Estrellita M. Fuentes Nava
En defensa de la vida
Viernes 6 de Diciembre de 2019
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Esta semana (martes 3 de diciembre) se llevó a cabo en Morelia una exhibición especial para medios de comunicación de la película “Inesperado” dirigida por Eduardo Verástegui, en la cual se aborda el tema del aborto a través del testimonio de Abby Johnson (Ashley Bratcher) quien fue una de las directoras más jóvenes de las clínicas "Planned Parenthood" que existen en los Estados Unidos. Ejerciendo ese cargo estuvo involucrada en 22,000 abortos, aconsejando a innumerables mujeres. Su pasión por la materia la llevaría a convertirse en la portavoz de la franquicia, luchando por establecer la legislación en la materia. Sin embargo, un día su perspectiva toma un inesperado rumbo totalmente distinto y hoy es una activista convencida en defensa de la vida.

El aborto en México se considera legal en todos los códigos penales estatales en casos de violación y también todos (salvo los códigos de Guanajuato, Guerrero, Querétaro) lo permiten cuando hay riesgo para la vida de la mujer; 14 de los 32 extienden estos casos para incluir deformidades fetales graves; y el estado de Yucatán desde 1922 incluye factores económicos cuando la mujer ya ha dado a luz a tres o más niños. En la Ciudad de México y Oaxaca está despenalizado desde 2007 y 2019 respectivamente, a petición de asociaciones pro-aborto hasta las doce semanas de embarazo.

En el vecino país del norte, el Senado del Estado de Nueva York (Estados Unidos) aprobó el 22 de enero de este año una nueva ley del aborto que permitirá esta práctica durante todo el embarazo. La norma permitirá a los profesionales de la salud, como practicantes de enfermería y médicos asistentes, realizar abortos. Además avala el aborto tardío en cualquier momento en caso de inviabilidad fetal o “cuando sea necesario para proteger la vida o la salud de un paciente”. Si el bebé sobrevive al aborto, quien lo realice podrá dejarlo morir.

Hablar de este tema es complejo, polémico, y la sociedad se encuentra polarizada al respecto. Pero más allá de las posturas doctrinales y religiosas hay otras aristas que bien vale la pena considerar.

Decía Eduardo Verástegui y coincido con él que en realidad se tendría que trabajar en los aspectos sociales que colocan a una mujer ante la decisión de un aborto. Por ejemplo, ¿cómo es que como sociedad sigamos tolerando que nuestras niñas o mujeres sean violadas? ¿Cómo podemos permitir que haya embarazos en adolescentes y que éstos vayan en aumento? ¿Cómo hemos permitido que se incremente la violencia hacia las mujeres dentro del hogar al punto que sean violadas y hasta asesinadas? Y es que aquí van algunas cifras: en el país cada día ocho mujeres son asesinadas, 165 son lesionadas, una es secuestrada y seis son extorsionadas. Nueve de cada 10 víctimas de abuso sexual son mujeres. Y nuestras niñas son violadas principalmente por familiares, tíos y primos.

Ese es el contexto en el que viven las mujeres mexicanas hoy en día: hay una brutalidad total hacia su integridad y hacia sus cuerpos. Y en ese ambiente se conciben bebés que después son abortados y que bien podrían sumarse a las cifras de terror que inundan a nuestro país. México es un panteón viviente dirían los activistas de derechos humanos.

Y podríamos contabilizar más cifras: de acuerdo a la ONU en el mundo sólo el 52% de las mujeres casadas o que viven en pareja decide libremente sobre las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y su salud sexual. Casi 750 millones de mujeres y niñas que viven hoy en día se casaron antes de cumplir 18 años. Una de cada 2 de mujeres asesinadas en 2017 fue asesinada por su compañero sentimental o un miembro de su familia. El 71% de las víctimas de la trata en todo el mundo son mujeres y niñas, y 3 de cada 4 de ellas son utilizadas para la explotación sexual. E insisto: en ese contexto bajo presión, bajo explotación son concebidos seres humanos que después son desechados para poder seguir usando los cuerpos de las niñas y de las mujeres. Siendo así, el aborto ya suena diferente. El discurso pareciera estar dirigido entonces para ocultar o matizar las verdaderas problemáticas en las que nuestras autoridades no están trabajando, en vez de justificar la barbarie que se comete en contra de quienes no tienen voz como lo son los bebés resguardados en los vientres de las madres.

