Rafael Calderón
ELEGÍA DEL DESTINO
David Huerta y su concomitante fijeza lírica
Lunes 30 de Septiembre de 2019
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En esta segunda entrega, abordo que la escritura poética de David Huerta está presente en sus expresiones literarias y lo llaman a convertirse en una referencia obligada cuando de ciertos títulos se trata: sucede con Cuaderno de noviembre por ser torrencial; Incurable es determinante para ubicar su madurez. Sin estos títulos no se puede llegar a un resumen pero se pueden leer y avanzar, reconocer su individualidad y marcar coordenadas; inevitablemente, surgen otros títulos, igualmente novedosos. Estos salen al paso y se convierten en el centro de su presencia, pero llamados a permanecer como ejemplo de su huella literaria. Incurable es un título que está presente con el largo aliento que determina tanto el versículo como la unidad de los nueve capítulos. Este poema, ante todo, colinda con un género anfibio como la novela pero desde la poesía es el poema de un lirismo penetrante. Por esto es una de las obras literarias más imponentes de su generación.

Para matizar parte de esto hay ir al grueso de su poesía, revisarla, reconocer que despierta interés por un título abrazador: La mancha en el espejo. Ya que entraña una realidad que late, vibra, y tiene equilibrio entre lo que dice para resaltar su amplia búsqueda. Es un título afortunado: la experiencia, el goce del verso, la musicalidad que encierra por el caudal del verso larguísimo, llamado a convertirse en un río o extenderse como un lago. La mancha en el espejo permite explorar el lenguaje para seguir su huella: la senda del nómada no termina de decir todo lo que está expresando. La expresión verbal es notable, registra unidad. Es conmovedora su estructura pero admirable por su realidad lírica. La huella de la escritura es un hecho probado para reconocer su inspiración y el quehacer constante del lenguaje.

Por eso hay que regresar a los poemas seleccionados por Francisco Serrano de David Huerta para la antología La rosa de los vientos y recordar que registra un punto de arranque que no se detiene sino que invita a conocerlo, y revela esa coordenada, para buscar reflejar espejismos en plural para su diálogo. Escribe Serrano a partir de un diagrama que representa los puntos cardinales de la poesía mexicana de su generación –ya que nacieron el mismo año– en este apartado, mira hacia el sur: describe que existe entre los de esta generación una sólida tradición al escribir poesía y son los autores que vivieron de manera activa los sucesos estudiantiles del 68. Esto marcó a David Huerta, así como “la música de los Beatles, y su revolución, tuvieron que asumir que ese sueño había terminado”. En esta generación es posible advertir que “existen afinidades y convergencias”. “Su poesía es tan variada como sus personalidades”, propiamente David Huerta es “poseedor de una excepcional imaginación lingüística y de una conciencia escritural muy diestra”; al seleccionar poemas suyos, incluye fragmentos de Cuaderno de noviembre y de Incurable, con otro más que ya son ejemplo de su madurez poética.

Se puede reiterar “un paso es un poema”, tomando en serio la extensísima unidad de su obra y “un destino en la literatura no desea sólo un repertorio, sino un movimiento”, porque “ha creado una obra hecha de brillos y opacidades, una suntuosa corriente léxica que en sus mejores momentos es un apasionado e inteligente diálogo entre los espejismos de la realidad y el yo del escritor”. El verso inicial de Incurable es imponente: “El mundo es una mancha en el espejo”. Éste merece una lectura aparte y desentraña coordenadas o recordar que ya es parte de los grandes poemas de la poesía mexicana, pero destacando su resonancia y su copiosa escritura, así como el fluir del yo para anotar que esta sostenida la densidad que caracteriza sus versículos, y viendo ese salir o entrar del yo de la vida e intentar llegar al resumen de lo que esta visible en letra escrita.

El poeta aquí se enfrenta a las palabras como en ninguna otra etapa de su poesía. Deja sentir su máxima elasticidad verbal, acaricia sus significados, y el discurso se extiende por diferentes momentos de la vida del escritor. Cubre una etapa de su búsqueda que registra todo lo que desea escribir del mundo que lo rodea. Los temas son comentarios, y escasamente deja fuera su vida de la lectura y por el contrario se perciben influencias literarias. Es, posiblemente, dueño de una soledad a semejanza de lo que sucede con los poetas españoles del siglo de oro: en su individualidad, el poema Incurable, aspira ser una literatura.

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