
CAMBIO DE MICHOACÁN
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Opinión Nuestra bandera… Domingo 25 de Febrero de 2007 |
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Xuchitl Vázquez Pallares Cambio de Michoacán
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Desde siempre las sociedades humanas han usado símbolos en pendones, estandartes y banderas, con el fin de identificarse ante el mundo como reino, como nación o como grupo dueño de una identidad y filosofía. Los lábaros y/o estandartes han sido siempre asociados inevitablemente a la lucha, han ondeado en un sinfín de campos de batalla. La primera bandera apareció con el primer pueblo, con la primera tribu que hizo la guerra. La necesidad de reunirse para formar un grupo con un proyecto determinado debió suscitar el deseo de usar algo, un objeto, una figura, una imagen que sirviera de señal para congregarse alrededor de ella y que les distinguiese. Esta señal, signo de un propósito físico, pasó a indicar o sugerir una idea común, un ideal: quedó así creado el símbolo. Durante la época prehispánica, cada escuadrón del Ejército mexica tenía un jefe, éste era el tepuchtlato. Los guerreros de cada calpulli elegían el suyo, y para distinguirse en campañas, dicho jefe llevaba en la espalda la bandera de su calpulli; además de la bandera o pantli. Para distinguirse mejor, los ichcahuipilli se cubrían con plumas de diversos colores, de modo que si los de un escuadrón las usaban blancas y encarnadas, los de otros las tenían azules y amarillas, podían ser de diversas maneras, formas y sobre todo colores. Los jefes del Ejército mexica tenían su estandarte o bandera especial, con más o menos adornos según su superioridad y era tan grande el respeto e importancia que se le daba al estandarte, que si algún oponente lo tomaba en batalla, se daba ésta por finalizada, ya que simbólicamente se había «arrebatado el corazón y esencia». Según los etimologistas, el término bandera procede de la voz española banda, y ésta, así como sus equivalentes persa, visigoda y germánica band (o banda) y latina bandum (o bandus), de las sánscritas bandh, amarrar, estrechar, y bandhs, lazo, ligadura. Entendiendo el significando original: cinta, lazo, tira, propia para atar o ligar, se comprende el tránsito a la acepción de bandera o estandarte, y posteriormente, a la acepción de parcialidad o gente que sigue a un partido. El viernes pasado asistí a la conferencia magistral del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, durante el Foro de Gobernabilidad y Desarrollo Democrático, evento por demás político, el cual reunió a los «interesados» en el estado, y a los que les interesa aprender y entender lo que está pasando. El ingeniero Cárdenas hizo señalamientos importantísimos para el momento político, tanto nacional como estatal. Señaló con preocupación cómo cada día más se estrecha el ejercicio de la soberanía del país y crece su dependencia en lo político, económico, cultural, financiero y geopolítico. Señaló la gravedad en lo que concierne al campo de toma de decisiones en materia energética, en comunicaciones, biodiversidad y en los medios de información. Con su claridad y seriedad característica, demostró cuán importante es el respeto a nuestra Constitución. Señaló la importancia del artículo tercero, el cual establece que la educación impartida por el Estado deberá ser laica, gratuita y fomentará el conocimiento científico, el amor a la patria, la conciencia de solidaridad internacional, en la independencia y la justicia. El artículo tercero es garantía de libertad de creencias, de lucha contra la ignorancia y sus terribles efectos: ignorancia, fanatismo y prejuicios hacia la «diferencia». Se pronunció a favor de la democracia, no vista solamente como estructura jurídica y régimen político, sino como sistema de vida, fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural, recalcando la importancia de no hacerla «exclusividad» de nadie, sino que sea nacional, atendiendo a la comprensión de nuestros problemas nacionales, al aprovechamiento de nuestros recursos naturales, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y mejor convivencia humana, evitando privilegios raciales, religiosos, económicos, de grupo, de sexo o de individuos. Puntualizó la importancia que tiene el Congreso, recordando a los asistentes cómo se logró llevar a cabo el modelo de nación que pretendían los constituyentes se desarrollara en el país: «Plasmaron en nuestra Carta Magna la importancia de la justicia social, claro ejemplo es el artículo 27, el cual establece que corresponde a la nación la propiedad de las tierras y aguas, y que ésta tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular, en beneficio social, el aprovechamiento de los elementos susceptibles de apropiación, con objeto de hacer distribución equitativa de la riqueza pública y cuidar de su conservación». Fue el cumplimiento del artículo 27, lo que permitió la nacionalización petrolera, hizo posible la reforma agraria, el establecimiento del ejido como expresión de unidad, y de producción comunal, sustenta el aprovechamiento de los recursos naturales por sus dueños originales y sobre todo la importancia de ejercer los derechos de soberanía. De pronto me sentí parte de otro auditorio, me vi en la sierra, y veía al General Cárdenas, platicándoles a los campesinos la importancia de defender sus medios de producción comunal, sus usos y costumbres. Me vi en una plaza, en algún lugar de Tierra Caliente escuchando la importancia de respetar y hacer respetar nuestra independencia y soberanía, el orador bien podía haber sido el mismísimo José María Morelos y Pavón, no alcanzaba a ver, había tantos que le seguían, que le escuchaban con atención, que casi se cubría hasta el horizonte. Vi a Natalio Vázquez Pallares, caminando las montañas de Coalcomán, el Varaloso, Villa Madero, lo vi con campesinos en una asamblea cerca de Ciudad Hidalgo, platicando todos para organizarse y explotar el bosque de manera racional, en beneficio de todos. Y mi corazón latió fuerte, al recordar cómo ha luchado el pueblo de México para ser independiente y soberano, cuánta sangre y vidas ha costado hacer ondear nuestra bandera, con su águila entera, digna, fuerte, bien plantada sobre la tierra matando a la serpiente, la cual simboliza la injusticia y la maldad. Nuestra bandera está basada en nuestras raíces, en la visión del pueblo mexica de su grandeza, de su florecer, de vida y sustento mientras existiese el mundo. Recordé cómo en una ocasión llegó mi padre a la casa con una bandera medio deshilachada en la mano, sudoroso, y con la camisa sucia. ¿Qué pasó papá? Nada hija, venía para acá, cuando vi cómo se le cayó esta bandera a un camión materialista, en Calzada de Tlalpan, y le corrí a levantarla. ¡Papá te pudieron matar, tantos carros y que ni se fijan! Eso no importa hija, jamás debemos dejar mancillar nuestra bandera. Esa bandera está en la sala de mi casa, junto al grabado de Zapata, donde está tambien la foto del General Cárdenas con mi padre, tenemos claro que nuestra bandera no es un mero símbolo, sino todo un concepto de vida y proyecto de nación. |
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