Miércoles 17 de Julio de 2019
A- A A+

El asunto de las ranas hervidas es un tema ya viejo que se recicla episódicamente; por lo general renace cuando alguien observa que aparecen en nuestro entorno (ciudad o país) algunas incomodidades que antes no existían, al principio leves, pero que lenta y progresivamente se vuelven intolerables para finalmente resultar fatales, todo sin haberse percibido como amenaza en un principio. Es el mismo caso del “huevo de la serpiente”; algo que inicialmente parecía más o menos inofensivo pero que en poco tiempo se torna en una real amenaza, capaz de destruir todo.

Más de un lector, en alguna ocasión, se ha encontrado con un supuesto experimento de fisiología realizado con ranas, mismas que son sumergidas en un recipiente con agua, que progresivamente se va calentando hasta que las ranas, con su pasiva colaboración, mueren literalmente cocidas. La realidad es que no existe tal experimento; es una fábula, escrita por Olivier Clerc y que se encuentra en su libro La rana que no sabía que estaba hervida y otras lecciones de vida.

La fábula de la rana nos habla de un ser vivo, un individuo, en este caso un batracio, metida en un caldero y que, debido a la imperceptible subida de la temperatura, no se da cuenta de que la están cociendo; y cuando finalmente se da cuenta del peligro ya es muy tarde. Muere cocida.

TAVO
TAVO
(Foto: TAVO)

Si a esta rana la hubiéramos sumergido de golpe en un recipiente con el agua muy caliente ella se habría puesto a salvo de un enérgico salto. Este experimento, dice el autor "nos demuestra que un deterioro, si es muy lento, pasa inadvertido y la mayoría de las veces no suscita reacción, ni oposición, ni rebeldía”.

Este pequeño cuento encierra para México una enseñanza; bastante incomoda por cierto, motivo por el cual después de escuchar o leer este relato, es rápidamente guardado en los rincones cerebrales donde archivamos todo desagradable, marcado con la etiqueta genérica de “a nosotros no nos pasa nada”, etiqueta que nos remite instantáneamente al poema del Martin Niemoller Primero vinieron, escrito en sus primeras versiones en el año de 1946; en él se enumeran a los comunistas, a los pacientes incurables, a los judíos, a los Testigos de Jehová, a los católicos y a los civiles en los países ocupados por la Alemania nazi. En todas sus versiones, el impacto emocional se construye pasando del grupo "más pequeño, más lejano" al grupo más grande y luego finalmente a sí mismo. Total, el destino a todos alcanza, a todos les toca. Nadie está a salvo.

Cualquiera que tenga un poco de capacidad de análisis, y la curiosidad de allegarse los datos suficientes, puede darse cuenta que desde el inicio de la llamada 4T, este país entró en un gran perol donde sus habitantes paulatinamente están siendo cocinados a fuego lento, de a poco, y al ser lentamente progresivo el deterioro, la capacidad de respuesta del ciudadano no activa el modo de “alerta” o de “peligro”. En otras palabras, el desinformado ciudadano, calmo, manso y sosegado, no ve las luces rojas que avisan de un peligro

Eso fue al principio, pero para nuestra sorpresa en las últimas semanas la velocidad a la se deteriora el país es mayor; la percepción de peligro es ya evidente para todo ciudadano informado y que no tenga puestas anteojeras ideológicas. Obviamente los fervientes y exaltados fanáticos de la secta Morena no lo verán así; con la fe del carbonero ellos creen ciegamente en su mesías y en los voceros y amanuenses del sistema, esos que se dedican a dar toda clase de “maromas” para justificar lo injustificable.

Concluyo. Tome sus providencias y no espere milagros. Si puede hacer algo, hágalo.

P.S. Pregunta de un turista: ¿Pero cómo se fueron al carajo?

Respuesta de un ciudadano: De a poco... como se va al carajo todo, de a poco.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
Comentarios
Columnas recientes

Como nos autoengañamos

Un panorama incierto

Algo sobre la vejez

Alcohol, algunos datos

AMLO, su salud y el INAI

Es tiempo de transparentar nuestras resoluciones: TJAM

El campo, una tragedia

Pacifismo y el pacto de Múnich

Chauvinismo y México

Izquierda, ignorancia y necedad

Educación, entre el miedo y la corrupción

Medicinas alternativas y médicos

La justicia en México

Pseudociencias, datos

Artículos y mercancía pirata

Odio, un tema de actualidad

De a poco

Hablando de diputados

De anonimato y libertad, reflexiones

El Ejército, la Policía y el crimen organizado

Populismo, ¿qué es?

