Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Naturaleza y vida
Miércoles 17 de Julio de 2019
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Distintos teóricos, filósofos, biólogos y de otras áreas del conocimiento han insistido en la importancia de cuidar la naturaleza, el medio ambiente y la biodiversidad. Muchos de ellos, hoy son considerados grandes maestros por sus aportaciones al cuidado de la vida, entre ellos, Capra, Goleman, Guattari, y otros más.

En otras columnas de Debatamos Michoacán, compartí algunas de las posiciones de dichos teóricos, como lo fue Las tres ecologías, o bien, La alfabetización de la ecología; hoy comparto la posición de Goleman sobre la ecoeducación. Es importante conocer esta visión porque nos acerca desde otra perspectiva, pero con la misma intensión a los humanos a despensarnos para repensarnos en otro modelo mental, social y ecológico o ambiental.

Así como Guattari con su Tres ecologías nos plantea el paradigma de lo medioambiental, lo social y lo mental integrada en una ecosofia, es decir la filosofía de la ecología. Ahora, Goleman nos plantea su propuesta teórica para la recuperación de la vida y en ella de la humanidad en un mundo que debe de considerar una inteligencia emocional, social y ecológica.

Existe un entrecruce de las tres habilidades que debe tener el humano para atender las necesidades de la vida, por un lado una inteligencia emocional y social como habilidades para generar empatía y preocuparse por otros puntos de vista sobre la vida, los seres vivos; para ello, se requiere de poner en práctica la inteligencia ecológica, es decir poner en práctica esas habilidades o capacidades adquiridas en la inteligencia emocional y social para la comprensión de los sistemas naturales y une así las habilidades cognitivas con la empatía hacia todas las formas de vida.

Este modelo educativo que opera ya en distintas unidades académicas en el mundo, es considerado no como inteligencias separadas, la inteligencia emocional, la inteligencia social, y la inteligencia ecológica, sino como una solo inteligencia y se le llama la inteligencia humana universal y esta va expandiéndose desde fuera, des el ser, a los demás y a todos los seres vivos. Además expresa Goleman que debe ser considerada una relación dinámica entre ellas, cultivando una, ayuda a desarrollar las otras dos.

Goleman plantea cinco prácticas comprometidas emocional y socialmente: la empatía, sostenibilidad, visibilidad, reconocer las consecuencias y la comprensión del cómo la naturaleza sustenta la vida.
Goleman plantea cinco prácticas comprometidas emocional y socialmente: la empatía, sostenibilidad, visibilidad, reconocer las consecuencias y la comprensión del cómo la naturaleza sustenta la vida.
(Foto: Especial)

Al menos en esta definición también coincide Capra, quien expresa que para comprender la naturaleza que es quien sustenta la vida creando y nutriendo a las comunidades. Para comprenderlo “se requiere de la capacidad para pensar de manera sistémica o tener la habilidad de percibir cómo sobreviven los distintos aspectos de un sistema vivo, tanto la relación entre ellos como la relación con el todo que es mayor que todas sus partes.

Goleman nos plantea cinco prácticas ecológicas comprometidas emocional y socialmente: la empatía, sostenibilidad, visibilidad, reconocer las consecuencias y la comprensión del cómo la naturaleza sustenta la vida.

Empatía: constituye un ejercicio de comprensión sobre la otredad; otredad que no necesariamente es el humano, sino el ser vivo, es decir las plantas y los animales (debemos de comprender que esta realidad no es antropocéntrica, sino ecocéntrica). De esta manera, se amplían los cuidados e interés por crear una red de relaciones más inclusiva al salirse de la idea de dominio de nuestra comunidad y establece, que es lo importante, una visión que incluye al humano como parte de una red de la vida. Recordemos la importancia de la espiritualidad, ejercicio del respeto a los seres vivos. Los niños demuestran compasión por otros seres vivos, el cerebro está preparado para ello, de ahí comprender que esto es posible.

Sostenibilidad: los organismos no sobreviven en aislamiento, requieren de otras redes de relaciones en comunidad para determinar su capacidad colectiva para sobrevivir y prosperar, es decir plantas, animales y humanos son interdependientes, se requieren unos de otros, por ello la importancia de la interconexión entre todos los seres vivos. La humanidad no puede vivir en el aislamiento, requiere de la naturaleza, requiere de ella para hoy y para las próximas generaciones.

Visibilidad: facilitar que las personas identifiquen los múltiples efectos del comportamiento humano en otras personas y en el medioambiente. Visibilizar nos permite saber cómo exponencialmente en tiempo, espacio y magnitud se han generado las devastaciones a la naturaleza por parte de la sociedad.

Reconocer las consecuencias: por una lado, identificado el diagnóstico, es importante hacer pronósticos de lo que sucederá de no tomar acciones sobre el momento que se vive (de hecho la existencia de la Carta de la Tierra, así como la Agenda 2030 Objetivos del Desarrollo Sostenible, son instrumentos de política internacional para dar atención a la devastación que hoy sufre la naturaleza) definiendo las causas y efectos posibles que se avecinaran. Por el otro lado, al asumir que el objetivo principal es mejorar la calidad de vida, la sociedad, los individuos pueden tomar la reflexión del pensamiento sistémico y el principio de precaución como pautas para cultivar una manera de vivir que proteja la red de la vida en lugar de destruirla. En este sentido estaremos desarrollando resiliencia al respaldar la capacidad de comunidades sociales y naturales, expresa Goleman, de sobreponerse al efecto de las consecuencias involuntarias.

En este sentido, reconozco la importancia de las organizaciones de la sociedad civil, que se encuentran trabajando en cuestiones de resiliencia como Uno en Voluntad, A.C. cuya presidenta es Carmen Oregel acompañada de un grupo de profesionales que ya transforman vidas a favor de seguir adelante en un camino en donde el respeto a la vida de manera amplia es fundamental.

Vida: la naturaleza sustenta la vida, es necesario que la sociedad camine comprendiendo la importancia de respetar en el presente el proyecto de vida, y para las próximas generaciones, en donde la vida es el eje fundamental de la naturaleza, y no, como nos lo hicieron saber las generaciones anteriores que considera a los humanos como seres distintos y superiores al resto de los seres vivos de la Tierra.

Dedico esta columna a los egresados del Doctorado de Ecoeducación del IUP: Zenaida Andrade Ortiz, Salatiel Avila Serrato, Dany Barajas González, Antonio Bernal Marín, María del Pilar Estrada Corea, Natalia López González, Medina Medina Silvia, Luz María Pérez Reyes, María del Refugio Ramírez Fernández, Elsa Isabel Rodríguez Rodríguez y Alejandra Rosas Moctezuma y Gerardo A. Herrera Pérez.

De igual felicitamos a las doctoras Graciela Andrade, Rosario Madrigal y Marla E. Valencia, quienes hicieron de la generación un semillero intelectual para la transformación social.

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