Julio Santoyo Guerrero
¿Qué esperaban?
Lunes 22 de Febrero de 2016
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Papa en México
Papa en México
(Foto: Cambio de Michoacán)

Jesús Martínez, Palillo, un cómico que hizo sátira política durante la segunda mitad del siglo pasado, quien decía que en cada presentación llevaba en el bolsillo un amparo para eludir la furia de los políticos aludidos, incluido el propio presidente, que su atrevimiento para esa época eran palabras mayores y riesgos superiores, solía sembrar "patiños" entre su público carpero, quienes en el clímax de la perorata acusatoria gritaban "duro Palillo, dales duro", entonces Palillo se detenía para contestar en seco: "¿Crees que por pinches 20 pesos que pagaste me voy levantar en armas?".

Había un mensaje de crítica a su público en la sátira de Palillo. Él sólo representaba un personaje teatral con el que se identificaba la inconformidad tímida y temerosa de los ciudadanos de aquella época. Qué bien que un actor encarnara su fastidio y les diera duro a los políticos "chupa sangre", en tanto que desde la comodidad de la butaca el auditorio no pasaba del compromiso de haber comprado el boleto de entrada. La sátira era, pues, también contra el auditorio conformista que se satisfacía con sólo gritar "dales duro" y no se decidía a tomar en sus manos la transformación del país.

Me pareció ver el mismo fenómeno con la venida del Papa Francisco. Muchos mexicanos cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, trasladaron al Papa, más allá de la religiosidad, la representación de sus denuncias e inconformidades e incluso sus anhelos de transformación. Se percibía el susurro "dales duro Papa", "no lo dijo, se ha convertido en cómplice", queriéndolo ver subido al ring de la conflictiva nacional.

El fenómeno tiene explicación, los ciudadanos no confían en los partidos y repudian a los políticos; los ciudadanos están ciertos de que los gobiernos están actuando mal y que la corrupción los ahoga, que el bienestar en sus casas se deteriora y que las expectativas de futuro no son halagüeñas; el sentimiento de impotencia y orfandad tomó al Papa como símbolo, por eso algunos se sintieron satisfechos y otros decepcionados, según su estado de exaltación.

El Papa no es Palillo y jamás les habría recetado su puntillosa respuesta, pero entonces habrá que voltear los ojos reflexivos hacia el compromiso de los ciudadanos. ¿Qué esperábamos, que el Papa viniera a cambiar nuestro mal gobierno?, ¿qué esperábamos, que bastaba rezar para tumbar la corrupción?, ¿qué esperábamos, que recibir su bendición era suficiente para acabar con la perversidad de la partidocracia?, ¿qué esperábamos, que el Papa encabezara la cruzada por el cambio mexicano?

La transformación de este país no puede venir más que de abajo, de los mexicanos, de los ciudadanos que uno a uno toman conciencia de su realidad y se deciden a actuar para cambiarla. Somos los ciudadanos los que hemos votado a los partidos que nos gobiernan. Los corruptos y asesinos que hoy denunciamos son los mismos que hace tiempo estuvieron en una boleta electoral y sobre su imagen cruzamos el voto para llevarlos a donde están. Los políticos que hoy deciden el duro destino que estamos encarando pasaron por nuestro discernimiento, y por la razón que sea, los ciudadanos les dimos los votos para que hoy lo hicieran.

Si queremos redimirnos, creyentes o no creyentes, el mensaje del Papa fue contundente: "Nos puede ganar una de las armas preferidas del Demonio, la resignación. Una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino". La no resignación implica un compromiso práctico, la no resignación es la acción de la inconformidad, es hacer, es transformar, y eso nos corresponde a los mexicanos.

La respuesta de Francisco ante la euforia del "dales duro Papa" fue concisa: "No se resignen", "no se paralicen". Es decir, actúen ustedes, el cambio está en las manos de cada uno de los mexicanos. No vino a levantar la cuarta cristiada, quedó claro.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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