José María Carmona
Bolivia: ¿Golpe de Estado o revolución democrática?
Miércoles 20 de Noviembre de 2019
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A partir de la crisis política de Bolivia, está abierto un debate dentro de amplios sectores de la izquierda de América Latina y de México por lo sucedido con la renuncia a petición de los militares a Evo Morales como presidente de ese país, lo que han calificado analistas políticos, académicos y periodistas como un golpe de Estado.

El debate de este hecho político es muy interesante a causa de las características del proceso en sí mismo; como se sabe amplios sectores de trabajadores, indígenas bolivianos salieron a manifestarse en contra del fraude electoral, como lo reportan las diferentes crónicas de los medios de comunicación internacionales.

De esta manera Evo Morales se empeñó en mantenerse por todos los medios posibles en el poder, desde la modificación de la constitución, pasando por el referéndum y el mismo fraude electoral cuando se cayó el sistema de cómputo de votos.

Mucho se ha comentado sobre el desempeño del gobierno de Evo Morales y su Movimiento Al Socialismo (MAS), cuyos resultados más destacados es haber sacado al 30 por ciento de los bolivianos de la pobreza y que la economía mantuvo un crecimiento por encima del 3 por ciento anuales, el promedio de crecimiento económico más elevado para las economías de América Latina.

Sin embargo todo parece indicar, que no ha sido suficiente para los bolivianos de que la política económica y social no es compatible con los catorce años del gobierno de Evo Morales y esta vez amplios sectores de la población expresan su indignación contra él y no aceptaron un periodo más de su mandato.

Las movilizaciones sociales contra el fraude electoral y el repudio al gobernante boliviano son violentas con métodos de huelga general y bloqueo de avenidas y carreteras, es una verdadera insurrección la cual llevo a la toma del palacio de gobierno.

Estos hechos que se pueden decir que son una réplica de lo sucedido en Ecuador y Chile, donde los indígenas y trabajadores bolivianos utilizan los mismos métodos, aterrorizan a los sectores empresariales y terratenientes, así como al capital extranjero y de los mismos militares.

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(Foto: Especial)

La movilización social que como ya se indico está compuesta mayoritariamente por indígenas, mineros y trabajadores fue tan fuerte que causo un vacío de poder lo que significa que ningún sector o clase social de Bolivia tomo el poder, aunque Jeanine Áñez, se haya proclamado presidenta interina de Bolivia.

Al momento de escribir esta entrega continúan las movilizaciones en los enfrentamientos entre los que están en contra y a favor del ex presidente Evo Morales, causando muertes; sin embargo los militares no pueden controlar ni someter a las masas populares, por ejemplo hasta el momento no hay estado de sitio o toque de queda, no han salido los tanques de los militares a las calles, a pesar de que hay muertos por los enfrentamientos, los militares están incapacitados para detener a la muchedumbre, esto significa que en los cuarteles no existen presos por el levantamiento; estas características no son propias de un golpe de Estado donde la bota militar aplaste al movimiento de masas, si bien es cierto que se rompió el orden constitucional, eso no significa en términos de la ciencia y el análisis político un golpe de Estado como se ha venido argumentando. ¿Entonces qué sucede? Y la respuesta es fácil hasta cierto punto de contestar la insurrección de las masas bolivianas en contra del fraude electoral de Evo Morales que llevaron a su derrocamiento, produjeron un cambio desde abajo una correlación a favor de las fuerzas políticas que llevan más de tres semanas en movimiento y enfrentamientos que causaron la salida de Evo Morales no solo del gobierno sino también del país, que ahora estos sectores sociales en movimiento no atienden los llamados de los militares ni de la nueva presidenta del país, que a pesar de hacer un llamado a la reconciliación donde participe también el Movimiento Al Socialismo.

Es necesario señalar, que los integrantes del Movimiento al Socialismo han formado bandas paramilitares en contra de los indígenas, mineros y trabajadores bolivianos con la finalidad de derrotar la inconformidad.

En términos políticos el vacío de poder causado por la insurrección del pueblo trabajador y las masas populares se denomina crisis política o revolucionaria que puede durar días o semanas, en este caso también ha intervenido la Organización de las Naciones Unidas para superar la crisis.

Los gobiernos de “izquierda” o de derecha están aterrorizados por este proceso revolucionario, de acuerdo a fuentes confiables el pueblo boliviano está en proceso de constituir una asamblea popular alternativa a lo que se denomina golpe de Estado y a las propuestas de los sectores conservadores bajo la consigna: ¡Ni Evo, Ni Mesa, Ni Camacho!

Pero la preguntar antes hecha solo se puede contestar con una afirmación: lo sucedido en Bolivia es una revolución de carácter democrático que puede ir más allá de un nuevo proceso electoral para solucionar la crisis.

Es por ello, que con lo antes argumentado la tesis del golpe de Estado se derrumba por sí misma, ya que los trabajadores, mineros e indígenas bolivianos han consumado la primera fase de la revolución democrática que es un triunfo. No es casual que López Obrador le allá otorgado asilo político a Evo Morales porque está nervioso de que los trabajadores mexicanos sigan el mismo camino ante el fracaso de la 4T; ya se verá.

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