Hugo Rangel Vargas
Desaceleración global y política anticíclica
Viernes 25 de Octubre de 2019
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En días pasados, los medios de comunicación nacionales, dieron una escasa cobertura a una noticia importante: la nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la búlgara Kristalina Georgieva, daba a conocer que el 90 por ciento de las economías del mundo están entrando a una etapa de desaceleración y que en consecuencia la economía global se encontraba en una fase de “desaceleración sincronizada”.

A decir del organismo financiero, desde el inicio de la década no se había presentado un fenómeno de contracción de la actividad económica como el que actualmente experimenta el mundo. Ya desde antes de que la economista europea tomara las riendas del Fondo, su director interino había alertado sobre la necesidad de que los bancos centrales del mundo ofrecieran estímulos contra el aletargamiento de las inversiones y el comercio a nivel global.

Y es que Estados Unidos presenta un fenómeno de contracción de su mercado laboral en ramas de la economía líderes como la manufactura, mientras que Japón se espera que crezca apenas en 0.5 por ciento en el siguiente año, del mismo modo la Zona Euro ha revisado sus expectativas de crecimiento económico a la baja mientras que sortea las dificultades de una salida del Reino Unido de la comunidad. Por su parte China, mantiene en descenso las otrora elevadas tasas de crecimiento que mostró durante los últimos años.

Este entorno complejo no es mostrado a cabalidad por analistas y comentocratas mexicanos que de manera reiterada han invocado la catástrofe económica desde la llegada del gobierno de López Obrador. Las tendencias a la desaceleración económica global obedecen a fenómenos externos como las tensiones comerciales y las decisiones de política económica tomadas por otros países que tienen efectos colaterales en la economía global. A ello se agrega la debilidad estructural del mercado interno mexicano que fue desmantelado durante la era neoliberal, poniendo a la economía nacional a merced de lo que ocurre en el exterior.

Pese a lo anterior, el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera; ha dado a conocer una serie de medidas de política fiscal contracíclica que podrían evitar una caída más pronunciada de la demanda agregada.

El Secretario de Hacienda, Arturo Herrera; ha dado a conocer una serie de medidas de política fiscal contracíclica que podrían evitar una caída más pronunciada de la demanda agregada.
El Secretario de Hacienda, Arturo Herrera; ha dado a conocer una serie de medidas de política fiscal contracíclica que podrían evitar una caída más pronunciada de la demanda agregada.
(Foto: Especial)

La primera de ellas es el adelanto de los procesos de licitación de obras de infraestructura, con lo que se busca que la industria de la construcción aventaje en decisiones económicas como la contratación de mano de obra y las compras de insumos. Es sabido que las inversiones tienen un efecto multiplicador sobre el nivel de la demanda agregada, y que en particular las orientadas al sector de la construcción, generan mayor arrastre sobre otras ramas de la producción.

Un elemento adicional es el gasto en los programas sociales que atienden a los deciles de ingresos más bajos, cuya propensión marginal al consumo es más elevada. Esto implica que una buena parte de las transferencias directas que reciben por concepto de los programas ya mencionados, es utilizada para consumir bienes y servicios básicos, con lo que se dinamiza el consumo interno.

Por otra parte, el titular de Hacienda ha planteado la necesidad de constituir un fondo emergente que se geste con ahorros que equivalgan al dos por ciento del PIB en los momentos en los que la economía este creciendo y que estos recursos que se acumulen sirvan para estimularla en los periodos de contracción. Para ello, sin embargo, Herrera ha reconocido la necesidad de incrementar la recaudación tributaria del país en un primer momento.

El entorno global es complejo y sin duda representará grandes retos para la administración lopezobradorista, así como para el cumplimiento de sus ofrecimientos en materia económica. Sin embargo, si se logran concretar al menos estas tres medidas, es previsible que los efectos de la desaceleración global se reduzcan. Restaría saber las medidas contracíclicas que se ofrezcan desde el otro instrumento de la política económica: la política monetaria.

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