Julio Santoyo Guerrero
No es la envidia, es la fragilidad
Lunes 29 de Febrero de 2016
A- A A+

Le ganó el carácter al habitante de la casa marcada con el número 1500 en Periférico Paseo de la República. El ámpula levantada por la fotografía en que Belinda desciende, asciende o posa en el patín de aterrizaje del helicóptero al servicio del gobierno de Michoacán y que motivó la sorna de su compañero de partido, el senador Miguel Barbosa, fue encarada con estilo cuasi adolescente: “Es envidia”.

Los cuestionamientos que en las últimas semanas ha recibido el gobierno de Michoacán han sido clasificadas por el Ejecutivo como parte de una campaña de desprestigio. Días previos a la llegada del Papa a México, el diario Milenio mantuvo en su sección de El Polígrafo una réplica argumentada de cómo las cifras que daba el gobierno de Michoacán en torno a eventos delictivos como secuestro y extorsión eran demasiado optimistas frente a las del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La expectativa de la visita papal, que oficialmente se valoró en más de un millón y medio de visitantes, y la desafortunada comunicación de que se cerraría una gran parte de las vialidades en Morelia y se establecerían grandes estacionamientos en las goteras de la ciudad, generó incertidumbre y desalentó al turismo religioso que se esperaba. Al final los cuestionamientos no se dejaron esperar y buscaron responsables en el gobierno michoacano.

Desde la Casa de Gobierno se pensó que la visita papal acarrearía aire fresco en favor de quienes toman las decisiones en este estado. Una apuesta válida y perfectamente legítima, así es la política. Lo cierto es que ello no ocurrió, ha ocurrido que en algún momento de la evolución de los acontecimientos se perdió el control y la visita generó más lastres que bonos.

Sin embargo, desde noviembre el gobierno de Michoacán venía acumulando peso muerto. El fervor por cumplir a pie juntillas el compromiso con el gobierno federal para evaluar a los maestros a punta de toletazos sin considerar el costo que le habría de representar le emitió una primera factura, la decisión de reemplacar a pesar del discurso y compromiso en campaña le facturó a un precio elevadísimo; el reiterado retorno in crescendo de la delincuencia organizada con expresiones macabras, al puro viejo estilo templario, y sobre la cual parece no contarse con plan para pararla de una vez por todas, le ha significado un peso agobiador. Recurrir nuevamente al endeudamiento, no obstante los argumentos en contra del propio Ejecutivo y sin haberse castigado casi a nadie por el quebranto financiero, ha tirado gran parte de la credibilidad que sobre el gobierno del nuevo comienzo se tenía.

Así que no es la envidia. No son los de enfrente, el problema está en la Casa de Gobierno. Varias acciones que ha realizado se han constituido en su peor propaganda. El problema está en esas acciones de gobierno, en ciertas estrategias y, por supuesto, en los estilos. Si hay o no un problema de campaña en contra del Ejecutivo del estado, lo grave no es la campaña en sí, lo verdaderamente preocupante es que desde el gobierno se esté obsequiando tanta tela de donde cortar.

Lo que debe preocupar al gobierno michoacano es el camino que ha seguido y sigue aún para llegar a este punto de fragilidad. Lo delicado son sus vulnerabilidades evidentes y a ello debería dedicarse. Lo preocupante es el desgaste prematuro y reconocer que se le agotan los espacios de maniobra y posicionamiento.

Vulnerabilidad, desgaste y fragilidad que ya está ocasionando una especie de diáspora o dispersión política de la alianza de las élites que lo llevaron al palacio de gobierno. Élites que desean ingresar al gobierno y élites que no quieren irse del gobierno y que en ese afán también le están pegando al Ejecutivo y que no tienen prurito por filtrar a los medios conversaciones "privadas" para dejar en claro qué tan peligrosos pueden ser.

Si el habitante de Paseo de la República número 1500 no relanza su gobierno con acciones, compromisos y alianzas; si no recupera la confianza perdida de la sociedad, habrá dilapidado todo crédito político.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!

Y sin embargo, allí está la delincuencia

Mentiras estelares

03paty11

El retorno de los videos

Las encuestas como propaganda

De frivolidad y propaganda negra

Candidatos: sanar la duda

Conciencia de la responsabilidad cívica