Estrellita M. Fuentes Nava
Apuntalar a la CEDH
Viernes 29 de Noviembre de 2019
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Muchos nos atrevemos a hablar con cierta ligereza acerca de los derechos humanos, ya sea en términos de los que nos dan, de los que nos quitan; exigimos el derecho personal por encima de otro. Sin embargo me parece que pocos hemos profundizado en ello, desde entender qué son los derechos humanos, su clasificación, las leyes que los contemplan, la arquitectura institucional internacional y nacional, para decantar lo que ocurre en Michoacán pasando por los informes que reporta la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH). Todo ello es un trabajo amplio y minucioso que debería ser obligado no solo para los especialistas del derecho, o para los funcionarios de la CEDH, sino para todos, tanto los funcionarios públicos como para los ciudadanos a fin de tener muy claro un referente en la materia.

Hoy esta Comisión enfrenta el gran reto de cómo consolidarse, y viene muy ad hoc el tema toda vez que estamos en medio de un proceso de selección del ombudsman para Michoacán a partir del próximo 8 de diciembre. Así que aquí le relato algunas reflexiones.

De acuerdo a las cifras oficiales del año 2016 la CEDH recibió 2,409 quejas, de las cuales entre el 2015 y el 2016, se encontraban en trámite 977 y en 297 casos se declaró incompetencia. Parte de lo que ha limitado la funcionalidad de este organismo ha sido la falta de “dientes” para que sus recomendaciones no se queden en el olvido y queden archivadas, sino que conlleven un efecto real en quien incurra en el incumplimiento ya sea por parte de un funcionario o una autoridad pública. Para ello no se trata solamente de recibir quejas y tramitarlas, sino de realmente hacer incidencia. Siendo de otra manera, ¿en qué abonaría la CEDH o de qué manera ayudaría a las familias de los 1,269 michoacanos desaparecidos que hacen ocupar a nuestro estado el 11avo lugar nacional? ¿Y al 46% de la población que vive en pobreza en Michoacán o al 6.1% que vive en pobreza extrema? Y es que por denuncias no paramos y en realidad no pasa nada, como sucede cuando volteamos a ver la cifras oficiales de denuncias ante las instancias de impartición de justicia en el estado, de las cuales sólo el 3% de judicializa y el 97% se archiva, ello sin contar la cifra negra de lo que no se denuncia.

Otro tema toral es la independencia de la CEDH, ya sea en términos presupuestales o políticos (o las dos). La primera, toda vez que en automático su presupuesto se suma a la bolsa de recursos que manda la federación a la chequera del Gobierno del Estado, y muy seguramente se mete dentro de la famosa “licuadora” para después soltarle a cuenta gotas o secuestrar el presupuesto que le corresponde a esta dependencia; por ello de raíz no podemos hablar de autonomía. Tampoco por el hecho de que para nombrar a sus titulares se trate del resultado de un cabildeo político en el que la imparcialidad queda en entredicho (nada menos ahora que estamos en el proceso de selección del nuevo ombusdman se están peleando los grupos parlamentarios en el Congreso local por ver a quién le toca).

Un tema sumamente importante y sobre el que ya se han referido expertos y organizaciones de la sociedad civil es que la Comisión en realidad tiene que bajar y permear hacia la ciudadanía; ser más inclusiva, y proactiva, no mediante un esquema en el que pones un módulo itinerante y a ver quién llega a poner su denuncia. Ésta tiene que estar presente en cada célula de la sociedad, ya sea en la escuela para la formación de las nuevas conciencias, acompañando a los grupos vulnerables como los indígenas la población LGBTT+, los que viven en pobreza, los que son ignorados y desconocen sus derechos. Sucede muchas veces que les tienes que explicar a las personas empezando por dibujarles un mapita a mano para que ubiquen las oficinas de la CEDH y se enteren de que hay una instancia para ellos.

En paralelo se tiene que trabajar muchísimo en la cultura, ya que en México somos una sociedad que discrimina mucho. De acuerdo a las encuestas nacionales se discrimina principalmente a los pobres, a los indígenas, a los discapacitados, a razones de género, al punto que para poder acceder a un empleo y a un buen sueldo ello puede estar condicionado por el color de piel. Eso es real, y tiene que cambiar.

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(Foto: Especial)

Por ultimo me gustaría hacer un énfasis en el componente ambiental de los derechos humanos, que usualmente es una agenda olvidada. De hecho el derecho humano a un ambiente sano que forma parte del grupo de los de la tercera generación. Por citar un ejemplo, en este momento tenemos a miles de familias aquí en la capital moreliana a las que no se les cumple con el derecho humano al agua que es un derecho constitucional (está en el 4º), y que viven principalmente en la periferia, en los cinturones de pobreza (bueno ni de tan pobreza si le preguntamos a alguien de la Chapultepec si tiene el servicio constante), pero eso sí, se trata de usuarios a quienes la factura les llega puntualmente y a quienes se les corta o suspende el servicio cuando incurren en la falta del pago.

Los tiempos actuales nos hacen ver que los tres órdenes de gobierno están rebasados en muchos aspectos, lo que conlleva a una violación sistemática y permanente de los derechos humanos en todos los ámbitos, por lo que la autoridad se asume como que solo le queda administrar el caos y hacer como que hace, y aprovecha los mínimos márgenes de actuación que cree tener para legitimar su posición. Y peor aún, todavía se pone a hacer trabajo electoral para conseguir más votos (¡qué ironía!).

De verdad el modelo está mal, y me atrevería a decir que comprendo el estado rebasado que tiene la CEDH, por lo que le urge un proceso de reingeniería y fortalecimiento. Y para ello no se requiere más que de voluntad política, y claro de financiamiento, pero partiendo por ejemplo de las acciones de bajo costo que se pueden implementar desde ya, como lo es el fortalecimiento del marco legislativo y la redefinición de su estructura interna.

Pero tampoco debemos permanecer inertes esperando a que la Comisión o las autoridades hagan su función: la tarea del estudio, la promoción, y el respeto de los derechos humanos es una tarea de todos sin distinción en nuestro día a día. De otra manera seguirá habiendo grupos y personas discriminadas a quienes no sólo la autoridad, sino la misma ciudadanía les seguirá negando el goce pleno de sus derechos a cabalidad.

El asunto de la renovación de la titularidad de la CEDH no es cosa menor. Es un asunto clave de agenda pública y que tiene que pasar por el escrutinio público; y quien sea que llegue tendrá la enorme y compleja tarea de relanzar a este organismo para que sirva realmente para aminorar todo lo que le duele a Michoacán. Ojalá que así sea…

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