Estrellita M. Fuentes Nava
De la política a la práctica transversal de los Derechos Humanos en Michoacán
Viernes 11 de Octubre de 2019
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Todos los días a través de los noticieros observamos un sinnúmero de situaciones críticas en Michoacán en materia de seguridad, como lo son homicidios, robos, feminicidios, acoso sexual y también desfalcos, corrupción. En el estado de Michoacán los indicadores en materia de actos delictivos cada vez van más a la alza, tenemos a las ciudades de las más peligrosas de la República aquí en nuestro territorio, y la ciudadanía no se siente segura. De hecho los indicadores de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Inseguridad (ENVIPE) que mide el INEGI nos habla de un 80% de ciudadanos michoacanos que se sienten inseguros. Esta violencia generalizada nos costó a cada mexicano $6,468 pesos en el 2018, lo que representa el 1.5% del PIB.

Por otra parte, de acuerdo al Barómetro Global de la Corrupción México ocupa el segundo lugar después de Venezuela en índices de corrupción. Y también a decir de la casa encuestadora Mitofsky en su reciente medición en términos de la percepción de la corrupción, Michoacán ocupa el lugar 31 el país (es decir el penúltimo). El 42% de los ciudadanos encuestados afirman que las cosas siguen igual, y el 51.1% peor en ese rubro de corrupción.

Cuando tuve la oportunidad de leer la magistral obra del Dr. Jean Cadet Odimba “De la Política a la Práctica Transversal de los Derechos Humanos en Michoacán” que recientemente publicó, ello me reconfiguró un nuevo visor para observar la condición de los derechos humanos aquí en el estado. Y es que todos hablamos de derechos humanos: los que nos quitan, los que nos abusan; exigimos mi derecho por encima del de otro, pero creo que pocos hemos tenido la oportunidad de profundizar en ello.
Y es así como a través de una obra muy bien estructurada, muy didáctica, el Dr. Cadet parte de lo general a lo particular comenzando por la definición de los derechos humanos, su clasificación, las leyes que lo contemplan, la arquitectura institucional internacional y nacional, para decantar lo que ocurre en Michoacán a la luz de los informes que reporta la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH). Este componente analítico – descriptivo que establece el Doctor sin duda debería ser un texto obligado no solo para los especialistas del derecho, o para los funcionarios de esta Comisión, sino para todos: tanto los funcionarios públicos como para los ciudadanos a fin de tener muy claro un referente en la materia.

Pero lo más interesante me parece es la aportación que hace el Dr. Cadet que no se queda solamente en la descripción del fenómeno, sino que a partir de la deconstrucción del sistema actual, va más allá y propone una nueva construcción con visos muy claros de lo que necesita hacerse mucho de ello en el corto plazo. Habla por ejemplo de la necesidad de dotar a la CEDH de dientes para que sus recomendaciones no se queden en el olvido y queden archivadas, sino que conlleven un efecto real en quien incumpla en la obligación por parte de un funcionario o una autoridad pública cuyo deber es proteger y hacer valer los derechos humanos.Y es que si revisamos la numeralia que aporta el Dr. Cadet con cifras del año 2016 la CEDH recibió 2,409 quejas. Y en la obra también apunta que de las quejas recibidas entre el 2015 y el 2016, 977 se encontraban en trámite y en 297 se declaró incompetencia.

Como señala el Dr. Cadet no se trata solamente de recibir quejas y tramitarlas, sino de empezar a hacer incidencia. ¿Por qué en qué se abona o de qué manera se ayuda a las familias de los 1,269 michoacanos desaparecidos y que hacen ocupar a nuestro estado el 11avo lugar nacional? ¿O al 46% de la población que vive en pobreza en Michoacán o al 6.1% que vive en pobreza extrema? Y es que por denuncias no paramos, cuando en realidad en la mayoría de la veces no pasa nada, como sucede cuando volteamos a ver la cifras oficiales de denuncias ante las instancias de impartición de justicia en el estado, de las cuales sólo el 3% de judicializa y el 97% se archiva, ello sin contar la cifra negra de lo que no se denuncia.

Un 80% de ciudadanos michoacanos que se sienten inseguros.
Un 80% de ciudadanos michoacanos que se sienten inseguros.
(Foto: Especial)

También habla de un tema fundamental en su propuesta que es la independencia de la CEDH, ya que por default su presupuesto se suma a la bolsa de recursos que manda la federación a la chequera del Gobierno del Estado, y muy seguramente se mete dentro de la licuadora, para soltarle a cuenta gotas su presupuesto a esta dependencia, por lo que de raíz no podemos hablar de autonomía. Tampoco por el hecho de que para nombrar a sus titulares es fruto de un cabildeo político, seamos realistas, por lo que la imparcialidad puede quedar en entredicho.

Una parte que me parece sumamente importante es que la Comisión Estatal tiene que bajar y permear entre la ciudadanía; ser más inclusiva, y proactiva, no mediante un esquema en el que pones el toldito y a ver quién llega a poner su denuncia, sino que tiene que estar presente en cada célula de la sociedad: en la escuela para la formación de las nuevas conciencias; acompañando a los grupos vulnerables como los indígenas la población LGBTTTI+, los que viven en pobreza, los que son ignorados y desconocen sus derechos. Sucede muchas veces que les tienes que explicar a las personas con un mapita para que ubiquen sus oficinas y sepan que hay una instancia para ellos.

Pareciera que los tres órdenes de gobierno están rebasados en muchos aspectos, lo que conlleva a una violación sistemática y permanente de los derechos humanos en todos los ámbitos, por lo que la autoridad se asume como que solo le queda administrar el caos y hacer como que hace, y aprovechar los mínimos márgenes de actuación que creen tener para legitimar su posición. Y peor aún, todavía se ponen a hacer trabajo electoral para conseguir votos.

De verdad el modelo está mal, y me atrevería a decir que comprendo el estado rebasado que tiene la CEDH, por lo que la propuesta de reingeniería y fortalecimiento que propone con tanta claridad el Dr. Cadet en su libro es más que atinada y pertinente. Además mucho de lo que ahí propone no requiere más que de voluntad política, claro de financiamiento, pero hay acciones de bajo costo que se pueden implementar ya como el fortalecimiento desde el marco legislativo, su independencia, la reorganización de su organigrama, la transparencia, los diagnósticos y sobre todo el acercamiento con los grupos vulnerables de la sociedad.

Pero tampoco debemos permanecer inertes, esperando a que la Comisión o las autoridades hagan su función: la tarea del estudio, la promoción, y el respeto de los derechos humanos es una tarea de todos sin distinción, en nuestro día a día.

Así que me parece una obra que aporta mucho al análisis político y periodístico de nuestra entidad, y quiero felicitar al doctor Cadet por la claridad con la que expone sus conceptos, y también por la visión con la que propone un nuevo modelo que sin duda nuestros legisladores y autoridades deben considerar.

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