agregó que el próximo jueves 14 de junio es el último día para que los ciudadanos michoacanos soliciten su credencial de elector, ya sea por extravío, cambio de domicilio, reposición o para cualquier cambio o movimiento que deseen realizar.

Y del 15 de julio al 3 de agosto del presente año, el Instituto Federal Electoral entregará las credenciales de elector para que los ciudadanos puedan emitir su voto en las elecciones del 11 de noviembre

Participación ciudadana o aumento poblacional

En lo que respecta a elecciones anteriores como la del año 1995, 1998, 2001 y 2004 realizadas en Michoacán, la lista nominal y el padrón electoral manifiestan un crecimiento notable, sin embargo, este crecimiento no se debe al incremento de participación ciudadana, sino por el crecimiento poblacional y territorial.

Y es que en la elección de 1995, el padrón electoral total fue de un millón 898 mil 755 personas, y su lista nominal de un millón 866 mil 176 personas, si comparamos esta cifra con la actual, podremos apreciar que se duplicó en poco más de una década.

En lo que respecta al proceso electoral del 2004, el padrón electoral registró a dos millones 813 mil 496 personas, y la lista nominal final fue de dos millones 787 mil 85 personas, en donde la cobertura fue de 99.06 por ciento.

Comportamiento del voto

De acuerdo a un estudio realizado en el año 2000 por Jogin Abreu, profesora de Comportamiento Electoral, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y columnista del periódico Reforma, quien analiza comparativos realizados por G. Bingham Powell, especialista en materia electoral, la participación electoral en 30 democracias demuestra que en los países en donde votar es obligatorio la participación es mayor que en los países donde no lo es. También existen incentivos administrativos para que la gente salga a votar.

En algunos países, como Italia, se han tomado cuidados extremos para que les convenga votar a los ciudadanos: las casillas de votación se abren por dos días, el día de la elección es festivo y se hacen concesiones significativas en las tarifas de los boletos de tren para aquellos que tengan que trasladarse a sus distritos electorales para poder votar.

Esta es parte de la explicación de los altos niveles de participación electoral de Italia (93 por ciento). En otros países se puede votar de forma adelantada por correo y/o se colocan casillas especiales de votación en hospitales, casas de asilo y embajadas.

Sin embargo, existe un factor que contrarresta los incentivos ya mencionados: las leyes de registro. Como menciona Powell, si los ciudadanos se tienen que registrar para poder votar, el voto se convierte en un acto más costoso, ya que tienen que hacer el doble esfuerzo de ir a registrarse y posteriormente ir a votar. Registrarse toma tiempo por lo que se esperaría mayor participación en los países con registro automático. De hecho, se ha estimado que la participación en Estados Unidos sería diez por ciento más alta si el registro fuera automático.

En México, de acuerdo con la encuesta nacional del periódico Reforma del mes de febrero del 2000, 70 por ciento de los mexicanos afirmaron que sí acudirían a votar el día de la elección para presidente de la República. Sin embargo, el doce por ciento no contaba con credencial para votar. Esto muestra que la participación electoral está sobrerrepresentada en la encuesta. Hay quienes, aunque no puedan votar, no se atreven a decir que no lo harán. Tomando en cuenta esto, en las elecciones del 2 de julio del 2000 se esperaba una participación menor, aproximadamente del 60 por ciento.

Por lo tanto, las tres teorías tradicionales del comportamiento electoral convergen en la definición de un modelo de ciudadano más realista, un ciudadano que actúa con decisión de acuerdo a sus propias metas, necesidades y valores, pero sin estar completamente informado, ni ser completamente independientes de su entorno. Es un consumidor consciente; reconoce los costos y beneficios de votar, y también es un procesador de información eficiente: busca atajos, como su afinidad partidista, para disminuir los costos de recolectar y procesar la información política.

Cifras en decadencia

De acuerdo a información de Martín Martínez Cortazar, la elección presidencial del 2006, mostró que los rangos de edad de mayor votación estuvieron en los jóvenes de 18 y 21 años de edad, después la estadística «tiende a bajar y después tiende a subir en personas de 45 años de edad».

En este año, del 28 de mayo al 3 de junio, el IFE estatal entregó cuatro mil 084 «altas» que se dieron para conformar la lista nominal, de estas, mil 585 fueron de jóvenes, y en general del 16 de enero al 3 de junio, el IFE entregó un total de «54 mil 680 altas», de las cuales el 47.90 por ciento ha sido solicitada por los jóvenes que recién acaban de cumplir 18 años de edad. «Es entendible porque son los primeros que se ven interesados en obtener su credencial para votar con fotografía, pero después de los 18 años va disminuyendo las solicitudes de inscripción», lamentó Martínez Cortazar.

Cuando la democracia esperaba más

Y es que cuando hablamos de credencial para votar, estas palabras nos remiten a la mente varias imágenes, como: identificación oficial, IFE, presidente de México, diputados, senadores, alcaldes, corrupción, democracia, autonomía, voto por voto, casilla por casilla, guerra mediática, legalidad, transparencia, urnas, urnas embrazadas, practicas ilegales, fraude, complot, tribunales electorales, entre muchos otros más.

Entonces, no podríamos hablar de la credencial de elector sin una institución electoral que diera razón de su uso.

Desde el inicio del México independiente, la organización de las elecciones estaba a cargo de los alcaldes y los jefes políticos locales y regionales, quienes imponían a discreción las prácticas y las reglas propias para llevarlas a cabo. No fue sino hasta 1946, cuando se federalizó la estructura electoral con la creación de la Comisión Federal de Vigilancia Electoral, presidida por el secretario de Gobernación, por otro miembro del gabinete, un diputado, un senador y dos representantes de los partidos políticos de mayor relevancia. Simultáneamente se crearon las comisiones locales electorales y el consejo del padrón electoral. No obstante, registros periodísticos manifiestan presuntamente que la Secretaría de Gobernación, recurrió a las mismas prácticas discrecionales de antaño.

En 1989, después de los cuestionados comicios del año anterior, se emprendió una nueva reforma a la Constitución Mexicana, y en agosto del año siguiente se expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), el cual dio lugar a la creación del IFE como un organismo con personalidad jurídica y patrimonio propio, sin embargo, estaba sujeta a los poderes Ejecutivo y Legislativo ya que el texto constitucional de 1989, establecía que la organización de las elecciones era una función estatal a cargo de dichos poderes con la participación y corresponsabilidad de los partidos políticos y de los ciudadanos.

Corolario

Como quieran nombrarla: credencial para votar, credencial de elector, identificación personal, o documento oficial, ésta es un instrumento multifuncional que brinda infinidad de cosas, pero que también genera grandes responsabilidades. Pero más que cualquier otra cosa, este plástico sirve a una sociedad para determinar su democracia y forma de gobierno, aunque a veces ésta sea impuesta por medios antidemocráticos.


Impreso el Jueves 21 de Agosto de 2014 desde ec2-54-196-196-72.compute-1.amazonaws.com
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