Finalmente, con la publicación de la propuesta presupuestaria del gobierno federal, los diputados locales anuncian estar en condiciones de iniciar la discusión sobre los recursos financieros para la entidad en el 2012.
Con una cantidad previsible de 49 mil millones de pesos, donde sólo se aumentaría en un millón la asignación que tuvo el presupuesto para este agonizante 2011, y a reserva de que la discusión de los legisladores locales entre a los datos duros y las áreas a las que destinarán en su mayoría los recursos, podría decirse de entrada que no es un incremento significativo, menos aún en el contexto en que actualmente se vive dentro de las finanzas públicas y donde el quebranto financiero se constituye en un elemento que seguramente impactará las previsiones presupuestales del año entrante, en el que se suma como ingrediente el inicio de nuevas administraciones en el gobierno estatal, los ayuntamientos y en el Congreso local con lo que será la LXXII Legislatura.
Y ello, sin olvidar obviamente que el contexto de la crisis mundial impactará los recursos finalmente, vengan de donde vengan, ya sean de la Federación o del Estado, y esto lo escribimos cuando el dólar rebasa los catorce pesos por la turbulencia monetaria en Europa.
Así que sin duda, en la definición de las cantidades con pesos y centavos, seguramente los diputados valorarán en todo lo posible su responsabilidad para generar en lo posible una base lo más certera posible para las nuevas administraciones, sin que ello, obviamente, garantice la estabilidad necesaria para repuntar en base a ingresos y recursos asignados, el dinamismo de garantizar obra pública y servicios, principalmente en los municipios, donde la situación al momento no es tan halagüeña y seguramente dejará en la mayoría de los casos pesadas herencias financieras para sus sucesores.
Bajo este escenario, lo más prudente sería ir con tiento, ser realistas y ajustar lo disponible en dinero para necesidades sociales reales, lo cual habla de que los nuevos gobiernos a estrenarse a principios de año, necesariamente tendrán ahora sí que implementar medidas concretas de austeridad, nivelar salarios para funcionarios acordes a la situación de crisis que se vive y evidentemente privilegiar la consolidación de proyectos que apunten a la recuperación económica de la sociedad, muy agraviada en este sentido, de lo contrario, habrá otro periodo perdido.
Es tiempo pues de la reflexión para actuar con madurez.