CAMBIO DE MICHOACÁN
www.cambiodemichoacan.com.mx

Sociedad
La entrevista de la semana
El primer doctor michoacano
Santiago Cendejas Huerta | Profesor

Sábado 29 de Abril de 2006
Samuel Ponce Morales
Cambio de Michoacán






El hombre, un uruapense próximo a cumplir 69 años de edad, y quien quiere pasar a la historia como quien escribió un minido-





cumento intitulado El Clic (intelectual), cuyo lema es «el pensar es bueno para la salud», fue uno de los primeros michoacanos en obtener un doctorado en el extranjero.

En una de las amplias mesas situadas en la biblioteca de la Universidad Tecnológica de Morelia, en donde nos enseñó el escrito, que en el reverso del mismo, en una parte advierte que «la edición consta de pocos ejemplares», no quiere entrar en polémica sobre si fue o no el primer michoacano en obtener un doctorado.

«No quisiera decir que soy el primero, pero sí soy», dice en serio, pero también en forma divertida, quien pese a tener el mal de Parkinson «no me amilano», incluso sostiene en broma que seguramente por eso le gustan los sones de Tierra Caliente.

Santiago Cendejas Huerta, «un alegre participante de generación de ideas», no tiene tiempo para pensar si está o no en la última etapa de su vida, sobre todo cuando son tiempos en que se está cambiando la manera de vivir de la humanidad, y en donde los importante «ya no es ser dueño del circo, sino saber cómo organizar la función».

De mirada lejana, como si siempre lo invadiera la nostalgia, argumenta que de cazadores pasamos a agricultores, luego a industriales y, posteriormente, a tecnólogos, y que en estos momentos nos están desplazando los armadores del mundo, como Bill Gates.

No fuma desde 1964 y sólo a veces, por prescripción médica toma sólo dos copas de vino tinto. Chiva casi de corazón y cardenista por convicción, espera votar el próximo 2 de julio. En ocasiones le da por tocar el piano, música clásica. «Sigo siendo un buen bailarín, aunque la última vez que bailé un vals me eché una pirueta y me caí».



La virtud ida

En forma infructuosa trató no tocar el tema de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), en donde fue maestro y director de la preparatoria nocturna y la Facultad de Altos Estudios, así como fundador del Instituto de Investigaciones Metalúrgicas.

En otros tiempos, recuerda, la UMSNH, aparte de cumplir con tres funciones clásicas de toda universidad pública: formar buenos profesionistas, impulsar la investigación científica y difundir la cultura, y a diferencia de otras máximas casa de estudio en el país, tenía una cuarta virtud.

«La Universidad Michoacana realmente luchaba por la justicia social, ésa era su excepcional virtud. La va perdiendo más rápidamente que las tres restantes. Tenemos que hacer algo para rescatarlas», convoca con un intento de ademán que se pierde en el vacío.

Los Altos Estudios

Antes de hablar de la Facultad de Altos Estudios de la UMSNH, abierta en 1962, refiere que el ente universitario «estaba en la Edad Media», pues se daban carreras de aquella época como Medicina, Ingeniería Civil y Leyes. «No había estado a la altura del tiempo que se vivía», enfatiza.

Reconoce que desafortunadamente dicha facultad, cuya pretensión era formar al hombre integral, conjugando las ciencias sociales con la técnica, inició en pleno auge de la Guerra Fría, por lo que los seguidores del llamado «imperialismo yanqui» la consideraban un peligro.

Y es que, con la apertura de carreras como Filosofía, Historia, Físico-Matemáticas y Biología, se aparecen en la Universidad Michoacana ni más ni menos que Albert Einstein e Isaac Newton, ambos calificados como los científicos más grandes de todos los tiempos.

Cuenta, quien de pequeño jamás se imaginó como científico, «si acaso como músico», que en algunos de los salones en donde impartía clases de Filosofía, de Electricidad y de Mecánica, había hasta catorce agentes de gobierno.

Sin embargo, recuerda que la facultad fue cerrada de manera violenta, «en la cual el Ejército Mexicano se estrenó antes de su participación en los sangrientos hechos del 2 de octubre del 68, a raíz de un movimiento estudiantil, provocado por la muerte de Everardo Rodríguez, un estudiante nicolaita.

«Nos acusaron de todo, sobre todo de tratar de derrocar al gobierno; en ese momento era yo el director de la facultad y cabeza visible del movimiento, pero no me dejé agarrar. Me protegió mi tía Herlinda, mamá de mis primas», puntualiza.

El autoexilio

Quien de joven corriera 400 metros en 56 segundos y en ajedrez le ganara a uno de los cinco principales jugadores del mundo, aunque estudioso, señala que una vez cerrada la Facultad de Altos Estudios «se acabaron los planes para estar en Michoacán».

A través de una beca otorgada por lo que sería el antecedente inmediato del Conacyt, «me fui a Inglaterra a estudiar una maestría y un doctorado. Ahí me di cuenta que nos fue como nos fue, porque no teníamos la sensibilidad para entender la política».

El regreso

«Cuando regresé a México, a Michoacán, era diferente, y aún más inquieto. Y en una visita a Uruapan del entonces presidente de la República Luis Echeverría Álvarez, siendo gobernador Carlos Torres Manzo, hablé con él, arriba del avión, pese a que me agarré del moco con el teniente Nieto, que no me dejaba subir».

En el viajecito, de Uruapan a Lázaro Cárdenas, prosigue, le dije al presidente que a diferencia, por ejemplo de Estados Unidos, en México no había expertos en mentalidades de otros países, y de ahí salió la idea de crear la universidad del tercer mundo, formándose una comisión en la cual estuvo junto con Adolfo Aguilar Zínzer, entre otros, y se hizo el proyecto.

