Jueves 18 Diciembre de 2014
El origen del lenguaje
Ariosto Aguilar Mandujano
Jueves 16 de Julio de 2009 • Enviar nota    • Imprimir
Se dice que es imposible imaginar nuestra sociedad sin lenguaje. La sociedad en la que vivimos, a todas horas depende de él.

Nuestra vida depende de la división social del trabajo y de contratos sociales detallados, cuya existencia no sería posible sin lenguaje.

Durante las dos últimas décadas ha ido creciendo la convicción de que el lenguaje tiene una fuerte componente genética. De algún modo, nuestra capacidad lingüística debe ser innata; nosotros podemos hablar y los antropoides no, y la razón última de ello es que somos genéticamente distintos.

Puede que solamente tengamos una inteligencia general algo mayor que la de los antropoides, y que la capacidad de hablar sea simplemente un subproducto de ello. O bien, que parece cada vez más probable, existe un “órgano de lenguaje” específico en nuestro cerebro, análogo a un “chip de lenguaje”; este órgano está incorporado “de fábrica” en el sentido de que algunas de sus conexiones naturales se disponen correctamente sin estímulos externos.

Si existe tal órgano del lenguaje innato, es natural que los biólogos se pregunten cómo evolucionó. El desarrollo es relativamente fácil de estudiar. Nuestros predecesores inmediatos (Homo Erectus y Neandertales) están extinguidos, y el lenguaje no se fosiliza. Las cosas serían más fáciles si nuestros antepasados hubieran empezado a escribir tan pronto fueron capaces de hablar, pero la escritura es un invento tardío.

Se sabe desde hace bastante tiempo que las lesiones de regiones concretas del cerebro pueden provocar mermas específicas del lenguaje.

La formación de un concepto, la selección de la palabra asociada al mismo y la conexión entre la palabra y el concepto están localizadas en distintas partes del cerebro. Se han descubierto otras localizaciones. Algunas regiones del cerebro parecen almacenar los verbos, otras almacenan nombres, e incluso parece haber áreas cerebrales distintas para los nombres de objetos animados e inanimados.

La idea de que procesos cerebrales separados están implicados en la conjugación de los verbos regulares e irregulares viene apoyada por el estudio de pacientes con trastornos neurológicos.

Una cuestión clave es si aprendemos el lenguaje simplemente por “ensayo y error”, como les habría gustado a los conductistas, o bien existe algún “conocimiento” instintivo que tenga una base genética. Es evidente que el lenguaje no se desarrolla en ausencia completa de “entradas lingüísticas”; si nadie nos habla, no aprenderemos a hablar.

La adquisición del lenguaje requiere una lingüística, pero puede depender asimismo de partes pre-conectadas del cerebro. Un sistema, visual o lingüístico, puede depender de estructuras cerebrales determinadas genéticamente y, además de las entradas en las primeras etapas de la vida.

¿Por qué razón los niños tienen que aprender su idioma a lo largo de muchos años, y por qué, a pesar de su admirable progreso, continúan cometiendo errores gramaticales durante todo ese periodo? ¿Por qué razón las personas sin “entrada lingüística” son incapaces de dominar el idioma de adultos? ¿Por qué tenemos que aprender la gramática? ¿Por qué hay tantos idiomas, no sólo en término de vocabulario, sino también en términos de su gramática generativa? ¿Por qué la gramática universal es insuficiente por si misma?

La razón por la que existen muchos idiomas naturales diferentes, que deben aprenderse en un periodo crítico del desarrollo, parece depender de dos consideraciones: el idioma debe aprenderse tan pronto como sea posible; y es más fácil aprenderlo por el procedimiento del “dispositivo de adquisición de lenguaje”.

Si nuestra facultad lingüística tiene un componente innato, entonces debe haber variación genética para este rasgo. Desde nuestros años escolares, existe una notable variación cuantitativa de las habilidades lingüísticas en la población humana, tanto en lo que respeta a la lengua materna como a los idiomas extranjeros. No se sabe cuánta de esta variación observada es genética, o sería difícil comprobarlo.

Aunque esta variación deber haber estado ahí durante decenas de miles de años. Solamente hacemos notar la analogía entre el código genético y el lenguaje humano.



Tu opinión es importante:

blog comments powered by Disqus
 
 
Migración México-EU
Charadas
Carlos Enrique Tapia

EDITORIAL
Complicaciones de fin de año
Editorial

Acueducto
Entre El Americano e Hipólito
Samuel Ponce Morales

La justicia en México, nada ha cambiado
Alejandro Vázquez Cárdenas

Debatamos Michoacán
La diferencia de trato social
Gerardo A. Herrera Pérez

Visor
La endeble situación nacional
Francisco Lemus

Estaciones de paso
Gaspar Aguilera, Fernanda Navarro, Alejandro Delgado, Tere Perdomo… y así
Raúl Mejía

EDITORIAL
En México, políticos ricos
Editorial

 
© Copyright 2014 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados