Julio Santoyo Guerrero
Sea por el medio ambiente
Lunes 29 de Abril de 2019
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En la semana en que se celebró a la madre tierra, y en un marco de reflexión crítica sobre el avance incontenible de la destrucción ambiental y sus funestas consecuencias en la calidad de vida de los michoacanos, se llevó a cabo un encuentro entre el Consejo Estatal de Ecología y el gobernador Silvano Aureoles.

El encuentro, dominado por la preocupación de los consejeros de este organismo ciudadano y del gobierno de Michoacán en torno a problemas como el cambio de uso de suelo, la tala ilegal, los incendios provocados, el uso de agroquímicos que están envenenando la tierra y dañando la salud de la población, la proliferación de ollas acaparadoras de agua, la destrucción de cuerpos de agua, la contaminación de lagos y ríos, el incremento de basura y residuos tóxicos a cielo abierto y sin control, el empleo de tecnologías no amigables con el medio ambiente en una diversidad de actividades humanas, la pérdida de biodiversidad, trazó esta problemática, con perfecta claridad, la agenda ambiental que no debe descuidarse y sobre la cual es imprescindible la acción ciudadana comprometida y sobre todo el actuar gubernamental.

El alto riesgo ambiental que vive nuestro estado, que ya precariza el derecho humano a un medio ambiente sano y desvanece la esperanza de las nuevas generaciones a vivir en ecosistemas vitales que le otorguen agua, oxígeno, temperatura, sanidad, diversidad biológica y armonía con la naturaleza, fue expresado como diagnóstico crítico y sobre el cual deben actuar, sin posposiciones tanto las instituciones gubernamentales de todos los órdenes como los ciudadanos y sus organizaciones.

El alto riesgo ambiental que vive nuestro estado, que ya precariza el derecho humano a un medio ambiente sano y desvanece la esperanza de las nuevas generaciones a vivir en ecosistemas vitales
El alto riesgo ambiental que vive nuestro estado, que ya precariza el derecho humano a un medio ambiente sano y desvanece la esperanza de las nuevas generaciones a vivir en ecosistemas vitales
(Foto: Especial)

La participación ciudadana ha sido destacada como esencial para modificar esta tendencia destructiva. En ese sentido fue explicito el reconocimiento gubernamental a la consolidación independiente del Consejo Estatal de Ecología y el respeto a los organismos no gubernamentales agrupados para el cuidado del medio ambiente en sus distintas vertientes. Ha sido bienvenido el compromiso gubernamental de que sea el propio COECO quien decida de manera autónoma la designación de su órgano representativo y no a través de la designación del ejecutivo como lo contemplaba la iniciativa de reforma que en la materia se había hecho llegar al Congreso local. El reconocimiento a la ciudadanización de la agenda ambiental es imprescindible para detener y revertir el Frankenstein ecocida que está dominando una gran parte de las actividades industriales y agropecuarias de nuestra entidad. Considerando las dinámicas impredecibles de la política gubernamental contemporánea, la acción ciudadana es hasta ahora la única que con certeza puede lograr que la agenda ambiental tenga prioridad más allá de un sexenio o un trienio.

Retomar con nuevo aliento los problemas ambientales que agobian a Michoacán y tomar decisiones firmes para hacer cumplir las leyes correspondientes ha sido compromiso gubernamental que debe tener efectos inmediatos. La presente temporada de estiaje ha sido aprovechada por agricultores inmobiliarios, por sembradores de aguacate y frutillas y por taladores ilegales para destruir cientos de hectáreas de bosques, decenas de cuerpos de agua y la densidad de la fauna local.

Existen problemas críticos en torno a los cuales las instituciones gubernamentales deben intervenir inmediatamente. el primero, el cambio de uso de suelo, ligado a incendios forestales y plantaciones ilegales de aguacate; el Segundo, la destrucción de cuerpos de agua, asociado a la destrucción de humedales, construcción de ollas de agua, perforación frenética de pozos; Tercero, el uso de agroquímicos nocivos para el medio ambiente, que envenenan la tierra y el agua, arrasan con insectos (entre ellos polinizadores esenciales para la agricultura) y generan problemas de salud (cáncer) entre la población circundante expuesta a los mismos; Cuarto, tecnologías que alteran la condición climática de las localidades o son fuente de contaminación por calor, gases, o radiación (caso de los cañones antigranizo).

La reunión de trabajo entre el COECO y el gobernador Aureoles y su gabinete medio ambiental, es una bocanada de oxigeno para los ciudadanos preocupados por el planeta y el futuro ambiental de las nuevas generaciones. Es oxígeno alentador sobre todo por los compromisos, con los cuales quedamos emplazados ciudadanos representados en el COECO e instancias gubernamentales.

El propósito de sacar adelante, con urgencia, un diseño programático para colocar entre las prioridades educativas la temática ambiental, que involucre a todos los niveles educativos, con mayores énfasis curriculares y contenidos locales, más allá de los planes y programas federales, es una iniciativa que vale la pena. La conciencia ecocida de la mayor parte de los ciudadanos tiene que ver con la ausencia de valores ambientales y una carencia lastimosa de una cultura medio ambiental.

Si bien es cierto que los resultados de la educación ambiental no son inmediatos si son determinantes para el futuro, mientras tanto hacer valer la ley y terminar rotundamente con la impunidad ambiental es un asunto que el Estado y el gobierno deben asumir por deber y por ética.

La colaboración en materia ambiental que se refrendó entre el COECO y el gobierno de Michoacán, estarán de cara a la sociedad, la misma que exige resultados. Y en ese camino el primer resultado debe ser detener ya los tentáculos del ecocidio para continuar con la mitigación y reversión de tales fenómenos.

Se esperaría, por ejemplo, la instalación de mesas de seguridad ambiental en puntos focales de conflicto ecológico como Uruapan, Villa Madero, Zacapu, en donde y con el reconocimiento del propio gobernador, la destrucción de bosques, el cambio de uso de suelo y construcción abundante de ollas ilegales, es alarmante.

Sea pues por el medio ambiente y el futuro de los recursos naturales de nuestro estado que deba avanzarse entre ciudadanía observante y crítica y gobierno estatal para lograr que el derecho a un medio ambiente sano para todos siga vigente, tan vigente como la protección de boques, cuerpos de agua, biodiversidad y tierra.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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