Después, le planteé al presidente de la República la creación del Instituto de Investigación Metalúrgica en la UMSNH para formar cuadros profesionales, y elaborar proyectos con incidencia en el desarrollo que estaba teniendo la industria siderúrgica en Lázaro Cárdenas. «Y, aunque mucha gente se oponía, especialmente de la antigua universidad, por mis huevos se hizo».

De ida y vuelta

Empero, el travieso «normal», el pequeño estudiante de dieces, que fuera infante (monaguillo) de la Catedral moreliana, que llegó a cantar en la Villa de Guadalupe, en la Ciudad de México, ante la crisis económica que obligó a la reducción de percepciones en la máxima casa de estudios, se regresó al Viejo Continente a trabajar en una compañía holandesa.

Aún así, ante la petición del gobierno federal para analizar las consecuencias del caso San Juanico, junto con un equipo de holandeses e ingleses regresó a México, y en enero del 85 dio a conocer, antes que otras personas, entre ellos extranjeros, un informe completo del trabajo.

«Fue que me di cuenta que el país debería tener una política de seguridad social y me regresé con un proyecto sobre el tema, pero todos me traían vuelta y vuelta, pero en la Cámara Baja del Congreso de la Unión estuve trabajando no sólo en él, sino en otros, entre ellos en los de ciencia y tecnología».

De nuevo a Michoacán

Una llamada telefónica bastó para que el entonces «puma» jubilado decidiera participar en el entonces recién iniciado gobierno perredista de Lázaro Cárdenas Batel como responsable del Centro de Investigación para el Desarrollo del Estado de Michoacán (CIDEM).

Posteriormente, por una serie de movimientos en el ámbito gubernamental, el jefe del Ejecutivo michoacano, Lázaro Cárdenas Batel, determina designarlo rector de la Universidad Tecnológica de Morelia, en sustitución de Francisco Octavio Aparicio, el cual se va de subsecretario de Turismo.

Actualmente, presume, la UTM mantiene el cuarto lugar nacional de nivel académico, de acuerdo con una evaluación imparcial que se hizo a los 62 tecnológicos públicos existentes en el país, «y eso pocos lo saben, pero nosotros estamos muy orgullosos».

El niño y el joven Santiago

Hijo, al igual que su diez hermanos, «todos talentosos», de papá Santiago y mamá Guadalupe, a veces se ve en Uruapan como el niño que aventaban hacia arriba para después atraparlo, o en Morelia, en el Conservatorio de las Rosas llamándole como el señor del equipaje.

Un noviero, que se considera dentro del parámetro promedio y que se atrevía asistir a casa de la famosa Marisela, allá por la Plaza Carrillo, se casó con una mujer holandesa, «de Uruapan», bromea: Mareijke, a quien conoció en Inglaterra, y con quien tuvo a Orlando y a Ailin.

De cartones colgados

El hombre, que se considera «de pelea, de lucha, me gusta la actividad, leer, escribir y si me ayudan me sigo subiendo al Cerro de la Charanda», señala que más allá de tener un título profesional, «un cartón colgado en la pared, lo importante es tener la capacidad de hacer lo que uno quiere hacer».

A la vez, considera que por igual es importante generar empleos a los egresados universitarios, en especial en aquellas regiones rurales, no sólo en las urbanas, en que se requiere su presencia para aminorar la pobreza, la incomunicación.

Por ejemplo, se podría ayudar a que municipios costeros como los de Coahuayana, Aquila y Chinicuila dejen de ser menos incomunicados y por lo tanto menos marginados, a través de financiar una unidad para construir aviones ligeros, como algunos que ya se hacen en Uruapan.

«Si eso se hace en África, por qué no aquí, y no es un sueño, quién dijo que es un sueño, pregúntenselo a los Bárcenas, de Uruapan, pregúntenselo…».

Desde la UMSNH, pasando por el IPN, hasta la UNAM

Santiago Cendejas Huerta nació en la ciudad de Uruapan el 30 de noviembre de 1936. Es egresado de la UNAM, en donde se tituló como físico; hizo la Maestría y el Doctorado en Metalurgia y Ciencias Materiales.

Ha sido director de la Preparatoria Nocturna y de la Facultad de Altos Estudios de la UMSNH. Investigador del Studiecentrum voor Technologie en Beleid, (STB), de la Organización para la Investigación Científica aplicada de Holanda; miembro de la Comisión Científica Holandesa del TNO, que estudió las consecuencias de una sucesión de explosiones de gas LP en Ixhuatepec; director de Promoción y Coordinación de Centros Científicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Y mientras que en la UNAM estuvo como supervisor de la dirección general de incorporación y revalidación, en el IPN coordinó la Academia de Administración y Desarrollo de la Educación, en tanto que en la UMSNH fundó el Instituto de Investigaciones Metalúrgicas e inició los cursos de postgrado.

Realizó trabajos de asesoría científica en las comisiones de Energéticos y de Ciencia y Tecnología de la Cámara Baja del Congreso de la Unión. Efectuó labores editoriales en diarios nacionales como Excelsior y Uno más Uno; además creó la revista Parlamento y Ciencia en la Legislatura federal. Participó activamente en la elaboración de programas nacionales de ciencia y tecnología, así como en la Ley para el Fomento y la Investigación Científica y Tecnológica, actualmente vigente. Fue director general del CIDEM y hoy en día es rector de la Universidad Tecnológica de Morelia.


Impreso el Viernes 3 de Septiembre de 2010 desde 38.107.191.87
Consulte esta información en línea en: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/vernota.php?id=43111
Copyright 2010 | Cambio de Michoacán | Todos los derechos reservados
César Augusto Mendoza Moreno. RedCubeCMS