Yo en lo personal jamás he querido ver en el internet un video de ultrasonido de cuando se practica un aborto, ni pienso hacerlo jamás. Quienes lo han hecho narran que los bebés luchan por defenderse moviéndose con sus cuerpecitos y eso me parece terrorífico. Se trata de una práctica más de asesinato sofisticado sólo que este es oculto y peor aún, legal.

Y hablando del tema de la conciencia, algo que se aborda tan a la ligera como es este tema, no viene acompañado de las consecuencias psicológicas, emocionales y espirituales para las mujeres. En lo personal he visto casos en los que después de tomar esta fatal decisión las madres caen en una depresión tal que las marca de por vida. He conocido a mujeres que son unas antes y otras después de practicarse un aborto; el llanto y la culpa no las abandonan jamás. También he tenido oportunidad de trabajar como voluntaria durante algunos años a través del sistema terapéutico de Constelaciones Familiares (Dr. Bert Hellinger, alemán) y ha sido impresionante atestiguar que aun siendo producto de una violación, las almas de estos bebés manifiestan en las terapias sus deseos de vivir, y cuando les es negado este derecho, hay consecuencias fatales en términos energéticos y emocionales para el sistema familiar: divorcios, depresiones, enfermedades y hasta obstáculos para el desarrollo personal.

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(Foto: Especial)

Recuerdo bien el caso de una joven con una discapacidad de tipo intelectual que fue violada y los familiares estaban en la disyuntiva de decidir si tener o no al bebé. El alma del inocente fue representado bajo este sistema, y a raíz de ello la familia tomó la decisión de permitirle llegar al mundo. Hoy es una niña hermosa, sana que fue adoptada por la propia familia y se ha convertido en una alegría y bendición para sus padres. Así me di cuenta de que las almas tienen un destino y una voluntad de venir al mundo, y aun cuando vienen con una carga de alguna enfermedad y se quedan entre nosotros por tan solo unos meses, cumplen con una misión de valentía y de amor incondicional, sólo que entenderlo así es cuestión de conciencia y no de conveniencia.

Y si se trata del debate sobre si se es o no se es ser humano a partir de determinados meses de la concepción, simplemente asombrémonos con la maravilla de la inteligencia divina que reproduce el Big Bang en cada uno de nosotros cuando se realiza la fusión del óvulo con un espermatozoide desde el primer momento, y cómo se desencadena a la perfección el desarrollo de un nuevo ser bajo una lógica casi milagrosa, proceso por el cual todos nosotros pasamos, incluidos aquellos que están a favor del aborto. Así que atrevernos a jugar a ser dioses y decidir a partir de cuándo se es ser humano, o desde qué mes el bebé siente o no siente, eso es sólo un desborde de egolatría e inconsciencia.

En suma, todas las almas tienen derecho a nacer y a vivir, y los contextos en los que los seres humanos son concebidos a base de sufrimiento, explotación, violación o inconsciencia, son responsabilidad de todos, y no de los seres inocentes nonatos que acaban pagando nuestras facturas y que no les corresponden.

Así que mejor generemos más conciencia y detonemos mecanismos efectivos para el cuidado de nuestras niñas y nuestras mujeres; acompañémoslas y apoyémoslas para evitar que sean violentadas o que incurran en embarazos no deseados. El aborto es una consecuencia de nuestra falta de humanidad, y ya bastantes muertes carga nuestra sociedad hoy en día en la conciencia colectiva como para sumar miles más.

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