Alejandro Vázquez Cárdenas
Chauvinismo y México
Miércoles 25 de Septiembre de 2019
A- A A+

La popular Wikipedia nos informa: “Se llama habitualmente chovinismo como también chauvinismo, a la creencia narcisista próxima a la paranoia y a la mitomanía de que lo propio del país al que uno pertenece es lo mejor en cualquier aspecto”

¿De donde viene el término? Resulta que fue inspirado por la personalidad de un soldado francés del ejercito napoleónico de nombre Nicolás Chauvin. Este personaje se hizo célebre por lo exagerado de sus sentimientos patrióticos. Popularizado por el teatro, su nombre llegó a ser sinónimo de un nacionalista exaltado.

Continua Wikipedia, pero ahora mas duro: "El chovinismo resulta de un razonamiento falso o paralógico, una falacia de tipo etnocéntrico … psicológicamente se trata de un sistema delirante que esconde un sentimiento neurótico de inferioridad en forma paranoica".

Para ponerlo mas sencillo, es la idea de ser “El pueblo elegido” de los hebreos, o del “Deutschland uber alles” de los alemanes y el “Destino manifiesto” de los norteamericanos.

No es ningún consuelo que el chovinismo sea también un problema de otros países, lo podemos encontrar virtualmente en cualquier lado del mundo. Amen de los muy conocidos ejemplos de países con abundantes chauvinistas como Francia, Estados Unidos, Alemania y la Italia fascista; en América Latina tenemos evidencias de importantes delirios chovinistas en Chile, en el México de la “Raza cósmica” de Vasconcelos; del chovinismo argentino mejor no hablamos; no alcanzaría un gordo libro tan solo para enlistar sus delirios y fantasías .

Mexico no se escapa del chauvinismo. Estamos en septiembre, mes de las llamadas “Fiestas patrias” Muchos mexicanos, recordado el lugar donde por mera casualidad nacieron, desempolvan un oxidado sentimiento patrio para gritar: “Viva México”, frase que frecuentemente rematan con un pueril “Como México no hay dos”.

.
.
(Foto: TAVO)

Estas fechas deberían ser propicias, para repasar y analizar el pasado y el presente de México, su historia, la real, con sus luces y sombras, no la “Historia de bronce”, autentica sarta de mentiras que nos endilgaron en las escuelas y muchos se tragaron sin mediar razonamiento. Repasar también los abundantes bienes con que dotó la naturaleza a México, su extensa geografía, sus enormes recursos naturales, litorales, enormes fronteras, su benévolo clima, su biodiversidad etc. para finalmente, y después de un desapasionado análisis, tratar de explicarnos el porqué de la lamentable situación en que nos encontramos.

Veamos: La educación es un desastre, hay teocracias islámicas mejor situadas que nosotros. México, a pesar de estar dentro las 15 mayores economías del mundo, tiene un Producto Interno Bruto (PIB) que nos sitúa en el lugar 42 en cifras del primer trimestre del 2019, PIB que por cierto está velozmente a la baja en esta 4T, lo anterior traduce un “bajo nivel de riqueza” como enfemisticamente dicen los economistas . O sea, tenemos a mas del 60 por ciento de población en niveles de van de la pobreza a la mas lacerante miseria. Para rematar nuestra dependencia en materia de alimentación es, para decirlo amablemente, preocupante, y no se diga la dependencia tecnológica pues en este renglón el rezago es astronómico; ni en sueños podemos competir con los EUA y el binomio Japón Corea.

En México la desigualdad en el reparto de la riqueza es enorme; tenemos porcentualmente más millonarios que los Estados Unidos. Y si alguien tiene alguna duda basta con que camine unos cuantos cientos de metros en cualquier ciudad para ver los dolorosos contrastes entre una riqueza insultante (muchísimas veces derivada de negocios inconfesables) y la miseria más espantosa.

Ahora bien, ¿Por qué a pesar que tantas ventajas que nos dio la naturaleza estamos a la cola del desarrollo educativo, industrial y tecnológico? ¿Por que si aquí existió una Universidad, una imprenta, una moneda fuerte muchos años antes que en los EUA, estamos a años luz de poder competir con nuestros vecinos? Las respuestas hay que buscarlas en muchos lados, desde la arcaica idea que nos llegó de España de que un noble o un hidalgo no debe trabajar con las manos, pues de “pierde la hidalguía”, hasta el nocivo centralismo que aun persiste; una castrante religión que promociona la conformidad; la corrupción, el influyentismo y la tolerancia con los incompetentes y rateros. Y ya en el siglo XX, la implantación, por la fuerza, de una dictadura que envileció y corrompió a generaciones completas de mexicanos, ayudada, entre otras cosas, por una prensa y una televisión serviles hasta la abyección.

Tan cierto como que mañana saldrá el sol se puede afirmar que México no saldrá de su atraso sin una educación de primera, precisamente la que acaban de mandar a la basura los de la 4T de la mano con la impresentable CNTE. Investiguen, lean; votaron por esa cosa; no se sorprendan de lo que hace.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

Eutanasia, morir con dignidad

Locura y poder una mala combinación

Como nos autoengañamos

Un panorama incierto

Algo sobre la vejez

Alcohol, algunos datos

AMLO, su salud y el INAI

Es tiempo de transparentar nuestras resoluciones: TJAM

El campo, una tragedia

Pacifismo y el pacto de Múnich

Chauvinismo y México

Izquierda, ignorancia y necedad

Educación, entre el miedo y la corrupción

Medicinas alternativas y médicos

La justicia en México

Pseudociencias, datos

Artículos y mercancía pirata

Odio, un tema de actualidad

De a poco

Hablando de diputados

De anonimato y libertad, reflexiones

El Ejército, la Policía y el crimen organizado

Populismo, ¿qué es?

IFE y el periodismo, una historia

IMSS, una tragedia que se pudo evitar

El café y los antioxidantes

La corrupción, ese gran problema

Para entender a López

Colosio, a 25 años

Pactar con el narco. Pax narca

Ignorancia e incompetencia

Corrupción y futbol

Los intelectuales ¿Qué son?

POPULISMO, LA INTOLERANCIA

La Tierra plana

La izquierda ¿qué es?

Izquierda e hipocresía.

Un plan maquiavélico.

Bertrand Russell y la religión, apuntes

Regreso al pasado

Siempre podemos estar peor

Pemex y su sindicato

Gasolina, otro problema

A propósito de entelequias Freud y Marx

Una personalidad patológica.

Eugenesia

El humano y sus errores

Vivir con cargo al estado

País jodido

La revolución traicionada

Un paciente mental

El cerebro político

El timo de la homeopatía

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana