Rafael Calderón
ELEGÍA DEL DESTINO
La poesía de David Huerta después de “incurable”
Martes 5 de Noviembre de 2019
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Para David Huerta cerrar los años ochenta del siglo XX fue interesante y en el terreno de la poesía consolida su madurez lírica. Lo hace con la convicción puesta en su poesía, tan seguro que entonces había ya publicado Incurable, pero sigue explorando como situar por lo mismo el prólogo a la poesía de Efraín Huerta donde registra esa otra vertiente del crítico y el ensayista. Ya que esta parte es la que lo lleva, hasta un poeta como Góngora, quizás, el prototipo de autor al que aspirar mantener de cabecera, para sus lecturas y reflexiones, con el que si bien es cierto que no se igual, si lo observa, como un modelo de su búsqueda; si alguno de los autores del siglo de oro tuviera que seleccionar como ejemplo paralelo, sin duda, la presencia de Góngora es imponente; hay que destacar juicios críticos alrededor de Piedra de sol de Octavio Paz y la exploración del endecasílabo, anotar que deja como presencia de su reflexión crítica y deja constancia de su conocimiento por cuanto impresiona su estilo para analizar y llegar a conclusiones certeras.

La poesía de David Huerta después de “Incurable” es la que queda visible en títulos como Historia, Los objetos están más cerca de lo que aparentan –haciendo honor al versículo largo y la concentrada imagen del espejo y la luz–, Lápices de antes, La sombra de los perros y La música de lo que pasa –con el que cierra el siglo XX–, continua su travesía lírica: Homenaje a la línea recta, Los cuadernos de la mierda –algo debe tener de influencia de Quevedo ¿verdad? –, El azul en la flama, Hacia la superficie, La olla, La calle blanca, Canciones de vida común y el que salió en 2011 bajo el título: Filo de sombra que igualmente es el que cierra el segundo volumen de La mancha en el espejo que inmensamente concentrado para consolidar esa parte de una sonoridad poética.

Sin embargo, el prestigioso poeta que naturalmente ya lo es alcanza a sobrepasar el silencio y con su poesía es parte de una lectura distinta. Si no es obligada tiene referencias propias y lo llevan al encuentro del ars poética y por esta consolida obsesiones suyas como el versículo larguísimo. Esto es para él una presencia como la invención de imágenes, el ritmo del lenguaje al calor del idioma, por lo mismo, es visto como un autor coloquial (mejor dicho, una poesía no exactamente popular, ni sus poemas se canta en la calle), aspira a ser popular (en el sentido de que más bien lo lee una inmensa minoría y reconocen esa fuerza de su propio conocimiento del idioma).

Eso sí, dueño de un estilo, un rigor que no niega la academia, ni su fuente de inspiración es ajena a la Universidad, desde donde habitualmente se mueve. Ésta nutre sus temas, y le permite reflejar directamente la vigencia de la poesía. Después de Incurable se precisa que “la poesía de David Huerta se transformó sin perder sus ejes fundamentales: la atención a la diversidad de los lenguajes, la hondura y la superficialidad de los fenómenos, el misterio de los mundos reales y de los mundos posibles. No extravió –aquí resulta precisa esa idea– tampoco el sentido de la forma como norte de la escritura”. Por ejemplo, Historia es un poemario que publicó Ediciones Toledo, y recordar que el pintor y grabador oaxaqueño Francisco Toledo, es en México uno de los editores más versátiles y sobresalientes en el terreno de la poesía; este libro de poemas de David Huerta arroja luz, precisa tiempo, circunstancia; en algún apartado es visible la esencia gongorina. Un paréntesis muy interesante, para ir enlazando aquello que del siglo de oro bebió y estos versos, con mayor calado, permiten ir construyendo giros, encuentros, precisan distancia, la esencia del verso y potencializando imágenes: “El neblí… relámpago su pluma/ rayo su garra”.

Es, además, interesante reconocer que David Huerta va cruzándose en otros momentos de su creación entre la poesía y los pintores y escribe y dialoga con ellos. El primero que registra ese eco, un diálogo, es el libro Los objetos están más cerca de lo que aparentan. En éste impacta la escritura y el verso es conciso, el resumen de palabras es donde salta la imagen bajo el efecto de los detalles: nombra hasta alcanzar eco lo pronunciado. Deja sentir una precisión lógica del significado, por el verso abrazador, el lector registra giros entre alegría y sorpresas: “Polvo negro en el agua/ Declive/ Pozo minúsculo/ Tinta”.

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