Martes 7 Septiembre de 2010
Opinión
Hacia el 2012
Columba Arias Solís
Viernes 30 de Julio de 2010 • Enviar nota    • Imprimir
El acto que el pasado domingo en el Zócalo de la Ciudad de México convocó a decenas de miles de mexicanos de las diferentes entidades del país, para conocer el proyecto de gobierno presentado por Andrés Manuel López Obrador, levantó una serie de comentarios entre diferentes personajes, desde actores políticos hasta escribidores oficiosos y oficiales. Algunos que ya daban por muerto políticamente al opositor tabasqueño, no pudieron menos de sorprenderse ante el poder de convocatoria; otros se apresuraron a minimizar el acto, y algunos más a censurar a convocante y convocados, por adelantados, según dijeron, lo cierto es que a nadie del medio político ha dejado indiferente el acto de masas organizado por los grupos que trabajan con AMLO.

A propósito de ese evento, algunos analistas señalan que el mismo ha sido una suerte de arranque rumbo a las elecciones de 2012, sin embargo se pierde de vista que la carrera electoral para reemplazar a Felipe Calderón comenzó prácticamente desde el ungimiento de éste como presidente, lo cual se evidenció con las campañas mediáticas de ganosos suspirantes de distintos partidos, especialmente del gobernante del Estado de México, quien apenas en los albores de su gobierno comenzó en la principal televisora del país su promoción particular, publicitando vida y obras con el apoyo de conocidos rostros telenoveleros, lo que sin duda le redundó en presencia en el imaginario de la colectividad.

La anticipación en las campañas electorales la inauguró Vicente Fox, quien como se recordará realizó la campaña política más larga, misma que iniciara desde la primera vez que contendiera a la gubernatura del estado de Guanajuato, la prolongara en el segundo intento cuando se convirtió en gobernador y desde donde siguió adelante en su promoción ya con la mira en la Presidencia de la República, de tal forma que prácticamente realizó una campaña de tres sexenios, porque durante su administración siguió actuando como candidato en campaña y no como jefe de gobierno.

El acto de López Obrador ha generado entonces incomodidades tanto en otros partidos como en el suyo, donde algunas voces cercanas a la dirigencia mal disimulan el resquemor que les causa que pese a todo AMLO sigue aglutinando en torno suyo mucha militancia. Las mismas molestias se advierten en dirigentes y políticos de otros partidos, quienes se empeñan en minimizar la fuerza del tabasqueño y curiosamente -como si eso les preocupara mucho- hacen notar la división que la izquierda política sufrirá si López Obrador persevera en su intención de participar en la contienda interna de los partidos integrantes del frente opositor.

Las especulaciones en torno al rompimiento con el jefe de Gobierno del Distrito Federal son también la constante en estos días, y algunos cuadros perredistas que ya sentían formar parte del círculo de aquel a quien entusiastamente imaginaban como candidato triunfador, enfriados sus ánimos se aprontaron con los comentarios desdeñosos o mordaces.

Aunque todavía es pronto para saber el desenlace de la relación entre el tabasqueño y el jefe de Gobierno de la capital, cuya proyección nacional no ha sido la que sus estrategas y colaboradores consideraban debiera tener a estas alturas de su gobierno, lo cierto es que el enfriamiento entre ambos políticos quedó evidente ante los comentarios del gobernante capitalino previos al evento del domingo y ratificado con su ausencia del mismo.

Por su parte Manuel Camacho, coordinador del DIA y asesor de Ebrard, no ha hecho comentario alguno, aunque sus malquerientes en el PRD sospechan de los acuerdos que se dice estaría pactando con el blanquiazul para favorecer a su pupilo, pero en fin, sólo son rumores, las cosas y las causas todavía no quedan claras, si bien para muchos las alianzas entre el perredismo y el panismo con miras a la Presidencia son casi imposibles y no precisamente por el lado de la dirigencia amarilla, sino por el lado blanquiazul, donde habría oposición férrea para declinar por un candidato no surgido de sus filas.

Lo cierto es que aunque la campaña por la sucesión presidencial no arranca con el acto del pasado domingo, sí ha desatado una efervescencia al interior de todos los partidos políticos, donde muchos personajes grises se sienten con merecimientos para pelear la candidatura presidencial, y los autodestapes comenzaron esta semana, habrá que esperar los que se acumulen hasta las fechas de las definiciones en cada instituto político, por lo pronto el ex secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, exclama que se muere de ganas por ser presidente de la República, y como él habrá otros tantos que por abajo del agua no pueden contener sus ansias, pero que no se atreven todavía a salir a la superficie, esperando algunas señales o mejores condiciones.

Pese a la molestia y hasta el enojo de sus detractores, con el evento del domingo, López Obrador vuelve a marcar la pauta en la agenda política nacional.

 
 
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