Hugo Rangel Vargas
PRD: Un momento para aprovechar
Viernes 24 de Junio de 2016
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El momento crucial por el que atraviesa el Partido de la Revolución Democrática se encuentra determinado no únicamente por la crisis de identidad que comenzó a gestarse de manera más clara desde la firma del Pacto por México, sino también muy marcadamente en los últimos días por dos hechos concretos: la respuesta de los gobiernos perredistas de Oaxaca y Michoacán hacia el magisterio disidente y los resultados electorales del pasado 5 de junio que ya cobraron la cabeza del dirigente nacional aurinegro, Agustín Basave.

Sin embargo, una crisis no sólo constituye un punto de quiebre o la simple manifestación del agotamiento de un estatus prevaleciente, también abre un momento de emergencia y la posibilidad del nacimiento de una nueva voluntad, y quizá la coyuntura actual pueda contribuir a abrir los causes de la recomposición. No obstante ello, la capitalización de este trance únicamente podrá ocurrir si los dirigentes del PRD replantean la posición frente a las reformas estructurales del gobierno peñanietista y fundamentalmente frente a la educativa.

Las condiciones actuales y el contexto social exigen de los dirigentes de este partido la necesidad de reordenar las prioridades dentro de la agenda. A no dudar, el volver a poner en el centro del debate al interior del sol azteca el proyecto de nación y la estrategia para la concreción de una mayoría social progresista que logre materializarla, sería un primer gran paso en la ruta de la recomposición del PRD.

La sola recomposición de las discusiones cotidianas en la vida interna del aurinegro podría detonar un proceso importante que tienda a paliar los efectos perversos que ha tenido en el PRD la mercantilización de la militancia y la urgencia electorera que le ha sustraído del debate de los grandes temas nacionales; a la par de que serviría para tender puentes ideológicos y de identificación en la lucha social, e incluso parlamentaria, con otras fuerzas de vanguardia.

El hecho de que confluyan en el mismo momento la crisis del PRD con la del régimen político y económico del país, agrega posibilidades de acción a este partido, si es que la coyuntura es atendida desde un punto de vista proactivo. Y es que si bien las limitaciones de los liderazgos fundamentales, no sólo del PRD, sino de la izquierda en su conjunto, saltan a la vista; en el país han desplegado su fuerza de cambio diversos sectores populares que han configurado la posibilidad de un nuevo escenario de transformación social y política.

La fuerza destructora a la vez que creadora de la crisis que se manifiesta en el sistema político y económico del país, junto al empuje de diversos agrupamientos sociales, abren la posibilidad de desmontar el viejo aparato político, de construir una nueva relación entre la sociedad y el Estado mexicano, así como de reconfigurar los mecanismos de regulación del modo de producción en el país.

Las oportunidades de que el PRD pueda contribuir a esta anulación del paradigma imperante y a la construcción de uno nuevo estarán determinadas por su capacidad de recomposición interna, por la voluntad que se tenga entre sus cuadros y su militancia de reestructurar su programa social, no sólo a través de un rezagado, pero quizá valido mea culpa que reconozca que las reformas derivadas del Pacto por México atentan contra las conquistas históricas del pueblo mexicano, sino también a través de una oferta política de ofensiva que trace nuevos horizontes a las libertades del pueblo mexicano.

Por todo ello es que resulta estratégico conocer la capacidad que tenga el PRD tanto en Oaxaca como en Michoacán de poder rehacer su relación con los descontentos y disidentes integrantes del magisterio, ya que esto marcará la tónica de la relación de este partido con posteriores movimientos de resistencia a las reformas neoliberales. Es ahí, en estos sectores que representan y asumen la vanguardia creativa de la crisis, donde el PRD podrá reencontrarse consigo mismo y con su futuro

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