Estrellita M. Fuentes Nava
25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Viernes 22 de Noviembre de 2019
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I. Los datos que dibujan la realidad



A pesar de los instrumentos jurídicos internacionales y nacionales, las instituciones, los protocolos y las alertas de género, la realidad es que las mujeres seguimos inmersas en un mundo de violencia y de misoginia que incluso nos mata.

El 2019 se proyecta como el año más violento y con el mayor número de homicidios dolosos de la historia reciente de México, y en ello van incluidas las muertes violentas contra las mujeres. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en el 2018 se registraron 33 mil 743 homicidios dolosos y 912 feminicidios. A octubre de este año, en su reporte del mismo Secretariado dado a conocer en estos días, se registran 28 mil 741 homicidios dolosos y 833 feminicidios. De acuerdo con las estadísticas, junio se mantiene como el mes más violento, seguido de julio y agosto, con más de 3 mil víctimas. Aquí en Michoacán se tiene registro de 1,145 homicidios dolosos en lo que va del 2019, y Morelia se perfila como el municipio con más número de ellos con 190 casos, seguido de Uruapan, Zamora, Sahuayo, Apatzingán, Jacona y Lázaro Cárdenas en ese orden.

Por otra parte las cifras que arroja la ONU con respecto a la violencia hacia las mujeres nos pone en perspectiva la raíz cultural del machismo y la misoginia que prevalece todavía en muchas sociedades. Así por ejemplo observamos que en todo el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. Sólo el 52% de las mujeres casadas o que viven en pareja decide libremente sobre las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y su salud sexual. Casi 750 millones de mujeres y niñas que viven hoy en día se casaron antes de cumplir 18 años, mientras que al menos 200 millones de ellas se han visto sometidas a la mutilación genital femenina. Una de cada 2 de mujeres asesinadas en 2017 fue asesinada por su compañero sentimental o un miembro de su familia. El 71% de las víctimas de la trata en todo el mundo son mujeres y niñas, y 3 de cada 4 de ellas son utilizadas para la explotación sexual. La violencia contra la mujer es una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad reproductiva tan grave como el cáncer y es una causa de mala salud mayor que los accidentes de tránsito y la malaria combinados.

_Las historias en Michoacán



Estando en el mundo de las noticias y como analista observo que es cada vez más recurrente abordar homicidios, embolsados, mutilados, y es de miedo la calma con la que se naturaliza todo ello. Pareciera que como sociedad nos estamos inoculando contra el dolor para poder sobrevivir ante el panorama dantesco y terrorífico, sin embargo es urgente que tampoco lleguemos al extremo y que no nos deshumanicemos.

Hay algunas historias de mujeres recientes en este mes de noviembre que en lo personal me han conmovido muchísimo: está el caso por ejemplo de las dos mujeres jóvenes (20 y 26 años de edad) encontradas muertas en Capula, con visibles huellas de violencia, apuñaladas y una de ellas incluso ultimada a pedradas. También el caso de la joven que salió de su domicilio en Acuitzio a comprar pan y jamás regresó; su cuerpo inerte se encontró después con huellas de violencia también, y ultimada con arma de fuego. La joven que en Uruapan iba en trayecto a su lugar de trabajo en una bicicleta y que fue asesinada a balazos.

Otro caso que me dolió muchísimo fue el de Ecatepec en el 2017, cuando una joven de 18 años salió de su casa a una tienda de abarrotes a la vuelta de su casa, y tampoco regresó. Fue encontrada con signos de violencia sexual y con las entrañas expuestas en una carnicería. Al parecer el asesino fue aprehendido apenas en agosto de este año en Oaxaca.

Observamos que los homicidios contra las mujeres son muy peculiares por la saña y el dolo que saltan a la vista: las violan, las torturan, exponen su cuerpo, y a veces tratan de desfigurarlas de las maneras más crueles. Me he preguntado muchas veces en qué radica ese odio, esa crueldad. ¿Qué puede prevalecer en la mente de un criminal para no solo acabar con la vida de su víctima, sino ir más allá y hacer todo por denigrarla y casi desintegrarla? Nadie me ha podido dar una respuesta…

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(Foto: Especial)

III. De la arquitectura institucional



Cuando volteamos a ver la actuación de las autoridades en todos los órdenes de gobierno acerca de cómo mitigar la violencia hacia las mujeres, investigarla, castigarla, vemos que los esfuerzos no tienen ni el impacto ni la escala para la realidad del fenómeno. Hablar de la alerta de género es relativo puesto que en los municipios en dónde está implementada, las cifras no han ido a la baja. Por otra parte el afamado y tan esperado proyecto de Ciudad Mujer en Huetamo, no da visos de concluirse, y con el panorama actual del recorte presupuestal federal todo apunta a que se convertirá en otro elefante blanco más.

Por otra parte, la propuesta del diseño de política pública enfocada hacia las mujeres para “empoderarlas” en donde se les enseñan manualidades y cómo hacer mermeladas, de verdad que no resuelven. Pienso que las mujeres necesitamos de proyectos reales, prácticos y de alto impacto que ofrezcan alternativas para volvernos autónomas en términos económicos y así no ser presas tan fáciles de la violencia; eso conlleva un rediseño de la política económica, de tal manera que podamos insertarnos en la actualidad laboral.

Estaba leyendo por ejemplo que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) México está reprobado en cuanto a la preparación de las nuevas competencias laborales que se traducen principalmente en lo que refiere al manejo de las herramientas digitales. ¿Por qué no mejor enseñar a las mujeres a programar y temas de tecnología?

Y ese abordaje desde lo económico también tiene que ver con la discriminación laboral hacia las mujeres: Oxfam y el Colegio de México dieron a conocer en estos días un estudio sobre discriminación en el que se señala que en México ser mujer, indígena y con piel obscura es sinónimo de menos oportunidades laborales. ¿Así como una mujer podría ejercer de manera plena sus derechos humanos si de raíz el sistema la destierra?

Pensar en la violencia hacia las mujeres nos obliga a repensar la política pública, no solo en materia de seguridad, sino también de acceso a la justicia, trabajo, empleo, crecimiento económico, educación, acceso a la vivienda y salud. Para ello tiene que generarse toda una sinergia institucional y así generar un verdadero impacto positivo a favor de las mujeres; de otra manera, al elegir la vía de las armas y más policías, pues no habrá presupuesto que alcance.

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