Hugo Rangel Vargas
Armas a la gente
Sábado 19 de Octubre de 2019
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Por una mayoría aplastante ha quedado aprobado en el Senado de la República la reforma constitucional en materia de revocación del mandato y consulta popular. La figura revocatoria aplicará para gobernadores y presidente de la república y será a solicitud de al menos el 3 por ciento de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral.

El primer mandatario con el que se podría estrenar este mecanismo de participación ciudadana es Andrés Manuel López Obrador, ya que en los últimos dos meses del 2021 los ciudadanos pueden acumular firmas para solicitar la aplicación del mismo y el tabasqueño ha anunciado que promoverá esta acción. La consulta revocatoria tendría a lugar en los últimos días de febrero.

México es el cuarto país del mundo que integra a su marco jurídico la revocación del mandato para presidente de la republica después de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Sin embargo, en los Estados Unidos de América existe el mayor precedente sobre revocación de mandato. El primer caso de un funcionario separado de su cargo mediante la revocatoria fue el alcalde de Seattle, Hiram Gill en 1911; posteriormente el alcalde de Bose, Jeremiah Robinson, en 1916; así como los gobernadores de Dakota del Norte, Lynn Frazier en 1921 y Gray Davis de California en 2003.

El primer mandatario con el que se podría estrenar este mecanismo de participación ciudadana es Andrés Manuel López Obrador.
El primer mandatario con el que se podría estrenar este mecanismo de participación ciudadana es Andrés Manuel López Obrador.
(Foto: Especial)

Conceptualmente, el concepto de soberanía es el que se encuentra detrás del espíritu de la mayoría de las constituciones del mundo, puesto que estas representan un pacto según el cual el soberano, entiéndase el pueblo, deposita el ejercicio del poder en un estado. En México, la definición del pueblo como soberano data desde los mismísimos Sentimientos de la Nación que señalaban “Que la soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judiciario”.

Lejos de ser un factor de desestabilización de los estados, las figuras de participación directa de la ciudadanía son elementos que dan legitimidad a las instituciones y políticas públicas, asimismo sirven para fortalecer la democracia. Regresar a estos conceptos básicos resulta fundamental para revitalizar el régimen democrático mexicano y es que según Latinobarómetro el 79.8 por ciento de los mexicanos no se sienten satisfechos con la democracia, por lo que dotar a la ciudadanía de armas legales y democráticas para ampliar el espectro de su actuar, podría servir como una bocanada de oxígeno.

El logro de esta figura revocatoria procede a una fuerte lucha ciudadana por la democracia que se ha cristalizado en la Cuarta Transformación. Pese a ello, las intensas negociaciones que se dieron en torno a esta reforma constitucional tuvieron como marco a una oposición temerosa de que la primera consulta revocatoria se aplicase empalmada al proceso electoral intermedio de 2021, situación que les colocaría en el umbral de una nueva derrota política y moral.

Indudablemente para que esta reforma histórica transitase, el gobierno lopezobradorista tuvo que ceder frente a la oposición. Pese a ello, las lecturas fatalistas sobre la supuesta tentativa reeleccionista subsisten en una oposición que busca cualquier asidero retorico para cerrarle el paso a los avances democráticos. Aun con ello, la ciudadanía ha conquistado sus armas, tan poderosas como para deshacerse de mandatarios nefastos como los que en el pasado reciente lastimaron a los intereses de las mayorías.

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