IFE y el periodismo, una historia

IMSS, una tragedia que se pudo evitar

El café y los antioxidantes

La corrupción, ese gran problema

Para entender a López

Colosio, a 25 años

Pactar con el narco. Pax narca

Ignorancia e incompetencia

Corrupción y futbol

Los intelectuales ¿Qué son?

POPULISMO, LA INTOLERANCIA

La Tierra plana

La izquierda ¿qué es?

Izquierda e hipocresía.

Un plan maquiavélico.

Bertrand Russell y la religión, apuntes

Regreso al pasado

Siempre podemos estar peor

Pemex y su sindicato

Gasolina, otro problema

A propósito de entelequias Freud y Marx

Una personalidad patológica.

Eugenesia

El humano y sus errores

Vivir con cargo al estado

País jodido

La revolución traicionada

Un paciente mental

El cerebro político

El timo de la homeopatía

México, entre el odio y rencor social

La depresión y la vejez, un problema que se incrementa

Cómo asaltar el poder

Los “abajoinsultantes”

Delincuencia y periodismo

Vivir en la Rumania comunista

Pacifismo

PRI, el partido que nadie quiere

Las consignas del odio

Premios Darwin

Inteligencia, Hitler y engañar con la verdad

Sectas, un fenómeno religioso y político

Elecciones aristocracia y kakistocracia

Sobre la responsabilidad

Democracia, educación y votos

Recordando al News Divine

Bulos y fake news

La salud y los políticos

La política del chantaje

El señor López Obrador y la educación

Delincuentes sexuales

Pena de muerte, ¿sirve o no?

López Obrador y su personalidad

Qué hacer después de los 60

Culpables fuimos todos

Autoridad moral y las redes sociales

Paz a toda costa, ¿eso queremos?

Criminales y maltrato animal

Ideologías totalitarias

Justicia, al servicio del poder

Pactar con el narco

Una alternancia fallida

La objetividad y el periodismo

Suicidio en el anciano

Incitatus, el Senado, el IFE y el PRI

Lectura, un hábito en extinción

Trastorno paranoide, datos

Hablando de diputados

Llegar a viejo, datos

Cuba, peligrosidad predictiva

Pax Narca

Amanuenses, más vivos que nunca

Religiones y sectas

Nicolás Chauvin, ignorancia y necedad

Cuando nos negamos a ver, el caso de la CNTE

La salud y los políticos

Votar con el hígado

Ignorancia radioactiva

Tomar decisiones. No todos pueden

Pertenecer a la izquierda

Fanatismo y política

Congreso sordo y caro

Productos milagro, las ganas de creer

Un partido sin remedio

Intelectuales y la violencia

Nuestros impuestos (no) están trabajando

La congruencia y la izquierda

La estupidez

Medicina y comercio

Tener fe, la justicia en México

Simonía y delincuencia

El cerebro de reptil

Abortar o no abortar

Cocaína, heroína, éxtasis y tachas

Hablando de genocidios

Política, odio y resentimiento

Información y noticias falsas

Hablando de totalitarismo y mesianismo

Un modelo de universidad

Feminicidios, misoginia y machismo

1° de mayo, algunos datos

Un crimen sin castigo

Con licencia para matar

México, su educación y cultura

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

IMSS, entre la hipocresía y la ineficiencia

No pasa nada

Corrupción, un problema severo

Philip Roth, sus libros y la vejez

Patognomónico y probable

Don Alejo, un ejemplo

Periodismo y poder

¿Son iguales todos los humanos?

La historia se repite

Notas sobre la evolución

¿Quién mato a la gallina?

Reflexiones sobre la ignorancia

Pemex, ¿petróleo de los mexicanos?

Un problema diagnóstico

Carta de Esculapio a su hijo

Secuestros en México

Fabula de la cigarra y la hormiga

Cuba y Castro, algunos datos

Trump, datos y reflexiones

Democracia y elecciones en Estados Unidos

Investigación médica, mentiras e Internet

La fábula del escorpión y la rana

Reflexiones sobre religión y ciencia

Cómo transformarse en un intelectual