Julio Santoyo Guerrero
El año de la tierra prometida
Lunes 30 de Diciembre de 2019
A- A A+

El que está por terminar fue el año del diseño de las estructuras jurídicas y de las políticas públicas que servirán de plataforma al presidente de la república y su cuarta T para lograr los cambios profundos que ha venido ofreciendo. Supo hacer uso eficiente de su mayoría en ambas cámaras y en un número considerable de legislaturas. El 2019 lo concluye con un saldo muy favorable en este terreno.

La percepción positiva de la que hasta ahora ha gozado la presidencia de la república, no obstante, la pérdida de puntos en los últimos meses, le sitúa en una condición bastante cómoda para iniciar el segundo año de gobierno, conforme al calendario común. El bono de confianza que marcó el 2019, sin embargo, no mantendrá esa inercia si no es con el combustible de resultados tangibles, esos que clásicamente sabemos deben reflejarse en la mesa, los bolsillos y la calidad de vida de todos los mexicanos.

Si la política económica, que incluye la ley de ingresos y la manera en que se van a gastar los recursos públicos, ha sido diseñada de manera adecuada deberá reflejarse durante el 2020 saliendo del estancamiento y con un crecimiento modesto del Producto Interno Bruto, si no fuera así todas las ruedas de la cuarta T quedarán atascadas.

Si las reformas en materia de salud, seguridad, educación, energía, turismo y atención a la pobreza, han sido acertadamente expresadas en políticas públicas, tendrán entonces que arrojar resultados a lo largo del 2020. Si los indicadores se movieran en sentido contrario a los heredados por pasadas administraciones la cuarta T estaría perdiendo la legitimidad y la confianza de sectores del electorado que en ella creyeron.

Aspecto de una de las mañanearas de AMLO.
Aspecto de una de las mañanearas de AMLO.
(Foto: Especial)

Muy cierto es que no se pueden esperar resultados inmediatos. Pero esta es una afirmación que tiene más de consideración teórica que de sentir popular. En la vida real los hogares mexicanos pretenden resultados inmediatos, y esos son los que cuentan y los que alientan las percepciones positivas de cualquier gobierno. También es cierto que se puede construir desde el poder de las mañaneras presidenciales la narrativa de la posposición realista de las metas, incluso proyectarlas para otro sexenio u otra generación, como ya se ha hecho para algunos temas como el del aeropuerto internacional o el de la seguridad. Sin embargo, dicho discurso siempre será frágil por impugnable y nada grato. Si así fuere estarán concediendo que son incompetentes ahora, es decir, que no pueden hacerlo en los tiempos prometidos, y ello no es meritorio frente al electorado.

El 2020 será entonces el año de la tierra prometida. Será el tiempo en que todas las reformas aprobadas, sobre las que se rediseñaron o eliminaron instituciones, tendrán que demostrar su alto nivel de eficiencia, de tal suerte que contrasten positivamente frente a las viejas instituciones y políticas públicas del pasado. No tendrá sentido la narrativa política que cuestionaba lo mal hecho y que ensalzaba lo que debía hacerse, se impondrá públicamente la exigencia sobre lo que es y lo que ahora se está haciendo.

En este sentido el 2020 será un año decisivo para el futuro de la 4T. Tiene retos grandiosos, por ejemplo, revertir la caída del crecimiento económico que se le desplomó a prácticamente a 0% durante el 2019; deberá bajar los indicadores de criminalidad y demostrar con hechos que su estrategia anticrimen de "abrazos y no balazos" es consistente y que la gente estará y se sentirá segura; tendrá que demostrar que sus políticas son eficientes para incrementar los empleos y elevar por la vía de la productividad el ingreso de las familias; habrá de demostrar que el proceso de centralización administrativa y política que le han otorgado las reformas legales no seguirá derivando en el ejercicio autoritario del mando presidencial; deberá demostrar, con evidencias económicas y operativas, que las decisiones estratégicas para la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la construcción de Santa Lucia, la construcción del Tren Maya, la edificación de la refinería de Dos Bocas, el rechazo a la inversión en energías limpias, no sólo son la mejor decisión frente al discurso de la austeridad y la anticorrupción sino también para el crecimiento de la economía nacional y la preservación del medio ambiente.

No será bien aceptado que el presidente y la cuarta T utilicen durante el 2020 el manido argumento del que va comenzando o del que tiene que recoger el desorden heredado. Tendrán presente que el 21 será la elección intermedia, que como nunca antes y por mandato de la propia reforma generada por el ejecutivo federal, tomará carácter refrendario y se convertirá o en puerto vital para alentar un segundo impulso al partido gobernante o en naufragio. Así que para estar en el ánimo de los electores están obligados a entregar resultados a la altura de la tierra prometida por la 4T. La coherencia entre palabras y hechos definirá el futuro presidencial durante el 2020, en donde la economía, les está avisando, jugará como su talón de Aquiles.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

Ciclovía, más allá del arrebato gremial

Rifemos el medio ambiente

Gobierno de Michoacán, aliado de los proyectos de emprendimiento de los jóvenes

Davos, el cambio climático y México

Nadie sabe lo que tiene

Ni tan felices

Duro golpe a los bosques

El año de la tierra prometida

Valioso tiempo perdido.

El informe de los voluntarios ante la crisis ambiental en Madero.

Ver para creer.

La condición de la quimera.

Relanzar la Fiscalía Ambiental

El paraíso por decreto

Tiempos de reconsideración.

Deuda histórica

Culiacán, el síndrome

¿También las universidades?

La democracia del volado

Hablar y hacer

Sin futuro

Exhorto desde la capitulación

Hubo una vez un ritual del informe

A la escuela, punto y aparte

La arrogancia de la libertad

Uruapan y los límites de la imaginación

El presidente y la expansión ilegal del aguacate

Los extravíos tienen permiso

El gabinete florero

El aguacate de narco bajo la lupa

El árbol y los intocables

La celebración de la fe

Sospecha de quien diga que es sencillo

Algo anda mal

Morir por el oro verde

Frente a frente... y en soledad

Temporada de cañones

De la ira ambiental a las soluciones

Demonios del ecocidio: ambición, estupidez e impunidad

Sea por el medio ambiente

Es peor, es la costumbre

Propaganda mañanera

Agroquímicos, discreto daño colateral.

La diplomacia del silencio indigno

Silencio sobre la condición crítica de bosques y aguas

Tanta popularidad... cuestionados resultados

Bajo el propio riesgo (Para vivir en Madero)

Huexca, más allá de la polaridad

La izquierda y sus desvaríos

Rectificación no es derrota

La caída de los buenos

Los consensos de la fe y la herejía de Tlahuelilpan

El problema es el modelo energético futuro.

Al diablo con el medio ambiente

¿El perdón de la tierra o el respeto al estado de derecho?

La 4a Tambientalismo incoherente

La adaptación

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?