Rafael Mendoza Castillo
Ética y educación emancipadoras
Lunes 15 de Agosto de 2016
A- A A+

Los maestros, pedagogos o estudiosos de la educación  tienen el compromiso moral , ético y cívico de crear tácticas orientadas a la interpretación de al información
Los maestros, pedagogos o estudiosos de la educación tienen el compromiso moral , ético y cívico de crear tácticas orientadas a la interpretación de al información
(Foto: Archivo)

Inicio estas reflexiones con un pensamiento de Pablo González Casanova en relación con la verdad y la moral: “El proyecto habrá de precisar sin equívocos lo que se entiende por estos valores. Como valor central de la educación se entiende la moral de la lucha, de la cooperación, de la defensa del interés general frente al individualismo, al consumismo y los intereses particulares. Y por verdad se entiende una crítica permanente de la cultura de la servidumbre y un cuestionamiento constante de lo que se cree que pasa”. Así, la ética y la moral se inscriben en lo disruptivo y alejadas de lo reiterativo del modelo neoliberal y su poder de explotación.

Una postura ética, moral o pedagógica no debe ocultar los intereses que constituyen el discurso moral propio o aquellos que estructuran el sufrimiento y la explotación en la historia. Un educador crítico puede mostrar su valentía moral valiéndose de un contenido que dé significado real a la acción ética, a la vez que permita a los estudiantes leer, escribir, debatir y optar por discursos morales argumentados que se hacen incidir en las cuestiones que se conviertan en objeto legítimo de polémica.

Al respecto tiene sentido lo que Henry Giroux afirma: “La voz pasa a ser un terreno de cuestionamiento y de lucha en el cual los conocimientos y el poder por un lado, y la subjetividad y el deseo por el otro, son los que proporcionan la base para analizar la forma en que los discursos y subjetividades contradictorios y particulares se desarrollan y regulan y se ponen en tela de juicio, así como la manera en que los conocimientos y el deseo se pueden estructurar a modo de o bien cerrar o bien permitir la posibilidad de generar formas de vida democrática”.

El maestro, los estudiantes, los pedagogos o estudiosos de la educación tienen el compromiso moral (persona), ético (individuo) y cívico (ciudadano) de construir puntos de vista de la autoridad radical que legitime las formas de pedagogía crítica, la creación de nuevos conceptos orientados tanto a la interpretación de la realidad dada, constituída, objetivada, como a la transformación de ésta.

Al repensar la práctica educativa en el plano de una autonomía, los sujetos educativos erguidos y desafiantes de lo establecido enfrentarían los procesos de enajenación donde, por lo general, imperan los saberes y valores del imaginario alienado propuesto por el sistema, sin justificación conforme a la razón, es decir, sin simbolización o verbalización. Es necesario mencionar que aunque se asuma como postura teórica adecuada, eso no nos da derecho a imponernos sobre otra persona de tal manera que silenciemos su deseo.

Proponer la autonomía de los actores para poder acceder a una mayor consistencia en sus deseos, propósitos y actitudes nos llevaría a asumir el planteamiento de Noam Chomsky: “Una democracia con sentido presupone la capacidad de un pueblo común para juntar sus limitados recursos, para formar y desarrollar ideas y programas, colocarlos en el orden del día del debate político y actuar en su apoyo”.

Al introducir el debate político en lo educativo damos muerte a la creencia neutral que se pretende asignar a las instituciones escolares, pero abrimos también una ventana a la autenticidad entre maestros y estudiantes para erradicar de esos espacios lo frívolo, lo vano y el sentirse bien en los comportamientos, en las maneras de ver lo individual y lo colectivo. Esa autenticidad difícilmente nos permitiría concebir una actitud que no esté fundada en la propia decisión y basada en las propias razones. Lo anterior implica que los docentes formemos seres autónomos, no dependientes.

Lo anterior haría estallar la certeza del saber que soporta las verdades y trampas de la pedagogía. Se trata de incomodar el encanto de los saberes para evitar que el sujeto se acomode y se arrulle con el mundo. Se intenta que el otro, el alumno, se advenga como sujeto de deseo, dignidad y no como objeto deseado.

El discurso pedagógico, al convertir y nombrar lo educativo como su objeto exclusivo de su devoción y al colocarlo en las coordenadas de la cientificidad, de lo verdadero, de la objetividad, clausura la entrada de otras perspectivas de saberes y decires, llevándolo a una homogeneización de los sentidos que intervienen en la práctica educativa. Este discurso pedagógico que se preocupa por el cuidado y bienestar del otro aliena el deseo de éste y se elimina lo que Michel Foucault llamó cuidado de sí mismo.

Si al acto educativo se le asigna la función del cuidado del otro, llámese discurso, sentido, institución, el yo, los saberes, entonces la subjetividad queda atrapada, controlada y administrada, esto es, alienada en su deseo. Aquí el sujeto moral de la educación que hoy todavía se mueve en el puro imaginario narciso tendría que efectuar un doble trabajo: primero, de autoconstrucción como sujeto de sus acciones, esto es, como individuo que cumple con ciertas prescripciones, y segundo, la dimensión interna, que incluye un saber que no se sabe (inconsciente) o de la conciencia moral.

Con el vertiginoso desarrollo de los medios de comunicación y ante lo autoritario de las actuales instituciones políticas resulta realmente difícil hacer del acto educativo una práctica de sí, tal que permitiera una cierta autonomía. Más bien pareciera que esas prácticas de sí se presentan enajenadas dada la colonización administrativa y objetivadora y técnica que padece la sociedad de nuestro tiempo.

Por ello urge una intervención para alterar el equilibrio de las fuerzas existentes. Si la práctica educativa aparece al cuidado de otro, llámese discurso pedagógico, instituciones (SEP), poderes, entonces la subjetivación queda atrapada, controlada, normalizada, administrada y el deseo de los participantes, como sujetos morales, se instala en lo que Max Weber llamó la jaula de hierro.

¿Cómo construir un sujeto erguido, con cierta autonomía ante la multiplicidad de discursos morales y éticos? Habría que ubicar a la práctica educativa como un acontecimiento problemático y como un concepto intensivo y fragmentario en sus componentes para que accedan a otros planos de saberes. Esto abre la posibilidad de la producción de cierto estilo y singularidad en la práctica educativa y la muerte de los códigos incuestionados y sistemas de verdad totales que atrapan al sujeto y su escritura.

Es pertinente que las instituciones educativas se ocupen hoy de las cuestiones éticas, estéticas y políticas para no dar por sentados los discursos políticos, pedagógicos y culturales reiterativos de lo dado, de lo existente. Resistir todo intento por dogmatizar, administrar y colonizar disciplinariamente a los actores del proceso educativo. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Hidalgo, la memoria y la Universidad Michoacana

Educar y gobernar en la cuarta transformación

Política y ética para la cuarta transformación

Emancipación humana y pedagogía crítica

Autogestión, ética y pedagogía clínica

Perspectiva epistémica del sur para la cuarta transformación

Educador popular para la cuarta transformación

La educación como fundamento social y no como medio

La cuarta transformación con sujeto histórico

Razones para una nueva política educativa

El pensamiento crítico

Pablo González Casanova y las ciencias sociales

La oligarquía financiera no quiere dejar el poder

Lo que ocultan las campañas políticas

Campañas políticas, subjetividad e intelecuales

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)

Reforma Educativa de excepcionalidad

La minoría gobierna a la mayoría

Liberalismo, autoritarismo y centralismo

Escribir y pensar sobre el poder de explotación

Lucha entre la identidad y el sujeto

El malestar en la infancia

El poder, la sexualidad y lo femenino

Salvador Jara Guerrero y el Estado de excepción